ESTADO DE EMERGENCIA de Falk Richter


3 de agosto al 2 de septiembre TEATRO FINIS TERRAE ESTRENA EN CHILE ELOGIADO THRILLER APOCALÍPTICO ALEMÁN Dirigida por Luis Ureta y con las actuaciones de Claudia Burr, Jaime Omeñaca y Andrew Bargsted, la nueva producción de la sala universitaria muestra el colapso de una familia encerrada en una comunidad protegida por muros y cámaras de seguridad para evitar la embestida del caos exterior.

En un barrio rodeado de altas barreras de contención, una familia teme la embestida del mundo exterior. Protegidos por muros, siempre vigilados con cámaras de seguridad, una comunidad cerrada resguarda la tranquilidad de aquellos pocos que participan del bienestar económico y tecnológico, aislándolos de la guerra y el caos que se extiende más allá de las fronteras.

Estrenada en 2007 en la Schaubühne de Berlín, Estado de emergencia del dramaturgo alemán Falk Richter (Electronic city) causó inmediata sensación, comparando su atmósfera con Orwelll 1984 y The Trumann Show. Una década más tarde su inquietante reflexión sobre el colapso de la sociedad occidental cobra más vigencia que nunca, particularmente en Chile, donde presenta por primera vez su versión local desde el próximo viernes 3 de agosto en Teatro Finis Terrae, bajo la dirección de Luis Ureta.

“Nos sitúa en una ficción distópica que aborda el desplome de una familia y revela patologías de nuestro mundo moderno como la incertidumbre, la desconfianza, la superficialidad del placer y la pérdida de autonomía. Plantea el tema del miedo al otro en el contexto capitalista. Un otro distinto en raza, género, diferencia económica, etcétera; tan propio de las sociedades en desarrollo o en vías de serlo, como la nuestra; particularmente desde que entró al selecto grupo de los países que conforman la OCDE”, explica.

Protagonizada por Claudia Burr (La furia de los amontonados), Jaime Omeñaca (La cacería: las niñas de Alto Hospicio) y Andrew Bargsted (Mala Junta); la nueva producción de Teatro Finis Terrae es también una alegoría del aislamiento emocional propio. “El muro que separa a la familia de las zonas desprotegidas, ´al otro lado del río´, se convierte en pared de una prisión interna como metáfora sobre la invisibilización de las consecuencias humanas, propias de las sociedades de la prosperidad y el bienestar. Mediante una dramaturgia articulada por crudas imágenes e interesantes diálogos, la obra fluctúa entre humor negro y el thriller psicológico”.