“Esto (no) es un testamento” en Festival “Providencia Más Teatro”


MARTES 30 DE ENERO / 20.30 horas OBRA: “Esto (no) es un testamento”

Duración: 1h 40 min CÍA: Teatro Popular Ictus Género: Drama Dramaturgo: Teatro Ictus, Pilar Ronderos e Italo Gallardo . Dirección: Pilar Ronderos e Italo Gallardo Elenco: Paula Sharim, Maria Elena Duvauchelle, José Secall Participación especial y colaboración historiográfica: Nissim Sharim Compañía: Teatro Popular Ictus Diseño de espacio e iluminación: Laurene Lemaitre Dirección audiovisual y cámara en escena: Nicole Senerman Música original: Jorge Arecheta Producción: Macarena Murillo Producción ejecutiva: Noela Salas Coproducción: GAM

Reseña Compañía: Teatro ICTUS. La historia de ICTUS parte con una disidencia, la de un grupo de estudiantes de tercer año del Teatro Ensayo de la Universidad Católica (TEUC) que en 1955 decide abandonar dicho plantel en procura de una experiencia teatral distinta. La necesidad de dotar contenido a lo que hasta ese momento era solo una insatisfacción compartida los conduce a una indagación genealógica cuyo resultado es el estreno de La tertulia de los dos hermanos y Las suplicantes, las dos primeras obras del grupo, ambas en 1956. Aunque las dificultades de tomar distancia del modelo de teatro universitario provocan algunas deserciones, el grueso de sus integrantes logra aglutinarse gracias a un sostenido trabajo de experimentación que imprime un primer rasgo de identidad al grupo. La segunda mitad de esa década estará centrada en los intentos por asentar un trabajo teatral distintivo, elaborando respuestas prácticas a las limitaciones técnicas y la precariedad material, en un marco de ausencia de referentes teóricos definidos. Esta mezcla de intuición, plasticidad y apertura marca los primeros años de ICTUS como “grupo experimental”.

La década de 1960 es el punto inflexión que posibilita el tránsito hacia la institucionalizacion. La instalación en la sala La Comedia en 1962, que desde ese momento se convertirá en base y trinchera de ICTUS, trae consigo exigencias que imponen una organización más compleja. Estos son también los años en que se comienza a fijar un repertorio específico de la mano de las principales figuras de la renovación dramática de posguerra: Harold Pinter, Eugène Ionesco, John Osborne, Shelagh Delaney y Jorge Díaz. La incorporación de nuevos integrantes, entre ellos un grupo de actores profesionales del Teatro Universitario de Concepción en 1965, refuerza el grupo y sistematiza un trabajo de indagación que encuentra en el humor, la sátira y el absurdo las claves precisas para politizar la cotidianidad. En este nuevo contexto cobra también forma la necesidad de consolidar un elenco artístico estable comprometido con un estilo de producción propio y atento a los intereses de sus integrantes.