ANDRÉS PÉREZ
Pionero en el arte teatral callejero de los primeros años de la difícil década de los ´80 del siglo XX en Chile, Andrés Pérez Araya estudió Teatro y Danza en el Departamento de Artes de la Representación de la Universidad de Chile, egresando de Teatro con mención en Actuación para posteriomente especializarse en Dirección.
A fuerza de empuje, sacrificio y muchas veces la clandestinidad, fue este coreógrafo, dramaturgo, director y realizador quien junto a un puñado de actores -hoy en su mayoría consagrados en las tablas y televisión de nuestro país- realizó las grandes acciones para llevar la cultura y las artes a las calles y avenidas de las principales urbes chilenas.
Con esta información y experiencia Andrés Pérez A. integra, invitado por el Ministerio de Cultura de Francia, el Theatre Du Soleil de París para compartir durante 7 años sus vivencias como artista y por supuesto, aprender y llevar a la práctica nuevas experiencias teatrales y puestas en escena. Del Teatre Du Soleil llegó a ser su primera figura encarnando al líder de la India, Gandhi en la obra del mismo nombre montada en 1987.
Fue en 1988 cuando Andrés regresa a Chile de vacaciones. Ese año no sólo se reencuentra con sus compañeros de fila durante los duros años de la dictadura sino además, descubre a la Negra de sus amores; "Las décimas de la Negra Ester" de Roberto Parra Sandoval, que transforma y dirige como obra de teatro bajo el nombre de "La Negra Ester". Y aunque la pieza estaba destinada a sólo una par de funciones, Andrés Pérez tuvo que armarse de valentía y cómodas maletas para viajar entre París y Chile e intercalar sus roles de actor en Europa y director en Chile gracias al éxito alcanzado con "La Negra".
Para el año 1990 Andrés Pérez se había transformado en una pieza clave de la escena chilena y encabazaba las grandes celebraciones que trajeron de vuelta la democracia a Chile. Con este compromiso artístico Andrés siguió sus trabajos en el teatro. En 1995 dirige "El Mercader de Venecia" y "Trabajos de Amor Perdido", ambas de William Shakespeare, en calidad de director invitado permanente de la Bremen Shakespare Company (Alemania).
Junto con encabezar las 10 obras la compañía Gran Circo Teatro presentadas hasta el 2001, en 1996 dirige, por encargo del Teatro Municipal, el Centro Cultural Estación Mapocho y la Ilustre Municipalidad de Santiago, el clásico chileno "La Pérgola de la Flores". La pieza trae consigo la polémica de los nuevos aires a una obra mirada siempre bajo el ojo clásico del teatro.
En enero del 2001 estrena "La Huída", de quien además es su dramaturgo, una dramática y cruda denuncia hacia la persecusión homosexual realizada por el Gobierno Carlos Ibáñez del Campo entre los años 1927 y 1931.
Actualmente y tal como lo ha realizado a lo largo de su carrera, Andrés Pérez compatibiliza su rol de director con la docencia en diversos talleres teatrales en distintos países como Cuba, Ecuador, Francia y Alemania.
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La Tercera. 4 de enero de 2002
Teatralidad pura
Por Eduardo Guerrero
La muerte del actor y director Andrés
Pérez cala profundamente en quienes hemos admirado su despliegue creativo,
su pasión por el teatro, su lucha incansable por dignificar la actividad
en Chile, a pesar de las múltiples trabas burocráticas que, en
el último tiempo, le hicieron tanto mal.
Su aporte ha sido de un valor que ha traspasado fronteras. Desde fines de los
ochenta con La Negra Ester, en donde todo Santiago -literalmente- escaló
el cerro Santa Lucía para conocer la historia de los amores de Roberto
Parra con una prostituta del puerto de San Antonio.
En todo caso, más allá de constatar las cualidades de cada uno
de sus montajes con el Gran Circo Teatro, queremos dejar testimonio de nuestra
valoración por su trabajo en las tablas, por su consecuencia de vida,
por su férrea disciplina, por creer aún que el teatro tiene una
proyección que va mucho más allá que el mero entretenimiento
light, que la mera payasada arriba del escenario.
Andrés Pérez, con sus múltiples espectáculos, nos
hizo también reír, pero más que eso, llenó los escenarios
de pura teatralidad, de problemáticas sociales y, por lo mismo, de dolores
que fluyen como la vida.
"Era mucho más que La Negra Ester"
Artistas reconocen en el fallecido hombre de teatro a un "maestro"
y lo señalan como uno de los personajes más importantes de la
cultura de las últimas décadas.
Boris Quercia, actor y director: Fue un director genial, de mucha sensibilidad
y que se dio el tiempo de trabajar con las generaciones jóvenes. En cuanto
a su capacidad creativa, se basó en las emociones, la que fue su característica
más importante. Tuve la suerte de trabajar con él en La Negra
Ester y El Desquite, dos de sus obras más fuertes y exitosas. Gracias
a ellas aprendí mucho, en especial, a buscar la verdad sobre el escenario.
Cuti Aste, músico: Andrés transformó el teatro chileno.
En cada una de sus obras hizo un viaje hacia otro universo que luego acercó
a la gente común y corriente. Este fue su gran aporte a las nuevas generaciones.
Fue un vanguardista distinto, porque mostró de una manera renovada los
elementos del teatro ancestral, entre ellos, el teatro de las máscaras,
la danza y la música en vivo.
Alvaro Henríquez, músico: Trabajar con Andrés fue como
ir a la universidad. De él aprendí muchas cosas que después
apliqué con Los Tres y en mi vida en general, en especial, la manera
absolutista de ver las cosas. El tenía todo claro, era como un soldado.
Es una de las personas a las que más he admirado en mi vida.
Francisco Reyes, actor: Fue un gran gestor de cultura y un gran amante del teatro.
Lo conocí a mediados de los 80' trabajando junto a Aldo Parodi, María
Izquierdo, Willy Semler y Roxana Campos, en una obra de teatro callejero llamada
Todos Estos Años. Una experiencia única, pues él escribió
el montaje mientras vivía en Francia. Es una pérdida irrecuperable.
Claudio Huepe, La Moneda: "Quiero expresar las condolencias del Gobierno
por el sensible fallecimiento de Andrés Pérez, un destacado director
teatral. Creo que todo el país lo lamenta y lo llora en este momento.
El significó un aporte realmente fundamental al teatro chileno, fue una
visión innovadora. Hemos tomado contacto con las personas que están
encargadas de los servicios fúnebres y el Gobierno está dando
todas las facilidades para que puedan realizarse de la manera mejor posible".
Raúl Osorio, Teatro Nacional: Andrés Pérez era mucho más
que la Negra Ester. En realidad perteneció a una raza de hombres de teatro
que cuesta mucho ver en Chile. Era muy integral, un gran creador y maestro.
Atesoró una cultura creativa increíble y tuvo la capacidad de
alimentarse de muchas tendencias, transformando el teatro en una forma de vida.
Liliana Ross, actriz, directora y productora: Andrés Pérez renovó
la plástica y la forma de hacer teatro por lo que fue uno de los grandes
talentos de los últimos 20 años. Y estoy segura que en cualquier
otro país le habrían entregado una subvención por su trabajo.
El le dio magnitud a la cultura chilena y marcó pauta. Ese fue su legado.
Fernando González, director: Conjugó las corrientes surgidas en
Europa durante los 80 y la tradición teatral chilena. Con ello, revitalizó
el teatro popular chileno y le otorgó una dimensión artística.
El ejemplo más evidente es La Negra Ester que ofrece un lenguaje teatral
y escénico con un ritmo muy atractivo. Es una gran pérdida y estoy
seguro que sus alumnos y seguidores continuarán con su labor.
Cristián Campos, actor y director: Acercó la estética del
teatro al público de la calle, y ese, fue su mayor aporte. Pese a trabajar
y triunfar en Europa, no se convirtió en un realizador sofisticado, sino
más bien, en un tipo simple, militante por la pobreza, la homosexualidad
y las injusticias. Su muerte debe hacernos reflexionar, porque se demoró
mucho en aceptar su enfermedad y empezar el tratamiento.
Sus obras elementales
La Negra Ester (1988): Protagonizada por Boris Quercia y Rosa Ramírez,
y basada en un texto en décimas de Roberto Parra, La Negra Ester es el
mayor éxito del teatro chileno, con más de cinco millones de espectadores.
No faltan la música popular, a cargo de Alvaro Henríquez y Cuti
Aste, ni las risas en esta sentida y pícara historia de amor en un prostíbulo
chileno. Con un elenco original que completaba Willy Semler, María Izquierdo,
Aldo Parodi y Roxana Campos, hasta hoy se realizan nuevas presentaciones de
un montaje que ha sido visto en Estados Unidos y Europa.
Popol Vuh (1992): Exitosa y criticada por contener escenas "poco cristianas",
la versión realizada por el Gran Circo Teatro del texto precolombino
fue un montaje lleno de colorido y misticismo.
El Desquite (1995): Como director invitado de la compañía Sombrero
Verde, Pérez vuelve a trabajar sobre un texto de Roberto Parra, de temática
rural, y con actores como Willy Semler, Aldo Parodi y María Izquierdo,
quienes habían formado parte del Gran Circo Teatro. La obra, éxito
de público y crítica, fue adaptada al cine por Andrés Wood.
Tomás (1997): Para Andrés Pérez, la adaptación teatral
de la novela autobiográfica de la actriz Malucha Pinto fue uno de los
montajes más difíciles de su carrera. Protagonizado por Coca Guazzini,
la dramática creación tuvo un caluroso recibimiento. Madame de
Sade (1998): Con una puesta en escena llena de barroquismo y creatividad, y
un elenco compuesto exclusivamente por hombres en papeles femeninos (Claudio
Rodríguez, Fernando Gómez Rovira), Pérez llevó a
las tablas el complejo texto del escritor japonés Yukio Mishima. Uno
de sus montajes más atrevidos y logrados.
Nemesio Pela 'o (1999): A la cabeza de un talentoso y joven grupo de actores,
Pérez volvió a las raíces del Chile popular para narrar
una historia de orfandad, llena de candidez, alegría e inocencia.
La Huida (2000): Escrita, dirigida y actuada por Andrés Pérez,
La Huida fue tal vez una de sus creaciones más personales. En un tono
intimista y desgarrador, recrea la vida de un grupo de homosexuales perseguidos
durante el gobierno de Ibáñez del Campo a principios de los años
'30.
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