Yukio
Mishima vuelve a los teatros chilenos
Franceses
Traen Impactante Obra de Teatro Callejero
La
santería afrocubana emerge con Tabaco y Ron
Caen
sombras sobre la Estación Mapocho
Raúl
Osorio Hará Teatro en Familia
Estas
Son las Nuevas Propuestas del Teatro Joven
Oscar
Castro: "Todo en Mi Vida Ha Sido Extraño"
ALDO
PARODI
El Tipo Más Normal del Mundo
"Ya
No Tengo Que Demostrarle Nada a Nadie"
Daniel Muñoz
Daniel
Alcaíno: "Esta obra me llegó como caída del cielo"
La
nueva perspectiva de Juan Radrigán
"Hicimos
una Biografía 'Fantástica' de Shakespeare"
El
Confesionario de Patricia López
Ante
el Exito de Público, Extendió Su Temporada la Obra "La
Confesión"
Michel
Didym: "Al público le atraen las paradojas del ser humano"
Daniel
Alcaíno Vuelve a Actuar por Partida Doble
"La
Confesión" Es Sólo para Mayores de 18 Años"
Teatro
Desafía A La Crisis Económica: Abren Dos Salas
Títulos
Destacados Del Mes Que Se Va Y Del Que Viene
Carlos
Concha:
Me Canse De Esperar Por Claudia
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Alfredo
Castro Ajusta Cuentas Con Su Vida
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Sorpresivo Protagonismo De Andrés Pérez En Festival Internacional
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Al Teatro El Mágico Universo De Jodorowski
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Carlos
Cerda : "La Función Del Arte Es Transgredir"
El
Teatro De La Vida
Con
Más De 25 Mil Espectadores Se Despide El Fenómeno De Taquilla
"Art"
María
Cánepa, Premio Nacional De Arte '99
El
Teatro Del Silencio Callejea En Aurillac
Chilenos
Montarán "El Señor De Las Moscas" En Berlín
Llevan
Al Teatro Nuevo Libro De Carlos Cerda
María
Cánepa: "En Este País Creen Que Los Mayores De 75 Años
No Sirven"
Andrea
Freund
Críticas
Generó Reducción De La Sexta Muestra De Dramaturgia
Los
Nuevos Tiempos De Ramón Griffero
Por Leopoldo Pulgar
Alfredo
Castro: "Se Hacía Con Tres Obras O No Se Hacía"
Por Leopoldo Pulgar
De
La Parra Analiza A De La Parra
Por Claudia Guzmán V.
A
Puerta Cerrada: El Infierno Según Sartre
Por Leopoldo Pulgar
|
Entrevistas y
Reportajes 1999
|
¡ Enero - Abril 2000 | Mayo - Agosto 2000 | Septiembre - Diciembre 2000 |
Publicación "El Mercurio", 19 de Diciembre de 1999
Teatro
a la Puerta
Lo que comenzó como un simple ejercicio de actuación para
Elvira López y su compañera de escuela, Alejandra Jiménez,
terminó como un montaje difícil de encasillar. ¿Por qué?
Simplemente, porque se les ocurrió ofrecer las funciones de su obra en
casas particulares. Aquí cuentan cómo, cuándo y dónde
se han presentado. Y narran anécdotas, muchas anécdotas.
Cuando se monta una obra en una casa, ¡la de problemillas que
hay! Primero, descolgar el teléfono. Segundo, desconectar el timbre.
Tercero, encerrar animales", dice Claudio López, director del montaje
- protagonizado por Alejandra Jiménez y su hija Elvira López-
que actualmente se mantiene en cartelera de una manera muy especial: ofreciendo
funciones a domicilio.
Claro que estas medidas no siempre resultan. En una de las primeras presentaciones
de "Mujeres furibundas" - la primera obra de esta compañía
bautizada como Teatro Living- la gata Talca escapó de su encierro en
el segundo piso de la casa del propio director, saltó al naranjo, bajó
por el árbol, rodeó el patio, venció las trabas de la puerta
y, campante, entró en escena.
"Justo era una parte que se desarrollaba en un parque y entra esta gata
negra, cruza entre las dos actrices vestidas de negro y se interna en el público",
comenta Claudio López. "Después me felicitaron y me preguntaron
cómo lo había hecho... Parecía una puesta en escena fabulosa".
Sin duda, Talca añadió dramatismo a ese último acto de
la pieza. Una obra donde las dos actrices relatan, comentan y recrean personajes
femeninos de Shakespeare ("Romeo y Julieta", "Macbeth"),
Lope de Vega ("El mejor alcalde el rey") y Jean Anouilh ("Léocadia").
El concepto de Teatro Living partió como una historia familiar a puerta
cerrada. Elvira López, quien llevaba un buen tiempo alejada de las cámaras
y de los escenarios, decidió seguir el consejo de su padre y hacer ejercicios
de actuación centrados en monólogos. Pronto estos derivaron en
diálogos, en la creación de una dramaturgia propia por parte de
la actriz y en la invitación a su compañera de escuela, Alejandra
Jiménez.
"Empezamos a ver que la cosa era mostrable", explica Elvira López.
"Un día dijimos y por qué no la damos aquí mismo.
De este consenso nació la idea". Y así fue como la estrenaron
en la propia sala de su espaciosa casa, ubicada en la parte más antigua
del barrio Bellavista, con tres funciones que dieron a fines de octubre para
un reducido grupo de amigos y familiares.
En los días que siguieron, casi de improviso, comenzaron las llamadas,
las invitaciones para actuar en distintos lugares, ciertas aprehensiones y el
convencimiento de que era necesario contratar los servicios de una productora
que sirviera de intermediario, organizador y colador.
Sacar a 80 mil
La primera de las presentaciones de "Mujeres furibundas" fuera de
la casa de los López nació de la invitación de uno de los
asistentes. Y se efectuó en el templo de la Logia Masónica Copiapó
con ocasión de la "tenida blanca", ceremonia que incluye a
los miembros, sus esposas e hijos.
"Fue súper entretenido", dice Elvira López. "Era
un templo, imagínate, un pasillo largo y angosto, con butacas a los dos
lados y adecuamos todo el movimiento a eso. Salió súper bonito".
Claro que fue una excepción, porque después vendrían un
hogar de ancianos y tres casas particulares: una en Las Condes, con público
mayoritariamente adulto y con relaciones de parentesco, y otras dos en Ñuñoa
y Bustamante, respectivamente, donde había gente más joven con
sus amigos. "Casas súper normales", señala.
Los primeros espectadores solicitaron el montaje de una manera muy sencilla:
llamaron a Agua Dulce (09-8774110 o 09-8359075), recibieron la visita inspectiva
de una de las productoras, inspiraron confianza, mostraron su casa a las actrices
y, en consecuencia, concertaron una cita.
Con un precio general de $ 80.000 por función, la idea es que la audiencia
no supere las 50 personas, número ideal para mantener las cosas bajo
control. Si hay menos interesados, claro, el costo es el mismo por cada montaje.
"La productora se encarga de todo. Nosotros llegamos, montamos los focos,
nos cambiamos ropa en el cuarto más adecuado y actuamos", explica
Alejandra Jiménez. "Claro que el dueño de casa debe leer
un preliminar o prólogo para adentrar en el tema. Porque en la obra,
si bien no importa si no están muy al tanto de cada uno de los autores
o personajes, sí se necesita explicar más el cómo lo decimos,
el juego que hay de narradores y personajes. Si no, te pierdes".
De antemano tiene que estar preparado un espacio libre - "sólo necesitamos
un par de metros cuadrados"- y la ubicación de las sillas para los
espectadores. Eso, además de las indicaciones para los dos movimientos
de luces que el dueño de casa, o cualquier otro anfitrión, debe
efectuar al medio y al final de la obra.
"También ha habido problemas. De repente no han hecho el clic, porque
se ponen nerviosos", dice Elvira López. "Pero eso es lo bonito
de hacerlo en el living, porque es súper espontáneo y pueden pasar
distintas cosas: salir un perro, cruzarse un gato, caerse una silla... Pero
lo importante es que no se pierda la intimidad".
Desubicados
Pero no todos tienen esa idea tan clara. Muchas personas han llamado, es cierto,
algunos muy entusiasmados, pero pronto arrepentidos. Y otros que, derechamente,
parecieron confundir las cosas. Como cierta señorita que quería
que le montaran la obra para ella sola o aquel grupo de cuatro caballeros en
un departamento.
"Imagino que la gente se pasa todo tipo de películas. Pero donde
hemos dado funciones no ha sido así. Nos reciben súper bien. No
hemos tenido malas experiencias, y las que han podido ser, pasan por el coladero
de la productora, así que casi ni nos enteramos", añade Elvira
López.
"Pero es cierto que hay gente que probablemente se muere de ganas y nunca
lo va a hacer. Porque lo encuentra raro, extravagante o porque ninguna de sus
amigas lo ha hecho", señala Alejandra Jiménez.
Sin embargo, la intimidad y la cercanía también tienen sus riesgos.
Especialmente para la señora de primera fila que, en cierta ocasión,
tuvo que taparse la cara ante la abundante dicción de la pareja. Una
cercanía a veces difícil para las mismas actrices, quienes escuchan
hasta el último suspiro de los asistentes.
"Recuerdo que en el estreno una señora de la primera fila parece
que se sintió mal, y el marido le preguntó se siente bien, quiere
agüita... No sé si lo dijo muy fuerte, pero la verdad es que se
escuchó a todo chancho", cuentan. "Por eso hay que estar bien
concentrada y medir bien la emoción".
Aunque la idea es rescatar la tertulia, la verdad es que después de la
función todos tienen libertad de acción. A veces ellas simplemente
se van; otras, se quedan conversando, tomando una bebida o un café.
En agenda hay invitaciones para actuar en una casa de La Florida, en otro asilo
de ancianas, en una junta de vecinos y, eventualmente, en un liceo. "Pero
no sabemos si vamos a ir, porque es en un teatro", advierten. "Ahí
se rompería todo. Esto es para una casa. La opción de estar en
el living no es porque no tuviéramos sala".
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Publicación "La Tercera", 11 de Diciembre de 1999
En festivales
de enero
Yukio Mishima vuelve a los teatros chilenos
Claudio Rodríguez se había aproximado a la obra de Mishima al integrar el elenco de la exitosa versión escénica de Madame de Sade.
Hanjo y Aoi son dos de cinco relatos que irán al escenario como parte de un proyecto que dirige el actor y director teatral Claudio Rodríguez
Leopoldo Pulgar
Buscar "la belleza de la palabra" y relacionarse con "lo simbólico de la cultura oriental, la que pasa por un punto de vista estético", son dos de los objetivos de Claudio Rodríguez al encabezar dos montajes sobre textos de Yukio Mishima. Con ambos trabajos, el actor teatral y ahora director prolonga su contacto con el escritor japonés, relación que inició como integrante del elenco de Madame de Sade, dirigida por Andrés Pérez, una muy buena versión escénica en la que todos los roles femeninos fueron interpretados por hombres.
Ahora, Rodríguez vuelve a incursionar en el intenso mundo literario y dramático del autor japonés a través de dos relatos: Hanjo (La Dama del Abanico) y Aoi, títulos que agrupó en forma genérica como Los Cuentos Noh Modernos de Yukio Mishima. Estos relatos, a su vez, pertenecen originalmente a las Cinco Contemporizaciones de Cuentos Tradicionales,escritos por el artista nipón, las que transformadas en montajes teatrales se presentarán en enero en dos festivales de teatro, en Santiago y Viña del Mar.
En Hanjo y Aoi Hanjo, Yukio Mishima expone sendas historias de amor sobre la base de la conducta de las mujeres. Sin embargo, aunque el sentimiento se manifiesta como una común y corriente expresión de promesa y padecimiento, la naturaleza y la estructura de los relatos permitirán al espectador occidental observar aspectos del engranaje interior que mueve a los personajes del mundo oriental y a sus sentimientos, una realidad bastante desconocida.
"El de Mishima es un mundo poético, de metáforas carnales", dice Rodríguez de ambos cuentos en que cada personaje transporta un significado, como la pasión, el amor o los celos. En este mismo sentido,cuenta el director, cuando un japonés habla del ciprés, "en realidad se refiere a la nobleza de espíritu". Agrega que debido a esta recurrencia del autor en "asociar un personaje con un estado social o con un estado simbólico", tanto el director como el elenco debe recurrir "a todo el imaginario occidental y a los referentes orientales que tenemos" al momento de elegir las alternativas para llevar estas simbologías al escenario.
Así, al interior de este delicado mundo de Mishima, Hanjo narra la promesa de amor y espera frustrada que un hombre hizo a una geisha,compromiso que se manifestó en el intercambio de sus abanicos. Aoi, en tanto, es una mujer que, abandonada por el señor Wakabayashi (símbolo de la belleza masculina), se transforma en un fantasma viviente que acosa Rokujo, como una forma de vengarse de la enfermedad de amor que padece.
Más Mishima
El proyecto de Claudio Rodríguez, que tiene el patrocinio de la UTEM y de las embajadas de Japón y Bélgica, pretende poner sobre el escenario los cinco cuentos de Mishima. Además de Hanjo y Aoi, en marzo se estrenará El Tambor de Seda, mientras que el cuarto y quinto relato verán la luz en diciembre del 2000.
Hanjo será dirigido por Andrés Ulloa, con un elenco integrado por Mabel Guzmán, Lorena Riquelme y Jorge Díaz. En Aoi, dirigida por Rodríguez,actuarán Marcia Pavez, Alejandra de la Sotta, Claudia Saldivia y Cristián Lagreze.
Las obras se ofrecerán el 19 y 20 de enero en el IV Festival de Teatro Contemporáneo, de Viña, sede centro cultural, que organiza la escuela La Matriz; y en el Festival Teatro a Mil, en la Estación Mapocho.
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Publicación "El Mercurio", 10 de Diciembre de 1999
Franceses
Traen Impactante Obra de Teatro Callejero
La compañía Royal de Luxe mostrará su nuevo montaje
"Pequeños cuentos negros". Llegarán en febrero y estarán
un mes en Valparaíso y Santiago.
Sobre tierra verdaderamente africana, roja y arcillosa, la compañía
francesa de teatro callejero Royal de Luxe presentará en Chile su espectáculo
"Petits contes négres titre provisoire" (Pequeños cuentos
negros título provisorio), formado por nueve relatos europeo-africanos
que se ordenan y combinan según el sorteo del público, dando por
resultado un espectáculo original e irrepetible de una hora y 40 minutos.
Creada por Jean Luc Courcoult en 1979, Royal de Luxe propagó su nombre
por los cinco continentes con la obra que, precisamente, los trajo por primera
vez en 1989: "Roman Photo" ("Foto novela"). Luego vendrían
"La véritable histoire de France", que recorrió toda
América Latina en el marco de la gira Cargo 92 - a bordo de un carguero
y junto a Mano Negra- , "Le Péplum" (1996) y su aventura de
seis meses en Camerún que, de vuelta a Francia, daría origen a
esta obra.
"La ultima vez que estuve aquí la emoción con el público
fue tan fuerte que siempre he querido volver, pero la ocasión nunca se
había concretado", explica Jean Luc Courcoult.
Su fugaz visita a Chile le sirvió para concretar los últimos detalles
de su estadía - que se iniciará a fines de febrero con un mes
de residencia en Valparaíso y continuará con un calendario de
presentaciones en Santiago- y efectuar el casting del cual probablemente saldrá
una actriz de reemplazo para este montaje donde participan los 20 actores-técnicos
que actualmente integran la compañía.
- ¿Cómo define su trabajo?
"Es una busqueda a través de la imágenes de un teatro popular.
Y popular quiere decir para todo el mundo, cualquiera sea su edad, nivel socioeconómico
y tendencia política. La calle es el lugar que da la posibilidad para
que la gente se encuentre".
- ¿Involucran al espectador?
"El público no participa. Hay una vieja tradición de los
años 60 que dice que el espectador también es actor. Yo no estoy
de acuerdo. Para mí la participación está en la discusión
que se crea en el entorno a raíz de la historia que estamos contacto,
en la relación apasionada con las imágenes".
- ¿Y cuál es el papel del espacio, de los distintos países
donde se presentan?
"Depende. Hay espacios que se adoptan por lo que son. Por ejemplo, si hacemos
un espectáculo que trata sobre una mudanza, entonces, vamos a elegir
la fachada de un edificio. Pero si la historia es sobre Africa, elegiremos un
pueblo de Africa que esté retirado. Lo importante es la población,
pues ella define el lugar".
- ¿Cuál es la ventaja de la calle?
"Lo importante es que podemos elegir espacios realistas, auténticos.
Esa es la principal diferencia con la sala, donde el decorado es fabricado y
el espectador juega a creerlo real".
- ¿Y el idioma?
"Hablamos en la lengua universal. Los relatos son en francés y también
habrá algunas partes en español. Pero la mayor parte del trabajo
está basado en la imagen. Basta entenderla para entender lo que pasa".
- ¿Qué temas tocan con "Pequeños cuentos negros..."?
"No se puede contar Africa en una hora 40, pero si proponer una visión,
un calor humano. Incluso, se pueden mostrar cosas de ella que no se entienden.
Pero jamás se puede hacer una síntesis... De nada, en realidad.
Un espectáculo no es una fórmula".
Según es su costumbre, no descartan que durante su permanencia en el
país colaboren con más actores chilenos o creen un espectáculo
inspirado aquí. "Siempre hay posibilidades, lo importante es la
plata", dice Courcoult. Y eso porque, considerando además que sus
espectáculos son todos gratuitos, su venida al país demandará
cerca de 600 mil francos (51 millones de pesos) auspiciados por el Instituto
Chileno-Francés, el Ministerio francés de Cultura y la AFAA (asociación
francesa de acción artística).
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Publicación "La Tercera", 9 de Diciembre de 1999
En montaje de teatro-danza
que se presenta en La Habana Vieja
La santería afrocubana emerge con Tabaco y Ron
Un esclavo negro arrastra sus recuerdos en Tabaco y Ron, y a través de un sueño, se conecta con sus ancestros.
La compañía Teatro Vivo revive el rito religioso centroamericano que mezcla las divinidades de origen ancestral con las que aportó el cristianismo venido de España.
Leopoldo Pulgar I.
En la tenue frontera que existe entre el mundo de la religiosidad africana en Centroamérica y el cristianismo que España aportó al habitante caribeño de Cuba, se mueve Tabaco y Ron, una obra que la compañía Teatro Vivo, con la dirección de Vicky Larraín, está presentando en La Habana Vieja. Se trata de un trabajo que, a través del lenguaje del cuerpo, incursiona en ese territorio que ocupa la santería afrocubana,una corriente que se desplaza paralela y subterráneamente a la religión oficial.
Tabaco y Ron no intenta una descripción sociológica de ese fenómeno cultural ni tampoco exaltar lo religioso. A través de la modalidad "teatro de cabaret", como el grupo denomina el perfil de esta obra, la compañía desea pasearse por lo "místico, sensual y pagano" que aporta el rito africano en la vida común y corriente de los cubanos. "Creo que echar las vísceras para afuera es importante en el mundo de hoy, ya que con la razón no nos ha ido tan bien", dice la directora.
La base del montaje son textos yorubas y de conocidos escritores latinoamericanos, como Miguel Angel Asturias (El Señor Presidente), Alejo Carpentier (Acerca del Tiempo) y Mario Benedetti. Con ese material, Vicky Larraín elaboró una historia que narra la circunstancia que vive un esclavo negro (que interpreta José Aldana) en su confrontación con la dominación blanca. El vehículo es un sueño a través del cual el esclavo se comunica con sus ancestros, especialmente con su abuela cuando ella es joven (encarnada por Bárbara Velasco), una santera que le dice al esclavo que vive en una tierra que no es la de él.
"Lo que mostramos -dice la directora-, es la santería encarnada de manera natural con la vida de las personas, pero en una visión surrealista", lo que obliga al espectador a conectarse con la obra "a través de las emociones". En este trámite están presentes los dioses africanos a quienes Vicky Larraín define como "sensuales, irreverentes y rebeldes",divinidades que, con excepción de Oshún (diosa de la seducción), "tienen un paralelo en la religión católica". Así, Shangó (dios del poder) es Santa Bárbara y Yemayé (diosa del mar) equivale a San Pedro.
La Habana Vieja (Tarapacá 755) Jueves, 22.00; y viernes, 24.00
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Publicación "La Tercera", 7 de Diciembre de 1999
Encuentro teatral
se realizará entre el 17 y el 19 de este mes
Caen sombras sobre la Estación Mapocho
Dos compañías profesionales y una autodidacta exhibirán montajes basados en un mito grecolatino, un cuento anónimo y un relato del escritor chileno Luis Sepúlveda.
Leopoldo Pulgar
Aunque a veces se le encasilla como una expresión orientada sólo al público infantil, el teatro de sombras trasciende las edades. Y esto lo podrán comprobar los espectadores que entre el 17 y el 19 de este mes, a las 21.00, al aire libre y en forma gratuita, asistan al I Encuentro de Teatro de Sombras que se desarrollará en la Plaza de la Cultura de la Estación Mapocho. El festival lo organiza la compañía Equilibrio Precario, con financiamiento de la Fundación Andes.
Tres son las obras que acogerán esta delicada alternativa escénica de remoto origen oriental (Bali, Java y hina) y que se basa en la proyección de figuras contra un telón, a partir de un foco de luz. Eros y Psique es un montaje experimental que, con la dirección de Carmen Luz Maturana,integrante de Equilibrio Precario, narra el mito del amor, según la simbología grecolatina. A su vez, el grupo La Bombilla (integrado por las actrices Andrea Gaete y Lía Maldonado), realizan un trabajo profesional con el cuento Las Mil y una Noches, que se caracteriza por su gran sencillez y un muy buen trabajo del color. El tercer título será Historia de una Gaviota y del Gato que le Enseñó a Volar, cuento del chileno Luis Sepúlveda que pondrá en escena Luciérnaga Mágica, un grupo autodidacta de mujeres de Huechuraba que logra llamativos efectos escenográficos, como la contaminación paulatina del mar.
"El teatro de sombras, afirma Carmen Luz Maturana, es una técnica de lenguaje que, a mi juicio, es ideal para contar mitos y leyendas, que que pueden tener una interpretación más allá de la historia misma". Este es el primer trabajo de dirección de una actriz que figuró en el elenco de La Niña de la Calaca, una experiencia "de sombras que nos permitió ingresar a un mundo inmenso que tenemos que seguir descubriendo".
Según Carmen Luz Maturana, el teatro de sombras "es asimilado por nosotros según nuestra mentalidad sudamericana", aprovechando su carácter "mágico" y el hecho de "necesitar mucha paciencia y ensayo y no un gran despliegue técnico". La directora piensa que esta alternativa escénica equivale "a una manera diferente de entender el texto" que, en el caso de Eros y Psique, se expresa en una interpretación más contemporánea del mito. Según ella, el teatro de sombras es un instrumento extraordinario porque permite que el público "se vincule de manera emocional e inconsciente al texto, y no sólo a través del vehículo racional".
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Publicación "El Mercurio", 7 de Diciembre de 1999
PADRE, MADRE E HIJA
ESTRENARAN EN ENERO:
Raúl Osorio Hará Teatro en Familia
El teatrista dirigirá a su esposa Rebeca Ghigliotto en la obra
"La vida privada" y además traerá a Chile al Cirque
Baroque, compañía francesa donde trabaja su hija Camila.
La lista de comensales para la cena de Navidad ya no es problema para
la familia Osorio-Ghigliotto. Esta vez se reunirán con su hija Camila,
la misma que hace cinco años dejó Chile para irse a Europa con
la compañía de Mauricio Celedón y su "Malasangre"
versión del Teatro del Silencio para la vida de Rimbaud. "Se fue
cuando tenía 18 años, a hacer una gira de seis meses y se quedó
cinco años. Allá estudió teatro, tomó cursos, hizo
escuela. Ahora viene a demostrarnos que se la puede sola", dice Raúl
Osorio.
Como director del Taller de Investigación Teatral, ahora le toca en suerte
traer al Cirque Baroque, compañía de teatro circo francés
que integra su hija. La compañía de cerca de 25 integrantes estrenará
el próximo 4 de enero el espectáculo "Frankenstein".
Basado en el libro homónimo de Mary Shelley, en la biografía de
la escritora y en los filmes de James Whale para la Universal Studios, el espectáculo
propone una nueva imaginería para el personaje. "Hay una serie de
técnicas que están entre las típicas del circo: acrobacias,
clavas, trapecio. Pero además se introducen elementos teatrales en términos
dramáticos. Ya no es sólo números y habilidades circenses,
sino que estas se aprovechan para contar una historia, aunque con muy pocas
palabras", describe.
La presencia chilena en el Cirque Baroque no se limita sólo a la hija
de Raúl Osorio y Rebeca Ghiglitto. Entre los años 1995 y 1998
el grupo trabajó bajo la dirección de Mauricio Celedón
en la obra "Candide", basada en la vida de Voltaire. Actualmente "Frankenstein"
también es dirigida por un chileno, Agustín Letelier, miembro
fundador del Teatro del Silencio de Celedón. Las funciones de esta obra
en Chile se realizarán en una carpa para 800 personas que se instalará
en el Parque de los Reyes, justo atrás de la Estación Mapocho.
Si la reunión familiar de Navidad no será problema para los Osorio-Ghigliotto,
sí lo será la agenda teatral. Los padres podrán ver a su
hija en "Frankenstein" a partir del 4 de enero. Pero para ella, dice
Osorio, será más difícil asistir a una función de
"La vida privada", obra que dirigirá su padre y en la que actuará
su madre, pero que se topará en los horarios de función con la
suya. El estreno será a mediados de enero en el galpón ubicado
en Chucre Manzur 7. "Para que la pueda ver la Camila, que también
va estar en función... lo más seguro es que le hagamos una función
especial al grupo del Cirque Baroque", dice Osorio.
"La vida privada" es descrita por Osorio como "la historia de
una familia en su incapacidad por crear vínculos sólidos. Es una
familia que se atomiza y se desmiembra porque son incapaces de ver sus propias
carencias y perversiones personales".
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Publicación "El Mercurio", 5 de Diciembre de 1999
Estas
Son las Nuevas Propuestas del Teatro Joven
Los siete responsables de los nueve estrenos que tendrá el VII
Teatro a Mil tienen menos de 35 años. Además de esa coincidencia
cronológica, sus obras se cruzan en las temáticas de amor y poder.
Aquí, directores como Rodrigo Achondo, Fernando Villalobos y Remigio
Remedy explican las diferencias.
"Asesino Bendito":
Maldita Promesa Electoral
A punta de sangre y balazos, Rodrigo Achondo (30) y su grupo Anderblú
han escarbado en los cuarteles de una Brigada Antinarcóticos ("Rojas
Magallanes), en la cárcel ("Módulo 7") y en los supermercados
de la droga ("MunChile"), pero en su nueva obra "Asesino Bendito"
la cocaína ya no estará. "Al menos no es lo importante, no
está presente", precisa el director.
"Estamos experimentando en otros temas saliendo de un poco del margen.
Ahora hay temas más humanos, la lealtad, las traiciones, la sinvergüenzura.
Es más política. Acá los personajes son un diputado, un
abogado, sus asesores", explica.
Teñido aún del clima electoral, el estreno de "Asesino bendito"
el próximo 6 de enero pretende mostrar "lo mal que se manejan las
cosas y cómo todos se llenan la boca con el pueblo... Y el pueblo sigue
ahí, perdiendo, siendo pobre", acusa.
En este nuevo montaje, Achondo trabaja con los actores más antiguos de
su compañía: Edinson Díaz, Ricardo Robledo, Gonzalo Muñoz
y Luis Uribe.
De la historia no adelanta nada, "hay que verla", asegura. Tampoco
dice si el protagonista de "Asesino bendito" guarda estricta relación
con algún personaje de la realidad. "Asesinos benditos podemos ser
todos", declara.
"Hanjo" y "Aoi": Mishima y Noh Moderno
Andrés Ulloa (22) y Claudio Rodríguez (33), director y protagonista
de una de las tres versiones de "Madame de Sade", reinciden en el
autor japonés Yukio Mishima. Estrenarán respectivamente "Hanjo"
y "Aoi".
En estas obras de media hora cada una proponen repasar el tradicional Teatro
Noh japonés, pero desde la moderna óptima con que la abordó
Mishima. "El toca temas que son más clásicamente orientales,
pero en forma más moderna", dice Ulloa.
Lorena Ramírez, Mabel Guzmán y Jorge Díaz integran el elenco
de "Hanjo", obra donde dos enamorados intercambian abanicos y pasiones.
En "Aoi", obra donde una princesa se enfrenta al fantasma de los celos
actúan Cristián Lagreze, Claudia Saldivia, Alejandra de la Sotta
y Marcia Pavez.
'Baal Arrabal': Amores Enfermos
Bien conocido por su aparición en teleseries, Remigio Remedy (34 años)
se lanza de lleno al teatro con "Baal Arrabal", donde hace estreno
como adaptador, director, co-productor y protagonista.
Tomó contacto con los textos de Arrabal cuando aún estudiaba en
la UC y comenzó la adaptación en forma paralela a su actuación
en "Romeo y Julieta". El resultado es una historia circular sobre
la imposibilidad de amar sanamente, reflejada en el thriller de una madre posesiva,
una mujer como salvación y un héroe que es víctima y victimario.
"El está solo y desbaratado donde la sociedad se acaba. Es lo que
pasa con la sociedad: aquí está el mundo, que imaginamos aparentemente
perfecto, pero fome, y hacia los extremos se va derrumbando. Y él vive
ahí, encerrado en el mundo materno".
"Palomitas de Maíz":
Amor Terrible en Cinemascope
Después de homenajear las plumas y lentejuelas de "Las noches ardientes
de Candy Dubois y de recorrer los rincones de la casa chilena (con las obras
"La cocinita", "Los secretos íntimos de una sirvienta
doméstica" y "Patio"), Fernando Villalobos (27) entró
en la temática del "amor terrible".
"Palomitas de maíz" es sicótica pero a la vez dulce",
dice sobre la historia que protagonizan una conspicua asistente al cine (Claudia
Burr) y el acomodador (Luis Dubó). "Además trabaja mi nana.
Ella es la vieja de la cartera del cine. Es el debut de Rosita Soto y actúa
la raja".
Además del cambio de temática, en su nueva obra Villalobos también
dosificará la exageración de sus personajes. "Acá
hay elementos más realistas en la dramaturgia, aunque la puesta en escena
sigue siendo igualmente barroca", dice el director reconocido por el provocativo
uso de kitsch o mal gusto en escena.
Además de "Palomitas de maíz", Villalobos estrenará
junto a sus alumnas otra dos obras: una parodia a las teleseries y al jet set
criollo rotulada "Corazón en escabeche" y "La joya del
pacífico", un montaje donde se suceden distintos tipos de amor.
"Hamlet": Una Lectura Actual
El joven Cristián Marambio (28) debuta en la dirección profesional
con "Hamlet", su versión del clásico de William Shakespeare
llevado a escena por un grupo de ex alumnos del Club de Teatro bajo la etiqueta
de Impasse ("La música", dirigida por Néstor Cantillana;
y "Calígula", por Francisco Pérez-Bannen).
"Básicamente lo que hicimos fue tomar con bastante respeto la obra
y tratar de, más que adaptar, cortar las partes que no tenían
posibilidades de ser entendidas por un público chileno contemporáneo",
explica.
Asegura que no han querido hacerla más pedagógica, pero sí
de una lectura contemporánea y política que se acerca a los recursos
multimedia. "Es una gran metáfora de Chile y de la historia en general.
Contiene todos los grandes temas y todos sus personajes son defendibles, lo
que es bastante interesante con respecto al momento político del país,
donde las cosas se deberían poder mirar más a distancia",
dice.
"Los Justos": El Tema del Poder
Felipe Hurtado (24) estudió en el Club de Teatro y debutó en la
dirección profesional con "Juegos a la hora de la siesta",
de la compañía La Fuga. Esta vez vuelve al tema del poder y asume
la dirección de "Los justos", de Albert Camus, donde un grupo
de terroristas tiene la misión de matar a un gran duque, viéndose
enfrentados al hombre real que está detrás del poder que simboliza.
"La anécdota es muy interesante. Pero la verdad es que esta dos
obras me han servido de pretexto para hablar de lo que me interesa: la relaciones
humanas. En este caso cómo el hombre sobrevive a sus pulsiones de muerte,
cómo necesita de la identificación y del compromiso con algo.
Compromiso que, finalmente, es parcial, no le da felicidad", explica sobre
la obra que estrenará el 10 de enero.
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Publicación "El Mercurio", 5 de Diciembre de 1999
Una Excelente
Jornada
En lo que ha sido el Salón Literario más distendido, Benjamín
Galemiri, Marco Antonio De la Parra y Ramón Griffero protagonizaron la
mesa sobre dramaturgia nacional. Ella fue un relajo dentro del tenso ambiente
que se vivía entre los chilenos. Al finalizar vimos a Inti Illimani en
la Explanada de la FIL.
Bromearon, bailaron, leyeron ponencias y extractos de sus obras. Así,
tres representantes de la dramaturgia chilena accedieron al público que
colmaba la sala que resultó ser la más entretenida de la Feria.
Y no por haber sido entretenida dejó de ser intensa y rica en contenidos.
Es que ahí estaba "el príncipe del teatro chileno",
como calificó Benjamín Galemiri a Marco Antonio de la Parra, aclarando,
eso sí, que "el rey" es Jorge Díaz.
Ramón Griffero no se apartó del buen humor y del esfuerzo por
dar a conocer lo que es su teatro, y nada más que eso, sin contaminarse
con rencillas absurdas. De hecho, él recomendó a los organizadores
la lectura de una parte de sus obras, antes de pasar a las ponencias. Hizo lo
suyo con "Extasis..." y fue secundado con la lectura de "Cielo
falso", de Galemiri y de "Heroína", de De la Parra.
Siguieron las ponencias, con toda la riqueza intelectual e histriónica
de Galemiri estaba realmente feliz de actuar- y también la experiencia
de Griffero, quienes reunieron un material muy consistente y liviano a la vez,
escrito con preocupación por acceder a los presentes.
Y el público respondió adecuadamente, protagonizando una hora
de preguntas en las cuales criticaron la intelectualidad de las obras de los
exponentes y cuestionaron sobre la muerte del dramaturgo de escritorio. Entre
las respuestas, rescatamos una frase de De la Parra: "Lo realmente popular
y lo realmente de elite son fundamentales para salvarnos de la mediocridad en
que nos han sumido los medios de masas".
Censura
La mesa de dramaturgia vino a distender el ambiente de camarillas que se ha
desatado entre la delegación nacional.
Se les pasó la mano, dirá el buen chileno después de conocer
el nuevo conflicto que se presentó la mañana del viernes con la
publicación del suplemento "Meridiano", producido por un grupo
de alumnos de Periodismo de la Universidad de Chile. En el periódico
apareció un artículo de la directora de aquella Facultad, Faride
Zerán, donde ataca directamente a Luis Maira, Marcela Serrano y Arturo
Navarro.
La ira de la periodista fue desatada por un incidente bochornoso ocurrido durante
el homenaje brindado a Hortensi Bussi. Zerán estaba invitada a participar
en él y - según se supo- hasta pocos minutos antes del comienzo
del encuentro el nombre de la académica estaba en la mesa. Al acercarse
se encontró con la sorpresa de que un funcionario mexicano tenía
órdenes de no dejarla participar.
En el artículo aludido, Zerán acusa a Marcela Serrano de haber
provocado el conflicto, motivada por una mala crítica a su último
libro aparecida en la revista "Rocinante", dirigida por la periodista.
Inti Illimani
A pesar del malestar que produjo el incidente aludido, este solo resultó
ser un lunar entre dos luces: la de los dramaturgos y la que proyectó
Inti Illimani al cerrar la noche en la explanada de la FIL.
Si 11 fueron los años que pasaron antes del reencuentro del conjunto
con tierra mexicana, fueron 20 los que demoraron en volver a tocar frente a
un público tapatío. Pero el tiempo no fue suficiente para hacer
que ellos olvidaran las letras y melodías interpretadas por estos excelentes
músicos, que durante la noche del viernes fueron siete.
Se especulaba que no tendrían mucho público, porque su presentación
lidiaba con otra protagonizada por Maná y el legendario Santana en otro
espacio de la ciudad. Sin embargo, Inti Illimani concitó la presencia
de tanta gente como las noches anteriores, cuando se presentaron Los Tres, Illapu
y Los Jaivas: unas cuatro mil personas.
La noche estaba fría y los intérpretes se frotaban las manos para
poder abordar adecuadamente las cuerdas. Superados algunos problemas técnicos
en los micrófonos - que han sido recurrentes- los chilenos hicieron cantar
y bailar al público al son de "Zambalando", "Mulata"
y "La mujer que yo más quiero". Momento especial fue la interpretación
de "El pueblo unido", que fue coreada por la gente que alzó
el puño izquierdo, aludiendo a una etapa que los mismos músicos
hacía tiempo no recordaban.
José Miguel Izquierdo S.
enviado especial
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Publicación "El Mercurio", 3 de Diciembre de 1999
Oscar Castro:
"Todo en Mi Vida Ha Sido Extraño"
El actor nacional aún está sorprendido por la película
basada en su carrera que se rueda en Chile. De regreso a Francia, donde está
radicado, actuará en la cinta de Luis Sepúlveda.
Estas semanas son especialmente intensas para Oscar Castro, el actor
chileno que desde hace 23 años desarrolla su carrera artística
en Francia, gracias a la dirección del grupo teatral Aleph. El también
director está montando nuevamente en el teatro La Comedia de Santiago
las obras musicales "Asesinato en Valparaíso" y "La eternidad
de un beso victorioso". A la par, participa de las filmaciones de "Flor
de canela", en su natal pueblo de Colín - localidad de la VII Región-
, cinta dirigida por el realizador francés Frederic Laffont, basada en
aspectos biográficos de su trayectoria.
Luego de estas actividades, a su regreso a Europa, Castro discutirá con
el escritor chileno Luis Sepúlveda su rol en "Ninguna parte",
la cinta que prepara éste último, en la que compartiría
roles con Vittorio Gassman y Patricio Contreras, y que comenzaría a rodarse
a mediados del próximo año. La película, que tendrá
como principales locaciones zonas desérticas, girará en torno
al tema de los detenidos desaparecidos "de cualquier gobierno militar latinoamericano",
precisa el actor.
Sin embargo, más sorprendente aún para Oscar Castro resulta el
proyecto fílmico basado en su vida: "Nunca imaginé que mi
carrera fuera motivo de una película. Todo lo que he hecho en las tablas
y en mi vida ha sido extraño. Nunca pensé que iba a tener éxito
con mi teatro", comenta el actor sobre "Flor de canela", cuyas
filmaciones continuarán en un par de semanas en París, aunque
las escenas finales ya fueron rodadas en su localidad natal, al oeste de Talca.
"Es una historia de ficción-realidad. Hace cuatro años me
nombraron hijo ilustre de Colín. En la película yo vengo de París
a recibir mi premio y busco a toda la gente que quiero invitar a mi fiesta.
Algunos ya han muerto, pero yo hablo con ellos. Es parte de este universo un
poco mágico que tiene Latinoamérica".
Las pretensiones de "Flor de canela" son terminar su edición
en abril del próximo año, para presentarse a tiempo en la selección
del festival cinematográfico de Cannes.
En forma paralela, el teatro Aleph montará dos obras musicales ya estrenadas
por la compañía hace un par de años en nuestro país.
Se trata de "Asesinato en Valparaíso" y "El Che que yo
quiero o la eternidad de un beso victorioso", que estarán en la
cartelera del teatro La Comedia entre los días 7 y 10 de este mes.
"La primera obra es una historia musical que ocurre en un cabaret del puerto
en el año 56, cuando matan a un arquero de fútbol argentino que
jugaba en un equipo chileno, y de quien creían que se dejaba pasar goles.
Entonces llega un inspector americano de la FIFA para investigar el hecho",
cuenta el director. Para este montaje, Castro comprometió a Nissim Sharim
para interpretar por una función al agente policial.
En tanto, la segunda producción gira en torno a un programa de radio
en el que se cuentan historias de amor, y en la que pese a su título,
nunca se habla de Ernesto Che Guevara. "Es una pieza que puede haber pasado
en los años 60 en un país latinoamericano que no es Chile".
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Publicación "El Mercurio", 3 de Diciembre de 1999
ALDO PARODI
El Tipo Más Normal del Mundo
El actor acepta que sus personajes algo tienen que ver con su vida personal,
pero, eso sí, no está de acuerdo en que a todos se los tilde de
locos, sucios y groseros. Quizás preferiría usar la palabra bufones.
Y si es de Shakespeare, mejor.
Marginales, sicóticos, graciosos, repulsivos, sucios, groseros,
vagabundos. Pero sobre todo procaces, muy procaces. Así es la imagen
de los personajes de los cuales Aldo Parodi (46), probablemente desde el emblemático
filme de los 80, Caluga o menta, nunca se ha podido separar.
Es extraño, dice sin estar muy convencido de esta tesis que suele predominar
y hasta contradecir, en cierto modo, su apariencia en la vida real. En todo
caso, supongo que tiene que ver conmigo, con mi historia, concede. Pero no es
algo que me haya propuesto de buenas a primeras. Son cosas que se han dado.
Y que se ha vuelto a dar con Los bufones de Shakespeare, montaje de la compañía
Teatro Sombrero Verde donde vuelve a ponerse en los pantalones de un sujeto
libidinoso, lenguaraz e irreverente. De un bufón, en resumidas cuentas.
Un bufón de Shakespeare.
- ¿Por qué no estás de acuerdo en que a todos tus personajes
se los ubique fuera de la normalidad?
Porque el sentido de equilibrio, de sanidad, de ser una persona normal en la
sociedad, es algo extremadamente relativo.
- Por ejemplo.
Tú puedes ver a alguien increíblemente pulcro y que oculta un
sicópata; y de repente ves a alguien que lleva todo su personaje afuera,
mostrándolo, y por último sabes a qué atenerte. El mundo
es tan diverso. Entonces, que mis personajes sean todos unos sicópatas...
Veo a seres golpeados por la vida y quizás con muy poca fortuna, con
sus sentimientos muy a flor de piel y con ganas de reaccionar. En la acción
son así, compulsivos, pero no por eso sicópatas ni nada parecido.
- Tu galería de roles tiene mucho humor, aunque, a veces, uno muy retorcido...
Siempre. Debe ser por mi naturaleza. Tengo como un sentimiento trágico
de la vida, un poco doloroso de las cosas. Entonces, siempre he tenido a mi
lado esta forma de acompañamiento personal, de mirarme a mí mismo
o a mi situación con humor. Y parece que estoy contaminando a mis personajes
de esto, ¿no? Sin querer.
- ¿Sin querer?
Sí... Y eso me recuerda un personaje muy especial: Nacho, de Caluga o
menta. Era muy trágico, con una vida muy desgraciada, pero no muy alejada
de las vidas comunes de mucha gente. Incluso, en algún sentido, de la
mía misma. Pero, claro, el tipo siempre lleva humor, incluso en su propia
muerte.
- O sea, no es que tú seas un bufón en la vida real. ¿O
sí? ¿Un poco?
No soy tan así, ríe. Puedo ser muy serio, muy grave también...
¡No soy un bufón en mi vida personal! Aunque me encantaría
serlo.
- ¿Y cómo eres en tu vida personal, cómo te ves?
No tengo la menor idea.
- Pero sí eres casado, un hombre de familia.
Tengo mi pareja, a la cual quiero mucho y amo; y un hijo, al cual adoro. Soy
el tipo más normal de mundo, sobre todo para mis vecinos, pero tengo
mi forma particular de ver las cosas. Tengo una vida como todos, duermo en una
cama como todos. No soy un tipo excéntrico.
- ¿Qué tienen que ver tus personajes con tu vida, con tus experiencias?
Creo que todos se relacionan con algún momento de mi vida. Con alguna
felicidad o alguna desgracia, e incluso con situaciones muy concretas. He tenido
la suerte de tener una vida con muchos aspectos. Un poco oscura y un poco limpia,
luminosa y también en tinieblas. Eso me da la posibilidad de acercarme
al ser humano con mucho respeto y delicadeza.
- Este ha sido un buen año para ti. Estuviste en los cines (El desquite
y Cielo ciego), apareces en CerroAlegre, montaron Los bufones de Shakespeare...
Estuve pensando en eso. Y cuando veo que participé de esos proyectos,
me gusta, lo encuentro bonito. Sobre todo el cine. Fue una suerte.
- ¿Y qué pasa con la televisión? Siempre se te ha visto
en papeles no muy importantes.
Para mí son muy importantes, aclara ofendido. Pero creo que mi perfil,
en todos los términos, hasta físicamente, me hace un personaje
de reparto. Y me mantengo ahí.
- Y en el balance personal, ¿estás satisfecho?
No, satisfecho no. Nuestro trabajo es muy amplio como para lograr una completa
satisfacción. Uno tendría que llegar como a una santidad, algo
así. Siempre hay algo que resolver, que hacer, que completar. Y siempre
el futuro es... ufff, inmenso. Es muy difícil hacer un balance en medio
de la actividad. Hasta los bancos cierran a fin de año para hacer sus
balances. Y yo nunca, pero nunca, he podido parar y tomarme un año sabático
para reflexionar. Todos nos lo merecemos, en todo caso.
Rocío Lineros
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Publicación "El Mercurio", 29 de Octubre de 1999
DANIEL MUÑOZ:
"Ya No Tengo Que Demostrarle Nada a Nadie"
Su papel en la película El chacotero sentimental viene a coronar
un año que ha sido redondo para este actor de 33 años, culpable
de personajes como El Malo o Don Carmelo en televisión, y también
un rostro que se hace cada vez más frecuente sobre las tablas o en la
pantalla grande. Ahora soy reconocido como actor, y no por tal o cual personaje,
dice.
Extrañamente, a Daniel Muñoz la historia que más
le gustó de las tres que componen El chacotero sentimental fue la más
dura y dramática del conjunto. Un relato que involucra incesto, suicidio
y en general un cuadro familiar desolador, radicalmente opuesto al episodio
que él protagoniza y que cae, con todas sus letras, en la casilla que
mejor lo define: la comedia.
En realidad no me lo esperaba, pero esa historia me sorprendió. Es trágica,
superior, explica, aunque no por ello le resta méritos a su propio tercio
dentro del filme, titulado Patas negras y donde personifica, justamente, al
patas negras: un joven provinciano despreocupado y dispuesto a sacar provecho
de cualquier oportunidad que se le presente. En este caso, la mujer del vecino.
Es un tipo que no tiene muy claro lo que quiere y que no está ni ahí
con nada, un poco como sucede con muchos cabros que terminan el colegio sólo
para irse de la casa y no se hacen mayores expectativas. En ese sentido, recalca,
es un personaje bien representativo.
El detalle no menor si se repasa la galería de personajes a los que ha
dado vida este actor de 33 años, desde el Efe de Sábados Gigantes
hasta El Malo de Venga conmigo - por nombrar sólo aquellos de más
amplia repercusión en formato televisivo- , que a su turno han sabido
catalizar, por la vía del humor, algunos de los rasgos más reconocibles
de la idiosincrasia nacional.
Me gusta considerarme un comediante, afirma. Conozco los códigos y ahora
puedo sentir el manejo que te da la experiencia. Antes me molestaba un poco
pensar que para mí lo único sería hacer comedia y más
comedia y que me iba a morir en lo mismo; pero ya no es una preocupación.
El teatro ha ayudado mucho.
Muñoz remite a Los bufones de Shakespeare, el nuevo montaje de la compañía
Sombrero Verde que lo tiene en un papel bastante menos divertido que de costumbre.
Incluso tenía miedo de no ser capaz de responder a otro género,
a otro registro, recuerda. Pero finalmente me di cuenta de que también
soy un buen actor; quiero decir, si tú no te la crees primero que nadie,
no vas a llegar nunca a ninguna parte, agrega, con una serenidad que contrasta
con la pequeña cabeza rubia que revolotea ruidosamente a su alrededor
y que corresponde a su hijo Gabriel, de año y medio, fruto de su matrimonio
con la actriz alemana Heidrun Marie Breier.
Esta sola imagen familiar basta para poner a Muñoz en ánimo retrospectivo,
sin que le cueste mucho esfuerzo catalogar 1999 como su mejor año. En
términos profesionales, no puedo dejar de compararlo con la época
del Efe, después de la cual nunca más me faltó trabajo,
concede. Pero en un sentido más amplio, este año lo he disfrutado
en forma más madura, porque aquí ya no se trata de un personaje
exitoso, sino que de ser reconocido como actor por tus colegas y por el público.
Y el hecho de estar más viejo y ser padre te cambia el norte de tus objetivos.
Yo ahora estoy definitivamente trabajando para mis hijos (Gabriel y Lilamaría).
Ellos son mi cable a tierra y, en ese sentido, estoy tranquilo conmigo mismo.
Siento que ya no tengo que demostrarle nada a nadie; lo que me importa es asegurar
su futuro.
- ¿En los tiempos del Efe no había nada que fuera tu cable a tierra?
Aquella fue una época egoísta, yo estaba ahí para pasarlo
bien y disfrutar de la vorágine de tener fama. Me tiré al vacío,
pero sin un motivo concreto como ahora. Me tiré porque sí.
- Y como fenómeno, ¿fue más fuerte lo que rodeó
al Efe o lo que está pasando ahora, con El Malo?
No lo tengo claro. Con el Efe se produjo un contacto mucho mayor con la gente.
Iba a todas, a los aniversarios de los colegios, a fiestas, estaba absolutamente
conectado. En cambio ahora he querido alejarme un poco de eso, no seguirle el
juego a esta locura que es la popularidad. Porque llega a un punto en que el
cariño de la gente deja de serlo, se convierte en otra cosa. Aparecen
estos autómatas que te piden un autógrafo por el sólo hecho
de obtenerlo. Te pasan lápiz y papel y quieren que tú se lo devuelvas
rayado, no importa quien seas o lo que hayas hecho.
- Hace un año te alejaste de las teleseries y manifestaste sentimientos
encontrados frente a la televisión. ¿Cómo te entiendes
con ella ahora?
En general, ahora me manejo con más seguridad. Porque hablamos de un
medio que te puede absorber hasta el punto de sacarte el jugo, y donde hay que
tener siempre mucho cuidado. La televisión es un poco como un parque
de diversiones, es un lugar intenso donde el trabajo es divertido pero te puede
dejar agotado. Este último tiempo ha sido así, siento que he vuelto
a caer en lo mismo y que me están sacando el jugo. No sé, puede
que sea el mareo de tierra después de tanto trabajar por tanto tiempo,
pero sí creo que me estoy repitiendo.
- ¿Lo dices por tus personajes?
Cada vez es más difícil hacer las rutinas del Malo o del Carmelo.
El público se va poniendo complicado, la competencia es más dura
y la presión que hay en el ambiente es perceptible, te afecta. Pero entendámoslo
como lo que es: un desahogo. No es mi plan dejar de trabajar en televisión.
Ahora, si hablar mal de la mano que te alimenta es ser desagradecido, bueno,
a lo mejor lo es. También es humano.
La voz del Malo
Donde Muñoz no tiene crítica alguna que manifestar es en su trabajo
cinematográfico, construido a partir de papeles como el futbolista de
barrio de Historias de fútbol, el abnegado huaso de El desquite o el
confianzudo vecino de El chacotero sentimental, y que a futuro se extenderá
a los largometrajes Un taxi para tres, de Orlando Lübbert, y La fiebre
del loco, de Andrés Wood, donde nuevamente asumirá personajes
de extracción popular.
Hay una explicación muy simple, aclara. Cuesta tanto hacer cine en este
país, que a la hora del casting los directores quieren irse a la segura.
Es lógico y no tiene nada de malo. Pero sí creo que, aunque mis
personajes tienen una línea parecida y manejan más o menos los
mismos códigos, hay matices que los diferencian. Son como parientes de
una misma familia.
- Personajes como éstos es fácil hacerlos caer en la caricatura,
o que se disparen hasta que ya no quede rastro de realidad...
Yo creo que eso pasa por no tenerle respeto al personaje. Sobre todo en televisión,
donde se trabaja con tan poco tiempo, es fácil caer en lo fácil.
Pero basta que alguien se dedique un poco más de trabajo al personaje
e inmediatamente adquiere otra dimensión. Hay que tratar de ser un representante,
no olvidar que tú tienes que hablar por otra persona, no emitir un juicio
sobre ella. Hacerla tal cual es, con sinceridad. La gente engancha con eso.
Como con el Malo, que siendo un personaje de sketch, tiene la gran virtud de
decir cosas que nadie más se atreve a decir.
Por lo mismo, al actor no duda en establecer un paralelo con El chacotero sentimental,
el programa radial del Rumpy que inspiró la película y cuyo concepto
desde un principio lo provocó.
Falta que los chilenos aprendan a decirse cara a cara lo que piensan, y que
todo el resto se entere. Porque acá no hay sentido del humor en una discusión.
Apenas alguien se siente tocado, inmediatamente una querella. Se confunde decir
la verdad con ofender, y se opta por no decir nada. Creo que el programa del
Rumpy está destapando esa olla a presión. También el Malo,
que las destapa todas y la gente literalmente aúlla. Porque eso es lo
que quiere escuchar.
- ¿Consideras a tus personajes como un resumen de los rasgos que definen
la identidad criolla?
Si el personaje es querido por la gente, quiere decir que se identifica con
él. Y si es así, es porque se trata de algo o alguien que está
dando vueltas en el ambiente. No sé si ha sido suerte o qué, pero
me han tocado personajes que resumen bastante bien las cualidades de los chilenos.
Incluso los más arquetípicos tienen una determinada actitud que
es muy nuestra. Aquello como de antihéroe, de salir generalmente mal
parados de las situaciones, de tener el triunfo ahí, en las manos, y
que se te escape. De ahogarse en la orilla de la playa. Qué hay más
chileno que eso.
Alejandro Louit N.
EL CHACOTERO SENTIMENTAL
Aquí podría estar la fórmula del éxito para el cine
chileno: una película preconcebida por el espectador, con dosis de drama
y comedia, además de su lenguaje franco y directo... Y sólo a
partir de ahí comenzar a edificar una cierta puesta en escena, con tiros
de cámaras personales y otros elementos que dejen en paz a la conciencia
del autor.
Con una envidiable destreza para pasar de la carcajada hasta el más emblemático
de los dramas, el cineasta Cristián Galaz tiene el tino de entregar tres
películas en una, en vez de hacer de un sólo largometraje, tres,
como sucede la mayoría de las veces.
El primer episodio se titula Patas negras: un estudiante (Daniel Muñoz)
de provincia conoce a una mujer casada (Lorene Prieto), y su relación
clandestina prueba que Chile es un pañuelo donde todo el mundo se conoce.
Secretos es una historia descarnada y violenta que pasa por las retinas como
un puñal. Patricia Rivadeneira, Mateo Iribarren y Ximena Rivas protagonizan
este segmento de oscuros recuerdos infantiles.
Por último, Todo es cancha retoma el humor desde la disyuntiva de una
pareja (Tamara Acosta y Pablo Macaya) que no logra intimar porque viven de allegados
en una casa donde duermen más personas de las que caben.
Aunque el segundo eslabón parece ser el término excluido de la
oración, Secretos es donde Galaz prueba su pericia, formando un equilibrio
entre desempeño de actores y propuesta visual. Aún así,
son los otros relatos los que harán de El chacotero sentimental un éxito
atesorado por ese público que sigue fielmente las terapias radiales de
el Rumpy.
Juan Andrés Salfate
EL CHACOTERO SENTIMENTAL. LA PELICULA .- Chile, 1999. 94 minutos. Para mayores
de 14 de años.
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Publicación "La Tercera", 24 de Octubre de 1999
Actor retorna
al escenario con Los Bufones de Shakespeare
Daniel Alcaíno: "Esta obra me llegó como caída del
cielo"
Luego de estar alejado del teatro activo durante siete meses, debido al peligroso cáncer que padeció y que le impidió seguir en los ensayos de Macbeth, el actor debuta esta noche en un montaje con personajes creados por el genio inglés.
Leopoldo Pulgar I.
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Los Bufones de Shakespeare |
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Autores: Boris Quercia, Alejandro Sieveking y Sombrero Verde. Director: Willy Semler. Elenco: Compañía Sombrero Verde (Boris Quercia, Aldo Parodi, Daniel Muñoz, María Izquierdo, Rodolfo Bravo, Heidrun Breier, Daniel Alcaíno). Funciones: Teatro del Puente (Parque Forestal s/n). Fono 7324883. Ju., vi. y sá, 21.00; Do., 20.00. Ju., vi. y do., $ 4.500; sá. $ 6.000. Est. y terc. edad $ 3.000. |
Pero, sobre todo, Alcaíno siente un deseo inocultable de interpretar esta noche a Emilio Cartabón, un personaje central de Los Bufones de Shakespeare, el montaje que el viernes estrenó en el Teatro del Puente la compañía Sombrero Verde.
"Igual pasó harto tiempo", dice al abarcar este período en el que padeció, enfrentó y superó un peligroso cáncer testicular que lo mantuvo fuera de la actividad que más ama: el teatro. "Tengo unas ganas enormes de subirme al escenario y estar con la gente", dice del rol que hará en reemplazo de Daniel Muñoz, sólo para las funciones de los domingos. En este montaje, Alcaíno será el director de una compañía de teatro que integran diversos personajes de obras de Shakespeare. En la ficción, el grupo acompaña al dramaturgo inglés en la víspera de su muerte, rescata sus obras de la destrucción e impide que al morir el genio, mueran también sus personajes.
Daniel Alcaíno conoce de cerca a
la compañía Sombrero Verde, formada por actores a quienes "admiro
mucho", según contó. Precisamente fue al mismo Muñoz
a quien reemplazó hace unos años en el papel de uno de los deportistas
de La Maratón, la exitosa obra de Claude Confortés, y ha trabajado
con ellos en el Teatro del Humor, de Canal 13. Esta "amistad
-dice- hace más fácil el trabajo".
"Este es mi desquite con Shakespeare", afirma el actor que tuvo que salir de su compañía Del Cancerbero cuando se encontraba en pleno desarrollo el trabajo de investigación y ensayo de Macbeth, del mismo dramaturgo.
"Hacía un año que trabajábamos en la obra y no alcancé a estrenar". Por eso, ahora, de tantas ganas que tiene de estar arriba del escenario, "no siento ni nervios", aunque hace sólo un mes aceptó hacer el reemplazo.
"Creo que esta obra me llegó como caída del cielo", reitera. "Son personajes que hablan con textos de Shakespeare. Este año, Shakespeare era para mí. Yo quería hacer un Shakespeare. No pude hacer llorar con Macbeth, ahora voy a hacer reír con Los Bufones...".
Respecto de su salud, el actor cuenta que está muy bien, aunque cada tres meses debe hacerse un escáner. "Estoy okey, incluso con mejor ánimo que antes", agrega sin desconocer el impacto que sintió en el primer momento,cuando le detectaron el cáncer. "Superé esta situación con el cariño y el apoyo de la gente de teatro", concluye.
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Publicación "La Tercera", 20 de Octubre de 1999
Su obra Hechos Consumados debuta esta noche
La nueva perspectiva de Juan Radrigán
El dramaturgo analiza los cambios que advierte en el montaje que Alfredo Castro reestrena a 18 años de su debut. "Queríamos algo más volado",aseguró.
Leopoldo Pulgar I.
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El dramaturgo Juan Radrigán sabe que en el estreno de esta noche de su obra Hechos Consumados, que dirige Alfredo Castro, encontrará importantes cambios respecto del montaje que encabezó Nelson Brodt en 1981, en el que un par de harapientos marginados del mundo son expulsados del sitio eriazo que habitan por el patético cuidador de la propiedad. Por eso está a la expectativa.
Pero esta ansiedad no significa desconfianza respecto a un director que,entre otras cosas, bloquea sobre el escenario lo "obvio" en beneficio de una inmersión en los símbolos de la realidad. Sucede que tanto Radrigán como el actor Pepe Herrera, miembro del elenco actual y ambos integrantes de El Telón -la compañía que estrenó con gran éxito Hechos Consumados-,deseaban un montaje "algo más volado", cuenta el dramaturgo, en este reestreno que se produce 18 años después del debut.
"El montaje de Alfredo Castro -dice Radrigán- mostrará una visión más interior de la obra", para agregar que advierte cambios en el vestuario (menos harapientos) y en el aspecto del lugar (un escenario despejado y no un sitio lleno de escombros). Sin embargo, coincide con Castro respecto de que en la obra es más importante "adentrarse en el mundo violento y amenazante, de desconfianza y terror en que viven Emilio y Marta". Radrigán destaca que en el trabajo de Castro, "en el rol de Emilio (José Soza), aflora una dureza que no tenía la primera versión: antes era más frágil, más resignado; ahora, a través de su violencia verbal, se ve que no está conforme. Y son los mismos textos".
En este plano, Hechos Consumados creció para darle tribuna a Aurelio, un personaje que en el original era sólo "una voz que ronda". Ahora se hace corpóreo y toma la palabra a través del actor Benjamín Vicuña. Radrigán piensa que la palabra de Aurelio es "una premonición de lo que sucedió y de lo que va a suceder cuando dice que hay heridas incurables a pesar de Dios y de todo". Respecto al lenguaje popular que usan Marta (Amparo Noguera) y Miguel (Pepe Herrera), el dramaturgo afirma que se suaviza un poco.
En lo demás, la obra acoge los diversos valores de Hechos Consumados,como definir el "sistema" de poder que lo controla todo, una entidad invisible e impersonal que funciona como antagonista; asociar esta historia de seres humanos al Chile actual, un país en el que "aún se siente el terror, la inseguridad, la indefensión, el dolor de la injusticia y la violencia "; dejar que se filtre al escenario el "humor dentro del dolor" en que viven estos marginales; y que Marta sea nuevamente el personaje "que se agarra de cualquier cosa para sobrevivir", según lo siente la actriz Amparo Noguera (Funciones: teatro Antonio Varas. Morandé 25. Vi. y sá. 20.00).
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Publicación "El Mercurio, 18 de Octubre de 1999
El Boom del Teatro Etnico
Las obras "Klóketen", "Lautaro" y "Medea
Mapuche" repasan la ancestral pugna entre los pueblos autóctonos
chilenos y los conquistadores.
Mientras por estos días las comunidades indígenas chilenas
salen a las calles para ir en defensa de sus tierras ancestrales, tres montajes
nacionales llevan a las tablas las historias y personajes de sus antepasados.
Según explican sus artífices, no se trata de que las obras salgan
a la luz pública a partir del movimiento indigenista actual ni que se
conviertan en una defensa de la causa mapuche o de cualquier otra etnia.
"Se debe a un sentimiento de culpa que tenemos los chilenos. Queremos limpiarnos
la culpa histórica y social que cargamos. Estamos en un proceso de reinvindicación
y de revisión de la historia", señaló el director
Aldo Droguett, quién el próximo viernes 22 estrenará la
obra "Klóketen" en el Galpón de la Casa (Bulnes 26).
El montaje narra la masacre de la etnia a través de un montaje posmoderno
que reemplazará las tinturas corporales horizontales de esa cultura por
trajes rayados de presidiario como del cine mudo.
"Esa propuesta estilística nace de que los indígenas son
seres capturados. El indio sigue está preso dentro de la sociedad. Pero
no me interesa el problema sólo en el ámbito rural, sino también
en el urbano. Por ejemplo, uno de los indígenas protagónicos fue
bautizado como Napoleón y aspira neoprén. No me interesa lo arqueológico",
explicó el director.
Luego de pasar casi cuatro años estudiando el tema, emprender dos viajes
a Tierra del Fuego y realizar parte de la dramaturgia en ese lugar, Droguett
asegura que esta puesta en escena es una especie de ceremonia de limpieza de
los chilenos de hoy ante el exterminio de los onas.
"Selk'nam, la denominación original de los onas, significa raza
pura y casta. Ellos tenían una concepción similar a la de los
nazis sobre considerarse la raza perfecta, la primera raza. En Chile, no sobrevivió
ninguno. La última descendiente Angela Loij murió en 1978. Algunos
desaparecieron por la persecusión, los mataban y les cortaban las orejas,
y los otros perecían por enfermedades traídas por los españoles",
señaló Droguett.
El elenco del montaje estará compuesto por los actores Jaime Antonio
López, Cristián Gajardo y Yasna Ceballos, entre otros.
Teatro en Mapudungún
El dramaturgo Juan Radrigán ("Hechos consumados") está
abocado por estos días a la preparación de "Medea mapuche",
adaptación bilingüe de la tragedia griega al mapudungún y
al español.
"Se mantiene la anécdota del mito griego, pero con toda la geografía,
alma y lengua del pueblo mapuche. La sensación de invasión recorre
toda la obra. En algunos parlamentos se evidencian las reinvindicaciones del
pueblo mapuche y su deseo de recuperar las tierras usurpadas", explicó
el autor de la pieza que se estrenará el próximo año, bajo
la dirección de Rodrigo Pérez.
La mítica Medea, mujer que mata a sus hijos para vengarse de su desleal
marido Jasón, será retratada por la pluma de Radrigán inspirándose
en el personaje de Fresia, la mujer de Caupolicán, quien arroja al suelo
y mata al pequeño hijo de ambos como forma de increpar al caudillo cuando
es capturado por los españoles. "Hay algo en Fresia que me recordó
a Medea. Así nació este proyecto", explicó Radrigán.
También con un texto que incluye diálogos en mapudungún
y castellano, la obra "Lautaro" repasa la vida de este joven toqui
araucano todos los fines de semama en el Centro Cultural Estación Mapocho.
"La obra es anterior a la contingencia, pero creo que es una súper
buena coyuntura. No tiene un planteamiento indigenista. La infancia de Lautaro
y su transculturización sirven para tocar el tema de la búsqueda
del origen", dijo Arturo Rossel, director del grupo Equilibrio Precario.
Según cuenta Rossel, la puesta en escena está basada en la confrontación
de ambas culturas, incluso en el diseño escenográfico. El mundo
español está confeccionado con metales y huesos de animales y
el ámbito mapuche está diseñado con elementos orgánicos
como cordeles, madera y plumas.
El montaje - protagonizado por Ignacio Mancilla, Sergio Piña y Luis Dubó-
incluye una banda sonora ejecutada en vivo con instrumentos mapuches, melodías
que se unen a una puesta en escena conformada por marionetas articuladas por
los actores y fabricadas con materiales reciclados, iconos ya característicos
de la compañía.
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Publicación "El Mercurio", 17 de Octubre de 1999
WILLY SEMLER HABLA DE SU PROXIMO ESTRENO
TEATRAL:
"Hicimos una Biografía 'Fantástica' de Shakespeare"
En una mezcla de ficción y realidad, la obra "Los bufones
de Shakespeare" pasará revista a la vida y obra del escritor inglés
en su último día de vida.
- ¿Cuántos bufones hay en "Los bufones de Shakespeare"?
"Uno... Y sale por un minuto".
Willy Semler se ríe al constatar la traición que él, junto
al grupo Sombrero Verde, perpetraron al rótulo del proyecto que hace
más de un año los tiene sumidos en la escritura del célebre
inglés. Sin embargo, en su deslealtad al título no hay culpa.
"En la obra aparece un personaje que dice: Si usted pensaba que vería
una pieza liviana, llena de bufones multicolores de vestidura abigarrada, quedará
defraudado"", justifica el director.
Lo cierto es que hace doce meses en la compañía Sombero Verde
("El desquite", "La maratón") existía sólo
la idea de hacer una obra que agrupara a gran parte de los personajes bufonescos
presentes en la creación shakespeareana. A poco andar, el dramaturgo
Alejandro Sieveking inició una investigación que aportó
la idea de situar la acción en el último día de Shakespeare;
y, meses después, tras sucesivas versiones, el texto final - elaborado
por Boris Quercia y el grupo- se quedó con la idea del último
día y, como dijo Semler, con un solo bufón.
- La leyenda dice que Shakespeare murió por una borrachera.
"La biografía más certera dice que fue después de
una tomatera junto a Ben Jonson en una taberna de Stratford ubicada sobre un
puente - curiosamente, después nos ganamos la licitación para
construir nuestro teatro sobre el puente Huidobro- . A Shakespeare lo agarró
una fiebre y murió. No sé si del cañazo o qué. Entonces,
Alejandro Sieveking propuso que, en su último delirio, a Shakespeare
se le produjera la confusión de su obra y su vida".
Londres del 1600 y Santiago del 2000
La versión final de "Los bufones de Shakespeare" parte en 1595
con una compañía de actores que se apresta estrenar en el teatro
El Globo una ecléctica obra llamada "Sueño del Rey Lear en
una tempestuosa noche de verano". Sin embargo, después de la primera
función la sala arde en llamas y sólo en 1612, justo en la víspera
de la muerte del escritor, los comediantes se reencuentran con él y deciden
reescribir su incendiada obra para que tanto Shakespeare como ellos, puedan
seguir viviendo.
"Leímos biografías exquisitas y a propósito de eso
hicimos lo que podríamos llamar una biografía fantástica
de Shakespeare", declara Semler sobre el montaje que protagonizan María
Izquierdo, Heidrun Breier, Daniel Muñoz, Aldo Parodi, Rodolfo Bravo y
Boris Quercia (Shakespeare).
- ¿Era necesario hacer una reelaboración de toda su obra, por
qué no montar sólo una pieza?
"Nos lo cuestionamos en el proceso. Dijimos ¿Por qué nosotros,
habitantes del país del fin del mundo, estamos en esta temática
isabelina europea post medieval? Nos dimos cuenta de que Londres en 1600 es
igual a Santiago en el 2000. Inglaterra fue el último país en
sumarse al Renacimiento europeo, al librepensamiento. Los renacentistas tuvieron
que cuestionarse todo y partir de cero. Y eso es, indiscutiblemente, lo que
nos está pasando a los chilenos".
"Después de tanto hablar de la reconciliación, del 'Tata'
en Londres y bla, bla, bla, nos damos cuenta de que la promesa demagógica
ya no la compra nadie, excepto reaccionarios de derecha o izquierda. El resto
está diciendo 'hablemos en serio'. Tenemos que ver, definitivamente,
los rasgos que nos van a permitir crear una identidad común. Estamos
en un cuestionamiento total con un oscuro pasado y no sabemos qué hacer
con él. Ahora, obviamente, esto no está expresado en nuestra obra
en términos frontales ni demagógicos".
- Ustedes partieron antes de la shakespeare-manía...
"Sí, en la mitad de los ensayos nos enteramos de la película
"Shakespeare apasionado"".
- Ahora parece que se suman a la moda.
"Más bien son síntomas del inconsciente colectivo. Sin duda
tiene que ver con el fin del milenio, con que Shakespeare sea nombrado en Europa
como el hombre del milenio. Somos parte de la shakespeare-manía en ese
sentido. No imitativamente, sino que espontáneamente".
La Fiebre Que Viene
Antes de que termine el año las tablas locales recibirán dos nuevas
manifestaciones de shakespeare-manía. El grupo El Cancerbero ("El
señor Galíndez"), dirigido por Andrés Céspedes
estrenará en diciembre su versión de "Macbeth" y en
el elenco habrá sólo tres hombres. La compañía Impasse,
en tanto, prepara una versión de "Hamlet" que protagonizará
Nelson Cantillana.
Mientras, la pantalla grande ya anuncia el próximo estreno en Chile de
"Sueño de una noche de verano" con Michelle Pfeiffer y Rupert
Everett, entre otros.
Para más adelante se esperan filmes como "Trabajos de amor perdidos",
con Kenneth Branagh y Alicia Silverstone; "Hamlet" con Ethan Hawke;
"Titus" con Anthony Hopkins; y una adaptación teenager de "Otello",
llamada "O"; y una de "Romeo y Julieta" ("Romeo debe
morir"), ambientada en el Chinatown.
Claudia Guzmán V.
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Publicación "El Mercurio", 15 de Octubre de 1999
Juan Radrigan Habla del Próximo
Estreno del Teatro Nacional: '"Hechos Consumados" Es una Obra Política
Pese a Mí'
El autor define su obra como "la utopía de la dignidad"
y agrega que tiene plena vigencia aunque data de 1981. El Teatro Nacional la
reestrenará a partir del próximo miércoles.
"Yo era un aparecido", dice, sin exagerar, Juan Radrigán
(62) cuando se acuerda de las repercusiones de "Hechos consumados"
durante su estreno en 1981. Entonces, él era un obrero textil que emergía
en la dramaturgia con una obra tildada de "subversiva". Hoy, Radrigán
es uno de los autores más importantes y homenajeados del momento y, por
esa misma razón, el Teatro Nacional estrenará el próximo
miércoles una nueva versión de la obra.
Bajo la dirección de Alfredo Castro, Amparo Noguera, José Soza,
Pepe Herrera y Benjamín Vicuña serán los encargados de
poner en escena un obra fácil de contar: en un terreno baldío
un hombre solitario rescata a una mujer de un canal y, mientras conversan, llega
un enviado del dueño de ese peladero a echarlos fuera.
"En su época, la obra producía una inmediata identificación
con la historia, el lenguaje y el momento en que vivíamos... Aunque yo
no hubiese pensado para nada en eso al escribirla", recuerda Radrigán.
- ¿Le molestaba que calificaran su obra de política?
"Es el tiempo y la gente la que pone etiquetas a las obras. Y quizás
ésta ha permanecido porque la gente cree que se trata de eso. Se cree
que es una obra política, sobre desaparecidos, asesinatos y destierro.
Para mí no es una obra política, es más bien la utopía
de la dignidad".
- ¿Han cambiado hoy las dignidades que se defendían en 1981?
"Está ahondado el proceso. Más que nada por el hecho de que
las más altas autoridades de país, el Presidente, los juristas
y la Iglesia te dicen que sólo se puede conocer la verdad a medias y
que la justicia sólo se hará hasta dónde se pueda. Entonces,
ahí están declarando que murió la moral y la fe. Y nosotros,
al aceptar eso, ya no tenemos de qué asirnos, quedamos desnudos. Y a
eso quieren que le llamemos país".
- Pero está hablando de una obra eminentemente política.
"(Ríe) Sí, pero pese a mí... Una vez vi en la calle
a un ciego que caminaba sin bastón, apoyándose en la muralla,
y cuando llegó al final quedó como mareado, sin saber qué
hacer... Así veo al país, condenado a no ver jamás el lugar
donde se vive. Esa es la idea de la obra y creo que es el tema capital de mis
obras: la ausencia de hogar. Todos quieren estar en un lugar al cual pertenecer.
Ahora, las etiquetas las pone otra gente. Yo hasta he leído prólogos
a mis obras que no entiendo. Parecen que otros saben mucho más de lo
que uno hace".
"Estaba Preparado para una Lucha con A. Castro"
Con leves variaciones sobre el texto, impuestas más que nada por la despojada
opción estética que Alfredo Castro imprimirá al montaje
- "por ejemplo tuve que sacar un fogón y cosas que pasaban en torno
a él", dice Radrigán- , el texto de "Hechos consumados"
subirá a escena casi tal cual fue concebido por su autor.
"Los directores están acostumbrados a cortar, a cambiar. Tienen
como un complejo de dramaturgo.Yo estaba preparado para una terrible lucha con
Alfredo", bromea.
- ¿Cómo le sientan a su ego estos homenajes que le han caído
en los últimos años?
"(Ríe) ¿Como me sientan?... No es que no me dé nada,
pero encuentro natrural que si uno escribe, le monten las obras. Es más,
me sorprende porque mis obras no son para nada rentables".
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Publicación "El Mercurio", 15 de Octubre de 1999
El Confesionario de Patricia López
La actriz, de 22 años, detalla la reacción de los hombres
que escuchan sus sueños eróticos en la obra La confesión
y cuenta cómo enfrentará sus nuevos proyectos tras un exitoso
primer año en el cine, el teatro y la TV. No me parece mala idea transformarme
en la chica del 2000, admite.
"Nota 7. La calificación que Patricia López autoimpone
a su año artístico es clara al menos en dos aspectos: logró
salvar los obstáculos llamados cine, TV y teatro sin tropezar en ninguna
piedra; y exhibe una seguridad a prueba de filtraciones de baja autoestima.
Desde chiquitita he sido muy dominante, ratifica. Cuando estaba en el colegio
siempre fui el centro de atención, con una personalidad muy fuerte, recuerda.
Reconocida hasta hace poco en los vértices cinematográficos y
televisivos - por la película El desquite, la teleserie Aquelarre y el
videoclip de No me falles, de Los Tres- , la joven actriz agregó a su
hoja de vida laboral la exitosa intervención teatral en La confesión,
del francés Michel Didym.
Cinco nuevas funciones debió agregar este fin de semana esta obra en
la que 22 espectadores escuchan, cara a cara, las confesiones de igual número
de actores y actrices, entre las que destaca una: Patricia López.
Hace un año me encontraba en la Escuela de Teatro de Fernando González,
con buenas calificaciones, pero nada más. Ansiosa de actuar profesionalmente,
pero nada más. Con ganas sí, pero nada más, recalca.
- Y ahora estás confesándote en público, primero en cine,
luego en TV y ahora en teatro. Vaya cambio.
Que quede claro una cosa: todo lo he hecho a través de audiciones y casting.
Siempre por el conducto regular, nada de pitutos o movidas.
- ¿Cómo eras hace un año?
Aparte de ser una perfecta desconocida, destacaba por tener unas patas increíbles.
Me presentaba al proyecto que fuera. Personalidad fuerte, tesón y profesionalismo:
ésas son mis cualidades.
- Y sensualidad, según los que han visto La confesión.
No busco los roles provocadores, pero si me piden que sea sexy, digo manos a
la obra. Si me piden que mi cuerpo sea lo más importante en una obra,
no tengo problemas en mostrarlo. Pero, ¡ojo!, no voy a aparecer en cualquier
basura. La obra debe tener algún valor.
- ¿Cuál es el principal valor de La confesión?
El lirismo y la ingenuidad del texto. De lo contrario sería hasta pornográfico.
En la obra soy una joven que se siente pecadora porque los hombres la desean
demasiado. Dice cosas como Deseo la piel del otro u Oigo la música del
sexo antes de que sea interpretada.
- ¿Cómo reaccionan los hombres ante tamañas revelaciones?
Algunos se quedan pegados en mis labios y otros en el escote de mi vestido o
en mi olor. Mi personaje tiene aroma a flores, por si acaso.
- ¿Hay más condenas o más absoluciones por parte del público?
Casi todos me absolvieron y me dijeron que el deseo no es pecado. Algunos se
quedaron callados, absortos. Otros no podían parar de reírse.
Lo más difícil fue confesarme con mis propios maestros que fueron
a la obra. Con Benjamín Galemiri y Marco Antonio de la Parra, por ejemplo.
Fue un reto y mi única fórmula fue tirarme al chancho. No dudar
y creerme el cuento de la niña inocente que habla de sus fantasías
eróticas.
- Tras la buena recepción al trabajo de este año, imagino que
tu futuro se ve interesante.
No tengo el cielo ganado. ¡No, no, no! Tengo los pies en la tierra. Hasta
ahora he pasado las vallas, pero puede que después no haya ofertas y
tenga que dedicarme a otra cosa. Por lo pronto, postulo a una beca en España
para integrar la compañía Teatro de los Sentidos. Si no me resulta,
igual me voy por un par de meses.
Además, Andrés Wood me ofreció un rol en su proyecto de
La fiebre del loco y es probable que actúe en la próxima teleserie
de TVN.
- Quizás te transformen en la chica sexy de la próxima década.
Siempre que sea a través de un buen papel, no temo transformarme en un
símbolo sexual o en la chica del 2000. No me parece mala idea. Pero ahí
sí tengo un obstáculo: el paso de los años, a no ser, claro,
que muera joven como Marilyn Monroe, sin ninguna arruga.
Rodrigo González.
LA CONFESION.- Textos de 22 dramaturgos chilenos, franceses e italianos. Dirección:
Michel Didym. Elenco: Patricia López, Paulina García, Tito Bustamante
y Ramón Llao, entre otros. Funciones en el Museo de Arte Contemporáneo
(detrás de Museo de Bellas Artes). Jueves y viernes a las 20 y 22 horas;
sábado a las 18, 20 y 22 horas; domingo a las 18 y 20 horas. Reservas
al 300-0044. Entrada: $ 7000.
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Publicación "El Mercurio", 13 de Octubre de 1999
Ante el Exito de Público,
Extendió Su Temporada la Obra "La Confesión"
Hasta este domingo se presentará el montaje dedicado sólo
a 22 espectadores, que escuchan crímenes susurrados a sus oídos.
Apenas 22 espectadores por función no bastaron para que la semana
pasada se saldara la demanda por ver "La confesión", dirigida
por el francés Michel Didym. La novedosa obra donde los actores susurran
al oído de los espectadores sus crímenes y culpas tuvo que extender
sus funciones hasta este domingo.
"La gente ha quedado bastante eufórica, por decir lo menos. Depende
un poco de qué monólogo te toca, y en qué ubicación.
Hay algunos que se han conmovido mucho con el que les ha tocado justo al final
y salen muy emocionados", describe Tito Bustamante, actor que encarna al
sacerdote que da la bienvenida a los espectadores y vigila que nadie rompa las
reglas de la obra: con una campanilla señala cada cinco minutos que ya
es hora de que los actores pasen de un espectador a otro y, de tanto en tanto,
ordena que baje el volumen de los susurros.
Según cuenta Bustamante, el público ha entendido bien las reglas
de "La Confesión" y por eso no se han visto episodios extremos
de risa o llanto. "Además, creo que el rol de sacerdote de este
ritual ayuda al público a ubicarse. Quizás lo más extraño
que ha pasado es una espectadora que no hizo caso de lo que dice el sacerdote
cuando los recibe, cuando les indica en silencio escuchareis, y se puso a dialogar
con un actor. Ese es el mayor riesgo que se corre, que el público se
desubique".
En las nuevas funciones de "La confesión" se agregará
un nuevo texto chileno a los de Marco Antonio de la Parra, Benjamín Galemiri,
Inés Stranger, Juan Radrigán y Ramón Griffero. Ante el
viaje de la actriz Carola Jerez, asumirá su cupo Coca Duarte, quien interpretará
un texto de Juan Vera.
"La Confesión" se presentará en el Museo de Arte Contemporáneo
este jueves y viernes a las 20 y 22 horas; el sábado a las 18, 20 y 22;
y el domingo a las 18 y 20 horas. Las entradas pueden adquirirse en el teléfono
3000044 y el valor es de 7 mil pesos. "Tuvimo que subir el precio porque
la primera temporada estábamos subvencionado por Instituto Chileno Francés.
Ahora tenemos un pequeña ayuda y, bueno, costear un elenco de 23 actores
y un grupo de técnicos, con apenas 22 espectadores por función,
no es fácil", explica el actor.
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Publicación "La Tercera", 9 de Octubre de 1999
El director de La Confesión, habla
del impacto de este montaje
Michel Didym: "Al público le atraen las paradojas del ser humano"
La obra ofrece 22 historias de fuerte contenido humano que aluden a obsesiones y crímenes que sólo pueden develarse en la intimidad del confesionario teatral. El éxito obtenido los obligó a agregar nuevas funciones.
Leopoldo Pulgar I.
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El director Michel Didym cree que es "consustancial al ser humano" poseer múltiples y contradictorios puntos de vista que transforman su cabeza en "una olla a presión". |
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Gira latinoamericana |
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En realidad, la idea original de La Confesión es del productor italiano Walter Manfré que Michel Didym desarrolló para su proyecto de intercambio teatral franco-latinoamericano. La estrenó con un elenco amateur galo en el Festival de Teatro de Avignon, en julio pasado, con 25 funciones y para las "cinco últimas, recordó, la gente se peleaba por conseguir una entrada". Una experiencia similar vivió el montaje en el Festival Internacional de Teatro y Danza de Buenos Aires (con actores argentinos) y en su similar de Lima (con peruanos). "La obra fue ovacionada por la prensa de todas las tendencias políticas", comentó. |
Y pese a que la obra también tuvo gran impacto en los festivales de Avignon, Lima y Buenos Aires (ver recuadro), el artista francés cuenta que ni él ni los actores "se contentan con el éxito, porque el teatro vivo es algo frágil y necesita vigilancia para conservar su calidad artística".
Pero está muy contento, sin duda. Y si no fuera porque tiene ansias de reencontrarse en París con su hija, a la que no ve desde hace un mes y medio, el director de la obra volvería al Museo de Arte Contemporáneo donde el montaje continuará exhibiéndose la próxima semana, extendiendo su breve temporada inicial que concluía mañana.
Didym cree que el montaje gusta por la historia personal de fuerte contenido humano que relata y los grandes "pecados" que transmite, ya que los textos hablan de seducción, erotismo, manipulación, ingenuidad,crueldad, obsesiones carnales y espirituales y crímenes, entre otras cosas. A esto agrega la forma de contar las historias, casi al oído del espectador o espectadora quienes se sienten protagonistas. "Esta es una alternativa teatral que el público capta como tal y, dentro de eso, puede relacionarse con los actores en una dialéctica muy fuerte". Destaca que en esta "mezcla de temas intelectuales y sensuales", que transforma al actor en "pecador" y el espectador en "confesor", el público vive una opción reservada "a los dioses o al sicoanalista", profesional que define como "el agente moderno de Dios".
La calidad literaria de los textos seleccionados, entre los cuales hay cinco de dramaturgos chilenos (Inés Stranger, Marco Antonio de la Parra,Benjamín Galemiri, Ramón Griffero y Juan Radrigán), es otra razón del éxito de La Confesión, según el director. Le atribuye al "verbo" de esos 22 trabajos la capacidad de "permitir autoproducir imágenes" y crear al mismo tiempo "un momento artístico interno" en el espectador.
Sin embargo, junto con destacar la capacidad actoral del elenco, Michel Didym cree que la razón principal del éxito de La Confesión radica en que contribuye a satisfacer "la necesidad humana de entender al ser humano,única forma de entenderse uno mismo". En este sentido, piensa que las situaciones paradojales que ofrece cada relato (venganza y amor de una madre, voluptuosidad y cariño de un padre, sensualidad y religiosidad de una monja, obsesión seductora y necesidad de cariño de un joven) corresponde a la experiencia cotidiana, más allá de si el relato es fantasioso o real. "Siempre se aprenden cosas terribles en la vida, dice el director, como vivir situaciones crueles en momentos de éxito,paradoja que atrae al ser humano".
La Confesión, afirma Didym, tiene un "carácter transgresor" porque instala sobre un escenario los temas que rodean al ser humano, como "la pasión, la moral, el poder, la necesidad de éxito, la necesidad de existir entre otros, los que generan diversos puntos de vista y convierten la cabeza de las personas en una ola a presión.
-¿Tiene La Confesión algo del reality show?.
-No, dice tajante, recordando que este concepto posee un significado muy peyorativo en Francia. "No, porque en esta obra de teatro estamos en el mundo de lo sagrado, pero a nivel humano, y este viaje entre lo sagrado y la miseria es parte de la condición humana". Agrega que "lo sagrado" en la obra tiende a estimular "una postura ética" en el espectador, "no de consumidor de mociones como sucede en el reality show".
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Publicación "El Mercurio", 6 de Octubre de 1999
Daniel Alcaíno Vuelve a
Actuar por Partida Doble
Una vez terminado el tratamiento contra el cáncer, el joven actor
intervendrá en televisión y en la obra de teatro "Los bufones
de Shakespeare".
"Estoy bien, súper bien. Ya no tengo que tomar medicamentos,
ni hacer dietas. No tomo ni aspirina". Daniel Alcaíno, el joven
actor que en mayo descubrió accidentalmente que sufría un cáncer
testicular, pasó victorioso la primera fase del tratamiento. Tras sesiones
de quimioterapia y una operación, Alcaíno se apresta ahora para
volver a actuar.
El actor intervendrá en algunos sketches del nuevo programa de Canal
13 "Chita q' lindo" y, desde fines octubre, reemplazará todos
los domingos en "Los bufones de Shakespeare" a Daniel Muñoz
- ya que el titular trabaja esos días como El Malo en el espacio "Venga
conmigo"- . "Soy como el doble de Daniel Muñoz", bromea
Alcaíno, quien ya lo había reemplazado en la obra "La Maratón".
- ¿Cómo te has sentido después de la operación?
"Bien. Súper bien. Me extirparon los ganglios que tenía comprometidos
y la biopsia dio negativo. Ahora tengo que hacer un seguimiento a través
de scanners cada tres meses durante el primer año. Hay que controlarse
cinco años".
- ¿Te sientes lo suficientemente bien como para volver a actuar?
"Bien. Pero obviamente tengo que tener cuidado con la herida de la operación,
que está cicatrizando. Tengo que tratar de no hacer movimientos muy bruscos.
Además, como lo de "Los bufones..." es un reemplazo no tengo
que hacer un training fuerte ni ensayar mucho".
- ¿Extrañabas la actuación?
"Sí, aunque también tenía hartas ganas de descansar,
viajar, ir a ver a amigos o familiares que no había visto. Quería
tomarme la vida con un poco más de relajo. Y todavía tengo ganas
de eso. No quiero entrar en la máquina de producir, producir y producir;
como estaba antes de la enfermedad cuando tenía dos obras de teatro y
las grabaciones de la teleserie. Ahora tengo más tiempo, ganas y entusiasmo.
Hasta estoy yendo a clases, como oyente, del Andrés Pérez en la
Universidad de Chile".
- ¿Y cuáles son las probabilidades de que reaparezca el cáncer?
"Nunca más va a aparecer... No estoy ni ahí con las probabilidades",
bromea.
- Qué optimista.
"Nunca me sentí enfermo. A lo más, lo único que sentía
era la resaca de la quimioterapia, pero la enfermedad nunca la padecí".
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Publicación "El Mercurio", 1 de Octubre de 1999
DIRECTOR FRANCES MICHEL DIDYM HABLA DE
SU OBRA:
"La Confesión" Es Sólo para Mayores de 18 Años"
El próximo miércoles se estrena la obra donde 22 actores
susurran a igual número de espectadores sus pecados. Entre los autores
de los textos figuran cinco chilenos.
"Los sacerdotes escuchan confesiones muy aburridas: le levanté
la voz a mi madre, tuve malos pensamientos y comí más chocolates
de la cuenta", parafrasea el francés Michel Didym. "Por eso,
ellos son quienes más disfrutan con "La confesión"",
bromea el director de la obra que desde el próximo miércoles se
presentará en el Museo de Arte Contemporáneo. 22 crímenes
susurrados por 22 actores al oído de 22 espectadores integrarán
este novedoso espectáculo que llega a Chile después de recorrer,
con otros elencos, Francia y Buenos Aires.
Textos de autores franceses, argentinos, paraguayos, peruanos y chilenos - Juan
Radrigán, Benjamín Galemiri, Marco Antonio de la Parra, Ramón
Griffero e Inés Stranger- serán interpretados por un elenco que
incluye a Paulina García, Tito Bustamante y Patricia López.
""La confesión" es un intento de crear la dramaturgia
de la persona a partir de una trinidad integrada por un autor, un actor y un
espectador", explica Didym. "Cada espectador es como un sicoanalista.
Se escucha, se pesa el pecado que ha cometido el otro y se decide si se perdona
o no al pecador. No es un rol pasivo, el actor demanda directamente la atención
del espectador", añade.
- ¿Las personas no se incomodan demasiado?
"No, porque no es la idea violentarlos. Incluso si los textos son muy violentos,
hay una dialéctica clara. El espectador diferencia entre lo que se dice,
los crímenes, y el hecho de que es un actor diciendo un texto. Por eso
este espectáculo es sólo para mayores de 18 años. Se necesita
gente capaz de comprender la dialéctica".
- Algo de voyerista debe tener el público de "La confesión".
"Más bien, las personas saben que es algo extraordinario... Básicamente
diría que hay dos tipos de personas: los que vieron "La confesión"
y los que escucharon hablar de ella".
A la hora de establecer la diferencia entre los textos europeos y los latinoamericanos
que integran "La confesión", Didym es claro: "En Italia
y Francia es todo más sexual, son básicamente desviaciones. Pero
en Chile y Argentina son más bien pecados políticos, pecados de
clase, gente que odia a los pobres, por ejemplo", dice para aludir al texto
de Ramón Griffero, centrado en un ginecólogo de La Legua que practica
abortos a sus pacientes para que no vengan más pobres al mundo.
Juan Radrigán, en "María Celeste", muestra a un hombre
que se dedica a vender velas a los pobres que concurren a visitar a una animita
que nunca existió y que él mismo creó para poder subsistir.
Inés Stranger habla de una mujer que confiesa cómo delató
a su ahijado y a sus compañeros políticos en 1973. Benjamín
Galemiri toma para su confesión a un hombre que devoró los senos
de su mujer y Marco Antonio de la Parra delata cómo un tipo comenzó
a vestirse con la ropa de su mujer para luego mantener relaciones sexuales con
el amante de ella.
Una Experiencia Original y Perturbadora
Convertir al público en "confesores" es el postulado de este
proyecto teatral del productor italiano Walter Mafré, que busca obligar
al espectador a asumir responsabilidades en la historia que se cuenta.
La experiencia de "La Confesión" es sin duda original y perturbadora.
Estar sentado frente a un reclinatorio y escuchar cada una de las muchas confesiones
en un tete a tete, no es tarea fácil. Es necesario superar el desconcierto
general y saber asumir la timidez genuina que la proximidad del actor-penitente
produce en el espectador.
El director francés Michel Didym ha dirigido el proyecto en Francia,
Perú, Argentina y Chile y, de hecho, bajo el título de "Parole
des acteurs: La Confesión" fue uno de los experimentos teatrales
más atractivos del Festival de Teatro de Avignon el pasado julio, y también
lo fue su versión argentina, dentro del Festival Internacional de Teatro
de Buenos Aires hace unos pocos días.
En "La Confesión", el susurro se hace cargo del espectáculo,
invadiendo todo el lugar, ya que simultáneamente los 11 actores y 11
actrices se confiesan en forma individual, en sus respectivos reclinatorios,
frente a sus confesores. Pero, lejos del caos, estos siguen un estricto ordenamiento:
cada cinco minutos al sonido de la campanilla del actor que encarna al sacerdote
y maestro de la ceremonia, se van cambiando los penitentes de acuerdo a la regla
establecida por el entrecruce masculino-femenino donde las espectadoras (mujeres)
escuchan las confesiones de los actores y los espectadores (hombres), las de
las actrices. Dispuestos en hileras, van pasando los penitentes uno a uno, deteniéndose
en cada confesor para decir cada texto, en voz muy baja, para no perturbar al
del lado o al de adelante.
De este modo, "La confesión" propone una singular y estrecha
relación espectador-actor, creando diversas situaciones que apelan con
fuerza y pasan por la complicidad, la provocación, la ternura, la timidez,
la compasión y la emoción que despiertan los contenidos y el formato
de las confesiones.
A la salida, el espectador, confundido y exaltado por tantas íntimas
expresiones, intenta revisar lo escuchado y recordar cuáles fueran las
confesiones más relevantes, lo que decían y cómo lo decían,
y, quizás, si 'confesar' a otros lo que realmente sucedió con
todas y cada una.
A las espectadoras y espectadores, les quedará igualmente, la inmensa
curiosidad respecto de lo que confiesan los del otro lado, qué confiesan
las mujeres a los hombres, o qué confiesan los hombres a las mujeres,
dependiendo del caso. En este sentido, el planteamiento de enfrentar hombres
y mujeres es una de las claves del espectáculo, que no solo produce la
tensión esperable entre los distintos sexos, sino que a su vez despierta
la ansiedad frente a lo no escuchado.
Carola Oyarzún L.
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Publicación "La Tercera ", 1 de Octubre de 1999
Se estrenan dos obras
Biografías sobre el escenario
El legendario Manuel Rodríguez y la cantante Gloria Simonetti inspiraron dos montajes teatrales que se estrenan esta noche: Manuel, de Isidora Aguirre, y Sobre el Abismo, de César Alarcón, se mueven entre la ficción y la realidad , un territorio apto para que fluya el mito.
Leopoldo Pulgar I.
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Funciones |
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MANUEL De Isidora Aguirre Ma. a ju., 19.00; vi. 20.00 Sala Carlos Cariola (San Diego 244) SOBRE EL ABISMO De César Alarcón Vi. y sá., 21.00 C.C.Montecarmelo (Bellavista 0594) |
Sobre el Abismo, en cambio, transporta la figura de Gloria Simonetti según la gran admiración que siente César Alarcón por la intérprete nacional. El dramaturgo y director tiene tres argumentos para elevar a la cantante al altar de "mito vivo": trayectoria artística "inédita en nuestro país"; experiencia de vida de mujer atenazada por la soledad, el sufrimiento y la muerte (perdió padres y esposo), que "ha sido capaz de salir adelante"; y porque "llegó a la gente saliéndose de la regla común ya que sobre el escenario se le percibió como una 'niñita ricá,orgullosa y despectiva", aunque fuera de allí "es simpática, alegre y divertida". A su juicio, esta "coraza" la adoptó luego que en el Festival de Viña del Mar de 1978 la "pifiaron matiné, vermouth y noche".
En todo caso, aclara el director, Simonetti aparecerá "como un ser humano, no como una santa, y con toda su pasión" a través de tres actrices, en un ambiente que combinará lo poético, con escenas realistas y surrealistas que abarcan desde su niñez a la actualidad.
Que la imagen de Manuel Rodríguez está en el "inconsciente colectivo y en el corazón de la gente" es una verdad que para Ana María Vallejo aportó más problemas que beneficios. Difícil resultó, por ejemplo, elegir a Claudio Lillo como el legendario guerrillero. El actor, agrega la directora, debía responder al perfil de un hombre al que se le atribuyen "los mejores valores humanos: noble, amigo, hermano, bueno, pícaro,audaz, hermoso, galante", además de "líder carismático capaz de ejecutar grandes misiones, cálido, amoroso, apasionado, vividor y placentero".
Sobre el escenario, la obra tendrá el formato de un vertiginoso guión cinematográfico de acción, que se convertirá en documental cuando se hable de la muerte de Rodríguez y el contexto en que ocurrió. Esta referencia a los elementos que rodean un hecho también se refleja en el maquillaje que utilizan los actores. Ana María Vallejo optó por "el trazo rápido y angustiante" de la pintura de Goya, "el único que pintó la tremenda violencia que vivía la humanidad" en las dos primeras décadas del siglo XIX, tributarias de la gran Revolución Francesa.
En este montaje no hay batallas y Manuel Rodríguez no usa armas. Sí incluye "fragmentos de cartas reales de ÓHiggins a San Martín en las que le pide que lo apoye para eliminar a Manuel", concluye la directora.
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Publicación "El Mercurio", 29 de Septiembre de 1999
Teatro Desafía a la Crisis
Económica: Abren Dos Salas
El director Sebastián Vila estrenará la obra "Antes
de la lluvia" en Teatrópolis, nuevo recinto multidisciplinario.
Además, el actor Juan Pablo Sáez construye su propio centro cultural.
Pese a los malos augurios que podrían ennegrecer cualquier proyecto
empresarial producto de la crisis económica, las compañías
teatrales locales quieren sortear los aciagos pronósticos con dos nuevas
salas que se inauguran en los próximos meses.
La primera en ver la luz será Teatrópolis (Macul 1616). Las puertas
de esta fábrica textil abandonada se abrirán por primera vez el
próximo 12 de noviembre cuando el director Sebastián Vila vuelva
a las tablas con la obra "Antes de la lluvia".
"En Chile, la gente está acostumbrada a ir a los mismos lugares
de siempre donde invariablemente se presentan el mismo tipo de obras. Nosotros
ofrecemos una nueva sala y también montajes menos tradicionales. Nuestra
obra es más crítica y verborreíca de lo habitual",
explica Vila, quien contempla habilitar en el mismo recinto un pub y una sala
de exposiciones.
"Antes de la lluvia", la segunda obra del catalán Sergi Belbel
que se estrena en Chile luego de una versión de "Caricias"
por el grupo Teatro del Cancerbero, narra en forma descarnada la rutina diaria
de ocho empleados de una empresa - entre secretarias, jefes y juniors- que se
reúnen a fumar en la azotea del edificio donde trabajan, el más
alto de la ciudad.
En la obra actúan Ximena Carrera (conocida por su papel de Begoña
en la serie policial "Brigada Escorpión", de TVN), Carola Gimeno,
Rafael Escanilla, Andrés Amión, Mauricio Bustos, Lilian Vásquez
y Rocío Mendoza.
Empresario por Partida Doble
Emulando su personaje de la teleserie "CerroAlegre", Juan Pablo Saéz
se convertirá en empresario fuera de la trama de la producción
de Canal 13, donde encarna a un exitoso hombre de negocios navieros.
En la vida real, el actor se dispone antes de fin de año a convertirse
en propietario de su propia sala, aún en construcción,Teatro San
Ginés (Mallinkrodt 76). "No será mi sala. Será un
recinto abierto para todos los teatristas chilenos. No inauguraré este
lugar para lucimiento personal. Tendrá vida propia", explica Sáez.
Aunque aún no hay una puesta en escena confirmada para la inauguración,
el recinto albergará espectáculos de música, danza, teatro
y exposiciones plásticas.
La obra "Sueños de un seductor", de Woody Allen, protagonizada
por el propio Sáez y dirigida por Patricio Achurra, que estaba contemplada
para inaugurar el Teatro San Ginés, se estrenará en las próximas
semanas en otra sala aún sin confirmar.
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Publicación "La Tercera", 24 de Septiembre de 1999
De septiembre y octubre
Títulos destacados del mes que se va y del que viene
Alrededor de 40 títulos ha tenido la oferta teatral de este mes y una decena se sumarán en el próximo: sus variadas temáticas van de la crítica al mundo de la TV hasta visiones actuales sobre los superhéroes de famosas historietas.
Leopoldo Pulgar I.
Dos
de los estrenos recientes están cruzados por elementos poéticos
de diverso origen y proyección. En Fly, Butterfly (sala UC, hasta el
sábado), la compañía italiana El Buratto, que cuenta la
historia de una mujer que cumple su sueño de volar, se expresa a través
de un lenguaje sin palabras y con técnicas del bunraku japonés,
que consiste en la manipulación de muñecas de tamaño natural.
En cambio, en Las Mujeres de Lorca (Auditorium CTC, hasta el sábado),
al ritmo del flamenco, la compañía chilena Luna Calé se
apropia de cuatro personajes de Federico García Lorca (La Novia, Yerna,
Adela y Bernarda Alba) y las somete a un proceso de interacción recio
e imaginativo, que busca cuadriplicar el valor de la poesía inserta en
la dramaturgia del artista español.
Otras obras destacadas de septiembre son Miss Patria (sala Arena),comedia que da una mirada crítica a los concursos de belleza y la manipulación televisiva; Zirco Zita, un ejemplo de circo moderno, que se contacta con lo teatral; y Eros y Psique (Estación Mapocho), montaje que utiliza el teatro de sombras chinas.
Octubre romperá con el estreno de la versión que la dramaturga Isidora Aguirre hizo del más popular personaje histórico chileno, Manuel Rodríguez. Con el título de Manuel (viernes 1, en Santa Cruz) desarrollará una ficción que entremezclará hechos reales extraídos de "crónicas de testigos presenciales". Al día siguiente (sábado 2), El Amor Intelectual, de Benjamín Galemiri, desarrollará la idea del romanticismo extremo, a través del encuentro de dos astronautas, interpretados por Patricia Rivadeneira y Mateo Iribarren.
En el próximo mes habrá también una amplia oferta teatral para el mundo infantil y adolescente. Destacan Soloman (sábado 2, sala Apoquindo), una visión contemporánea de los súperhéroes Superman, Batman, Robin, la Mujer Maravilla, Flash y la Mujer Araña; y dos montajes que exhibirá la C.C. de La Reina: Canción para un Niño que va a Nacer, de Juan Curilem (domingo 3) e Historias para Ser Contadas (miércoles 6). Esta obra del autor argentino Osvaldo Dragún transcurre en tres momentos de Pancho González,su protagonista: cuando un terrible dolor de muelas le impide trabajar,como responsable de la peste bubónica en Africa y, finalmente, como perro guardián.
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Publicación "El Mercurio", 21 de Septiembre de 1999
CARLOS CONCHA:
ME CANSE DE ESPERAR
El actor abandona el país para buscar un maestro, nuevos contactos
y para olvidar que nunca le dieron cabida en el cine nacional. También,
para dejar atrás la fama chilensis que alguna vez vivió con sus
papeles en teleseries. Ahora, la casa de El Jota quedará en Italia.
Carlos Concha (33) cree en las profecías. Por eso, desde la
semana pasada protagoniza Las copas de la ira, monólogo de Ramón
Griffero sobre el fin del mundo. Y por esa misma fe en la clarividencia, siempre
supo que algún día dejaría Chile.
El actor partirá a fines de mes a Italia, para radicarse por un par de
años y para cursar un postítulo en la academia Silvio DAmico.
Siempre tuve el plan de estudiar afuera, explica.
En algún minuto sentí que había cumplido un ciclo y, la
verdad, estaba cansado de trabajar en la televisión. No me llenaba espiritualmente,
aunque es un ingreso económico considerable y gracias a eso pude hacer
muchas cosas y se me abrieron muchas puertas. Pero como actor necesitaba un
cambio. Sentí que no sabía cómo hacer otros personajes,
para mí eran todos los papeles iguales, agrega.
- ¿Por qué buscar el cambio afuera y no acá?
Voy a conocer otra escuela, otro método... Voy a buscar un maestro. Respeto
mucho a los actores que hay acá, pero ya llevo diez años trabajando
y, de alguna manera, nos vamos conociendo todos. Necesito encontrarme con una
figura que me inspire respeto.
- ¿Acá no hay maestros?
Claro que hay. Fernando González, por ejemplo, me ha enseñado
mucho. Pero ahora necesito algo desconocido. Empezar de nuevo... Cuando uno
entra a la escuela, llega recibiendo todo. Y, bueno, después te vas dando
cuenta de lo cuenteros que son algunos.
- ¿Cuenteros?
O sea, cuando van pasando los años y vas eligiendo la forma de teatro
que más te gusta, vas desechando los métodos de otros. A eso me
refiero. Además, creo que aquí se trabaja mucho con el grupo y,
de repente, mi decisión de irme pasó porque era absurdo esperar
a que alguien me llamara para trabajar. Hasta me cuestioné si era buen
actor o no.
- ¿Te sentías marginado?
Me sentía cansado de esperar.
- ¿Con quiénes te hubiera gustado trabajar?
Por ejemplo, me muero de ganas de hacer cine, pero apenas uno piensa en estar
en alguna película, uno se entera de que ya está hecho el casting...
Los directores tienen a sus preferidos. Es tan raro. ¿Cómo vas
donde un director a decirle oye, quiero trabajar contigo? Yo lo hice y no pescan.
Una vez le dije a Andrés Wood, otra vez traté de hacer algo con
Pepe Maldonado.
- ¿Y qué te dijeron?
Nada... No resultó. Es que los directores de cine no van al teatro. Se
rigen por las caras de la televisión.
- Pero tú también eres una cara de televisión.
Sí, pero tampoco me la he jugado por ser de esos actores. También
podría haber aparecido en las portadas y qué sé yo, pero
no es lo mío.
- Tu llegada a la TV fue una explosión, tuviste hartas entrevistas y
portadas como El Jota en Amame (1993).
Sí, claro. Lo pasé súper bien y conocí la fama chilensis.
Entraba gratis a las discotecas, los taxistas no me cobraran... Pero eso también
se murió porque me di cuenta de que no aportaba nada.
- Hay actores que lo saben capitalizar y le sacan provecho. Hacen cine, por
ejemplo.
Sí, pero eso no es lo mío. No sirvo para estar ahí figurando.
Estoy harto de ver a los actores en las portadas de TV Grama diciendo estoy
harto de sobreexponerme y contando su vida, sin querer contarla. Igual me gusta
la tele, pero no soy del tipo cliché de actores de portadas.
- Pero eres del cliché de los que se cansan de Chile y se van.
No creo. Hace mucho tiempo quería postular a una beca. Fue de repente
que entré a la tele, trabajé, conseguí cosas, compré
mi auto y viajé. Yo no reniego de nada. Me cansé ahora, pero pienso
volver.
- ¿Sin hablar italiano, cómo te las vas a arreglar allá?
Estudié italiano unos meses, pero por la obra lo tuve que dejar... No
sé, pero no quiero llegar y caer en lo típico de los chilenos
que sólo se juntan con chilenos y, más encima, a comer empanadas.
- ¿Las copas de la ira es una forma de juntar plata para el viaje?
No, ojalá que nos vaya bien, pero los únicos fondos de mi viaje
van a salir de la venta de mi auto.
- ¿Buen auto?
Sí, está nuevo, año 97. Me lo compré caro porque
sabía que esto del viaje podía salir. Y, bueno, justo ahora se
me está acabando la plata, necesito pagar algunas cosas....
- Pongamos el aviso: Por viaje, vendo auto, buen estado.
(Ríe) Sí, claro... Pero ya tengo comprador.
Claudia Guzmán V.
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Publicación "La Tercera", 10 de Septiembre de 1999
Director y actor
Alfredo Castro ajusta cuentas con su vida
Creció en una familia "devastada por la pérdida". Vio la existencia desde el prisma del dolor. Fue un joven tímido que debutó actuando desnudo. Remeció el teatro chileno con obras y opiniones. Ha interpretado a personajes telenovelescos memorables. Hoy, a los 43 años, el matrimonio y el reciente nacimiento de su hija lo han ayudado a dejar atrás sus terrores y angustias.
Andrés Gómez B.
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Personajes amables |
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Para él ha sido "una experiencia gozosa" interpretar en televisión esos personajes extraños y extravagantes que a través de la exageración mueven a risa. Entre ellos, destaca al Frula, el lechero de Te Conté; Jonathan, el thrasher de Jaque Mate; Romeo, el profesor nerd de Amor a Domicilio; Luciano, el arqueólogo de Iorana, y -por supuesto- Ernesto, de La Fiera. "Son respetables porque tienen que ver con un mundo marginal. Son seres de excepción pero que son comunes. Tienen una forma de mirar la vida desde la ingenuidad, porque son personajes -aunque Ernesto se mueve por la avaricia- en el fondo amables, adorables, queribles. Uno los hace con absoluta bondad y ésta se relaciona con el humor". |
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Los códigos de Chile |
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"Hay amores que no se olvidan", afirma Alfredo Castro sobre el trabajo que hizo a principios de los '90 con La Memoria. La Manzana de Adán, Historias de la Sangre y Los Días Tuertos son los títulos de la trilogía que realizó con el grupo, donde abordó temas y lenguajes provocativos (la homosexualidad, los crímenes de sangre, el marginal mundo de las lentejuelas). Su proyecto es remontarlas en enero del 2000, pero se ha encontrado con la oposición de una de las integrantes originales, Paulina Urrutia. "Estamos en conversaciones para cerrar el capítulo. Pienso que tiene que hacerse con la gente que era; si no, no". Por ahora se concentra en Hechos Consumados, una obra de Juan Radrigán estrenada en los '80, que a través de tres personajes de la periferia de la ciudad aborda "la inutilidad del acto de violencia. El país está lleno de ese tipo de violencia injustificada, que nadie sabe de dónde surge más que de la miseria, el desamparo, la soledad, el desamor". También planea montar Patas de Perro, novela de Carlos Droguett sobre un niño con extremidades de perro que no es aceptado por los humanos ni por los animales. Todavía estudia llevar a escena un texto de Diamela Eltit. Tres autores, dice, "donde me reconozco, reconozco a mi gente, los olores, las situaciones, los personajes, los códigos de este país". |
El tipo que a principios de los '90 removió el ambiente cultural con su investigación de la Trilogía Testimonial de Chile, con la compañía La Memoria; que ha interpretado personajes televisivos que aún perduran en la memoria del público; que ha sido elegido el mejor director del año y simultáneamente se ha enfrentado a los críticos; que ha cuestionado la calidad del teatro que se hace en Chile y que en los últimos dos años ocupa el rol de director artístico de la Muestra de Dramaturgia Nacional, parece estar con otro ánimo. En otra etapa.
Sigue trabajando como un fanático y entre sus próximos proyectos están montar Patas de Perro, de Carlos Droguett, y un texto de Diamela Eltit ; pero ahora se siente más liviano. "Antes me confundía con las cosas; ahora tomo una distancia para observar los actos, sopesarlos. Cuando el año pasado no se pudo hacer Gilles de Raiz en el Teatro Nacional, hubo un momento de mucha ira en mí, y ese momento me sirvió para decir 'qué estoy haciendo, por qué voy a sentir rabia contra un colega que tomó otra opción (Francisco Melo abandonó el proyecto para rodar Tuve un Sueño Contigo) y porque el teatro tuvo problemas económicos'. Conversé con Pancho y me siento muy próximo a él. No tengo espacio en mi vida para la mala leche. Me siento como sano", expresa.
Ese bienestar lo ha conseguido después de años de dedicación a esa pasión innata que siente por la escena. "Mi gran pregunta todo este tiempo ha sido ¿para qué? ¿Para qué estar metido en esta vorágine, para qué, por qué? Yo no encontraba respuesta y la hallé en el placer político y estético de conmocionar al público", afirma. "En la práctica del oficio se mueve el goce, la pasión, el deseo, que tiene mucho que ver con la felicidad", añade.
Dice que ha estado al servicio del teatro, con todos sus sentidos en ello, pero que comenzó a sentirse solo. "Viví muchos años absolutamente consagrado a esta profesión, a investigar y aprender. Por interés, por deseo, por goce, siento que dejé pasar cosas en la vida. Y de repente descubrí a mi mujer", cuenta, con una argolla de oro en su mano desde el 20 de enero.
Alfredo Castro tomó la decisión de casarse después de una larga soltería, que acentuó su individualismo. "Si yo hago una revisión de mi vida, siento que fui muy egoísta conmigo mismo. Me privé de muchas cosas, pero en los últimos años estaba pasándolo mal, preguntándome qué sentido tenía esto. Entonces ahí es cuando uno cree en lo divino, tiene fe. No digo fe beata; pero de repente cree, cuando alguien se te pone por delante y uno piensa dónde estaba yo".
Ese alguien es Taira, una diseñadora teatral a quien ahora tiene sentada en sus clases en la Academia de Fernando González. "Es muy difícil", admite, pero aclara que tomaron un acuerdo mutuo. "Me pidió que no le mintiera. Si ella era mala, tenía que decirle realmente que no, que ese no era su lugar... Y es buena. Evidentemente, ahí hay que poner una madurez extrema. Gracias a Dios, la Taira es una buena actriz".
Con ella, ha descubierto que su pasión por el teatro es compatible con la vida en pareja. "Uno tiene el mito de que si uno se casa, envejece y la vida se acaba, pero te das cuenta de que no. Tus proyectos crecen. Nos conocimos y empezó a fluir una historia muy fuerte, muy hermosa, y yo empecé a mirar el otro lado de la vida. La gracia de estar en pareja es que son dos individualidades que se juntan y que tienen el respeto de seguir los proyectos, estrechamente juntos".
El 14 de agosto fue otro día especial para Castro. No tanto porque era san Alfredo, sino porque ese sábado nació Agata, la niña que lo tiene caminando por la vida "con una liviandad maravillosa y trabajando con mayor energía".
Esta nueva experiencia ha barrido con sus temores. "Antes me enfrentaba a los elencos y a las primeras lecturas con terror, porque soy un tipo absolutamente inseguro, dudo, vivo en la contradicción permanente, porque uno es sensible, frágil y siente que todo lo puede tumbar. Desde que ella nació, me siento más aliviado, sin falsas expectativas. Llegué al primer ensayo de Hechos Consumados con la claridad de que todos teníamos miedo, alegría, que todos participábamos del mismo fenómeno".
La paternidad, sin embargo, comenzó a ejercitarla antes, con la otra hija de Taira, de seis años. "No es que de la noche a la mañana me viera con una guagua en los brazos. Además, era un deseo que me perturbaba!, porque no podía ahorrarme esa experiencia. En ese sentido estaba muy frustrado, porque me había cerrado los ojos. Ahora siento que no he cambiado, pero que mis ojos están más abiertos a otras cosas".
Debutó en teatro en 1977, en la obra Equs, que causó escándalo porque aparecía desnudo junto a otra actriz. Esa actuación puede leerse como una catarsis del niño tímido y avergonzado que Alfredo Castro fue, cuya mirada del mundo se fraguó desde el dolor.
"Muy tempranamente empecé a vivir en una familia devastada por la pérdida, la enfermedad, los años. Me tuve que vivir situaciones límites muy fuertes", expresa. Entre esas experiencias, estuvo la muerte de la madre, a los 10 años.
Aunque detesta la autocompasión, piensa que "nací perdiendo y la muerte fue una constatación de la pérdida. Si hago una detención en mi vida y analizo objetivamente, tuve una vida en que sucedió tempranamente todo. Entonces uno ve con otros ojos".
"Yo he pensado todo este tiempo por qué estudié teatro, de dónde", reflexiona. "Mi familia no era apegada a lo cultural, no era una familia de artistas por ningún lado, yo nunca vi teatro, nunca hice teatro en el colegio, yo hablaba muy poco, era muy callado, muy interior, muy temeroso. No había ninguna razón objetiva para meterme en esto. La primera escena que viví es la escena de la pérdida", enfatiza.
Entonces, desarrolló todo "un mundo interior, privado, secreto". Por eso "cuando observo la realidad, la miro de otro lado". Por eso también se identificó con Artaud y su frase que dice "si el teatro que hago es fuerte, rotundo, conmovedor, no es culpa del teatro, es culpa de la vida".
"No es que uno elija, uno está puesto en la vida", afirma. "Yo siento que lo que ese tipo de teatro hace es realmente representar lo irrepresentable, correr la máscara, correr el velo y no hacerse cómplice de la mentira. Ahora tú vas al teatro y no hay conmoción; pero yo no me resisto a que el teatro tenga un efecto, sea de rabia, de compasión, de temor", añade.
De ahí su permanente interés por lo marginal, por las vidas periféricas, porque "este país es un país marginal, que no se acomoda a con la modernidad. Yo siento haber vivido engañado por el cuento de que Chile es un país europeo, que aquí no hay pobres ni indígenas mentira! Un uno por ciento de la población serán los privilegiados, pero el 99 por ciento es la gente real. No quiero ser cómplice de esa forma corrupta de pensar, que el dolor no existe, que la gente pobre no existe, que los travestis ni la prostitución existen. Mi sensibilidad fluctúa en esa zona porque es lo que veo, escucho y huelo todos los días".
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Publicación "El Mercurio, 10 de Septiembre de 1999
Argentina: Sorpresivo Protagonismo
de Andrés Pérez en Festival Internacional
El director es una de las atracciones del encuentro de teatro que partió
anoche en Buenos Aires. Las entradas para "Madame de Sade" y los talleres
que dictará están agotadas.
Entradas agotadas y entrevistas en los principales diarios son parte
del fenómeno que el director chileno Andrés Pérez protagoniza
en Buenos Aires, donde participa con su montaje "Madame de Sade" en
el II Festival Internacional de Teatro de esa ciudad. La reunión que
comenzó anoche con el debut de "El adiós del matador"
- la obra con que Vittorio Gassman se despide de los escenarios- tiene a Pérez
como una de sus principales atracciones.
A fines de agosto ya eran más de 20 mil los argentinos que habían
comprados sus tickets para asistir a la principal cita teatral de este lado
del continente. Y en el diario trasandino "La Nación" se consigna
que entre los espectáculos más demandados estaba el del actor
chileno. "Aunque Pérez Araya es casi una figura desconocida para
el público porteño, las entradas para "Mamada de Salde"
fueron las primeras que se agotaron desde que salieron en venta los abonos.
Podría argumentarse: la sala en la cual hará su minitemporada
es pequeña. Pero la 'excusa' no alcanza", señaló ayer
la publicación.
El periódico también informó que cuando se abrieron los
cursos que se desarrollarán durante el encuentro escénico, "el
nombre de Andrés Pérez volvió a hacer noticia. Su taller
se llenó antes que el de otras figuras puestas. "¡No puedo
creer lo que me dices!"", exclamó sorprendido cuando "La
Nación" de Buenos Aires le comunicó las novedades.
"De todos modos, creo que esto que pasa viene ocurriendo desde hace tiempo.
Existe una red informal de comunicaciones y siempre he sido muy dado a esos
medios", dijo al matutino tratando de explicar su fama allende la cordillera.
Las Principales Obras
Aunque la obra-despedida de Vittorio Gassman se presenta sólo hasta hoy
y la versión de Pérez para "Madame de Sade" hasta mañana,
son cerca de diez las obras que concitan las mayores expectativas del encuentro
que se desarrollará hasta el 26 de este mes. Entre ellas, obviamente,
están las más recientes producciones de los principales dramaturgos
trasandino: "De profesión maternal", de Griselda Gambaro; y
"Poroto" de Eduardo Pavlovsky.
El texto de un neurólogo sobre un hombre que confunde a su mujer con
un sombrero es el punto de partida de "The man who", la obra que el
teórico y director británico Peter Brook presentará a partir
del 16 de septiembre en el Teatro San Martin.
Otro inglés, Steven Berkhoff - conocido en Chile por "Decadencia"-
llegará al puerto argentino para protagonizar "Shakespeare's villains".
La obra une en una sola puesta en escena a los principales antagonistas de la
dramaturgia del bardo. Así, en el monólogo que debutará
el 18 de septiembre, personajes como Julio César, Ricardo III, Macbeth
y Garrick serán confrontados con sus traiciones.
Robert Wilson, considerado uno de los renovadores del teatro norteamericano,
debutará el jueves 23 de septiembre con "Persephone". Ahí
pasará revista a la leyenda griega del origen de las estaciones del año.
La música fue compuesta especialmente por Philip Glass.
Según "La Nación", hasta el miércoles las cifras
de las entradas vendidas parecían tener relación con el peso y
la jerarquía de los nombres. "Por lo cual, aquellos que quieran
ver las obras que de directores como Steven Berkoff, Peter Brook, Robert Wilson
o los españoles de Els Joglar, más vale que ni se apuren: los
organizadores ya debieron colocar el temido cartelito de "no hay más
localidades". Es más, a estas alturas, el Gobierno de Buenos Aires
creen que por tickets vendidos se obtendrán unos 650 mil dólares".
"La Nación" / "El Mercurio".
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Publicación "La Tercera", 3 de septiembre de 1999
Adaptación de Zipelbrum
Llevan al teatro el mágico universo de Jodorowski
Un breve relato del escritor chileno sube al escenario a través de un montaje que enfatiza la necesidad de tener y lograr objetivos utópicos.
Sólo el intramundo imaginativo que un grupo de actores de Valparaíso descubrió en Zipelbrum, un cuento de dos páginas de extensión, de Alejandro Jodorowski, explica que un relato tan breve se convierta en un montaje de 50 minutos de duración.
Zipelbrum será estrenada esta noche por la compañía Actores Asociados, de Valparaíso. El texto final creció con la adaptación del director Juan Edmundo González, como consecuencia del intento de llevar al escenario todo el realismo mágico que les sugirió la obra. Para el grupo, que ha trabajado en otras ocasiones con los mitos, las leyendas y la música ritual de Chile, el texto "refleja la ansiedad del hombre de nuestros tiempos por lograr una utopía y un mundo ideal".
Jodorowski escribió este relato en la década del 60 y el montaje, que tiene financiamiento del Fondart, luego de que falleciera González, en 1996, quedó a cargo de Roberto Cabrera y Andrés García, los actores que interpretan a Maese Brunstein y Horacio, los personajes de la obra.
La historia es simple. Un viejo fabricante de títeres espera la llegada de un dios, al que llama Zipelbrum (en el original es un zapatero) e imagina con cuerpo de madera, voz humana y capacidad para redimir a los justos, ya que piensa que otros se han hecho famosos con su trabajo. El segundo personaje, Horacio, es un estudiante de fonética que sostiene la tesis de que la voz humana tiene voluntad propia, que está presa en la garganta y que puede salir y escucharse por diversas partes del cuerpo.
Esta idea es lo que permite coincidir con el titiritero, quien aspira a que sus muñecos inanimados lleguen a sacar la voz.
Maese Brunstein toma a Horacio por Zipelbrum y ambos se enredan en un equívoco que se complica con las historias que cada uno cuenta. Más allá de las edades, ambos son seres obsesivos que buscan materializar sus sueños y delirios, una conducta que para la compañía equivale a un sentir humano muy actual.
Funciones: Casa Amarilla (Estación Mapocho, por el Parque de los Reyes).
Viernes, sábado y domingo, 21.00. $4000 y $2000.
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Publicación "El Mercurio", 28 de Agosto de 1999
Teatro Para La Generación
Perdida
Es el público más hostil. Cuando niños coparon
las butacas de la mano de sus padres y, hoy, ya adolescentes, prefieren incursionar
en las de cine y en los videojuegos. Pero ya se registran síntomas de
cambio. Con obras sobre las drogas o la sexualidad, teatristas de reconocida
trayectoria buscan cautivar a los que recién comienzan a ser jóvenes.
Drogas, alcoholismo, embarazo precoz y anorexia. Los mismos temas que
reflejan la adolescencia en preocupantes resultados de encuestas, ahora son
carne teatral. Con el estreno de El libro de Rebeca, de Benjamín Galemiri,
el teatro para quienes ya no son niños comienza a cobrar fuerza propia
y deja de ser un complemento de la actividad escolar.
Ya no se trata de llevar a escena Edipo rey, Romeo y Julieta o Bodas de sangre.
Ya no se trata de ver la obra en vez de leer el libro. Ahora la idea es montar
sobre las tablas los temas que a los jóvenes realmente le importan.
Hacer teatro para adolescentes es un arma de doble filo, sentencia Alejandro
Trejo, director de El libro de Rebeca, la obra que ganó un concurso de
Unicef al poner sobre el tapete el tema del embarazo juvenil. Los jóvenes
no son un público habituado a ir al teatro. Es más, les da lata
porque es como hacer una tarea. En el colegio les hacen hasta pruebas sobre
las obras, agrega.
Por eso, el objetivo de este tipo de teatro es hablar los temas en su cotidianidad
y, desde ahí, educar. Así lo confirma Verónica García-Huidobro,
directora de la compañía de teatro-educación La Balanza,
pionera en el rubro con A medio filo, una obra que ya en 1997 propuso narrar
la historia de un grupo de chicas que tratan de salvar a una amiga de las drogas.
Hay una sed de teatro y una necesidad súper importante a suplir. Y no
es por el lado del teatro de repertorio. Como compañía nos interesa
hacer pensar a los jóvenes en un orden valórico mucho más
que en quién es el protagonista o quién es el antagonista, cuenta
García-Huidobro. Hicimos un estudio con dos mil niños y el 96
por ciento dijo que el teatro-educación los había ayudado a crecer,
añade.
Circuito Marginal y Censura
Entregar contenidos valóricos sin sacrificar la teatralidad del espectáculo
es una de las condiciones que se autoimponen quienes se aventuran en el rubro.
La idea, dicen, no es sólo predicar.
Creo que se subvalora a la juventud. Los adolescentes tienen un infinito grado
de conciencia, que no es lo mismo que el grado de experiencia, apunta el dramaturgo
Benjamín Galemiri.
La adolescencia como edad es súper compleja. Hay que ser muy valiente,
desde el punto de vista de la dirección y actoral, para meterse con esos
locos, asegura Verónica García Huidobro. Son cabros que te van
a dar su opinión. Te van a criticar si no les gusta lo que ven. No tienen
concesiones como el público adulto... Creo que también por eso
muchas compañías han querido irse a la segura y hacen obras que
están en la lectura obligatoria. Así se aseguran un nivel de venta
en el sistema escolar, explica.
Son pocos los grupos que se arriesgan en esta línea. Financieramente
es complicado, corrobora Alejandro Trejo. Hay muchos que hacen teatro infantil
porque los niños pequeños sí van a ver obras. Pero desde
ahí hay un salto etáreo muy grande. Recién a los 18 o 19
años empiezan a visitar las salas de nuevo. Es muy raro que los muchachos
de 12 o 13 años vayan espontáneamente. Y si van, es porque tienen
una tarea que hacer, insiste.
Así, teatristas reconocidos como Verónica García Huidobro
- que para el Teatro Nacional acaba de dirigir El velero en la botella- y Benjamín
Galemiri y Alejandro Trejo - dramaturgo y protagonista de obras como El seductor
o El amor intelectual- pagan el noviciado de quedar relegados a un circuito
de exhibición restringido. Las salas comerciales apenas se arriesgan
a dar estos montajes por cortas temporadas y no todos los colegios aceptan cobijarlos.
Como estas obras son nuevas tal vez las encuentran medias fuertes, postula Galemiri
y con él coincide Verónica García-Huidobro: Al ser teatro
de reflexión para adolescentes, puede darse que te censuren más.
En algunas salas encontraban que A medio filo era una obra muy directa y había
colegios donde decían esas cosas no pasan aquí, revela.
En todo caso, el principal objetivo no es tener un lugar donde mostrar a todo
público las obras - aunque el buen teatro es para todas las edades, acota
la directora- , sino realmente llegar a quienes está destinado el mensaje.
Y esa, precisamente, es la mayor valla que queda por saltar.
Artísticamente, cautivar a un adolescente para que vea teatro es un desafío
súper alto, siente Verónica García-Huidobro. Tienes que
ser tan bueno como sus juegos de videos, tan bueno como las películas
que van a ver al cine y tan bueno como los flippers. Ellos son parte de una
generación donde la vida les entra por los ojos.
Claudia Guzmán V.
El libro de Rebeca.- Obra de Benjamín Galemiri. Dirección Alejandro
Trejo. Compañía La Comarca. Elenco: Verónica Santiago,
Julio Milostich, Cecilia Godoy, Jorge Becker y Tito Farías. Funciones
el lunes 30 de agosto, a las 20:00 horas, en la sala Finis Terrae (Pedro de
Valdivia 1509), y el jueves 2 de septiembre, a las 20:00 horas, en la sala Arena
(Jaime Guzmán Errázuriz 3265).
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Publicación "La Tercera", 23 de Agosto de 1999
Publica Sombras que Caminan
Carlos Cerda : "La función del arte es transgredir"
"Es muy bueno que sepamos lo que ocurrió, porque esas personas que fueron responsables de aquella aberración (la censura a Beethoven), siguen teniendo la misma autoridad que antes en el mismo teatro", afirma el narrador.
El escritor presenta mañana una novela sobre el teatro y la verdad artística, nacida a partir de la censura a una obra de Beethoven en el Teatro Municipal de Santiago en 1986 que pasó públicamente inadvertida.
Andrés Gómez B.
Después de publicar Morir en Berlín y Una Casa Vacía, Carlos Cerda (Santiago, 1942) quería escribir una novela sobre el teatro. Autor de textos para la compañía Ictus (Lo que Está en el Aire), precoz actor en el Instituto Nacional y estudiante de teatro en las clases nocturnas de la Universidad Chile, sentía la necesidad de hacer un relato sobre ese mundo en que está gran parte de su memoria emotiva. Y quería, a la vez,reflexionar sobre la verdad en el arte.
Después de un año y medio de trabajo, concluyó Sombras que Caminan, la novela con que dio forma a sus inquietudes y cuyo título está tomado de un parlamento de Macbeth. Publicada por Alfaguara, será presentada mañana en el Goethe Institut.
El punto de arranque de su narración es un hecho que se registró en noviembre de 1986, en el Teatro Municipal y que pasó inadvertido en la época. "La corporación que dirigía (y dirige) Andrés Rodríguez -cuenta Cerda- decidió estrenar la Obertura Egmont, de Beethoven, con Juan Pablo Izquierdo a cargo de la orquesta. El concierto incluye un monólogo tomado de la tragedia homónima escrita por Goethe, que es un canto de amor a la libertad. Beethoven pidió explícitamente que el texto se diga en la lengua de cada lugar y sin música. Llamaron al actor José Soza para hacerlo, pero la noche anterior Rodríguez dio la orden de que el monólogo debía ser en alemán".
Ese es el núcleo argumental del relato y el que motiva las reflexiones del narrador. "El actor que había trabajado el texto es reemplazado con la única finalidad de que el texto no se entienda. Es una clara manifestación de arte adulterado, de falsificación. El público que fue esa noche escuchó el concierto y se fue a su casa convencido de haber participado en el hecho artístico, pero el hecho artístico no se había producido", añade Cerda.
A partir de ahí construye una ficción protagonizada por un actor cesante y alcoholizado, Horacio, que ha pasado por un campo de prisioneros políticos y ha perdido a su esposa, Nora. Uno y otro encarnan dos formas de entender la vida, sobre todo en esos instantes: él es un romántico que piensa que la resistencia debe hacerse desde el teatro y ella, que hay que seguir acciones fuera de las salas.
Mientras Horacio se debate entre el temor de que su ex mujer aparezca muerta, como ocurrió con su mejor amigo, recibe el llamado del Municipal.
Paralelamente, Cerda narra momentos de la historia en que el teatro se ha visto amenazado por el poder, con dos textos de Agustín Siré.
Egmont fue un capitán de Flandes condenado a muerte por la Inquisición española. Conocido como el caballero de la libertad, Goethe lo convierte en protagonista de una tragedia, dice Cerda, "para incentivar el espíritu libertario del pueblo alemán. Beethoven, cuando ve a Viena pisoteada por las tropas de Napoleón, compone el concierto. El estreno en Chile en esa época tiene todo un sentido; amputarle el sentido, es mentir. Es muy bueno que en el año 1999 sepamos lo que ocurrió, porque esas personas que fueron responsables de aquella aberración, siguen teniendo la misma autoridad que antes en el mismo teatro".
Ello le motiva preguntarse "¿cómo distinguir entre el arte verdadero del arte falaz?". Y una convicción: "El arte no puede ser reverencial, porque cuando lo es, lo es a un poder. El arte que hace reverencia es un arte de dudosa profundidad. La función del arte es transgredir, subvertir desde su especifidad. Para mantenerse vivo, necesita cuestionarse a sí mismo y cuestionar cualquier asomo de arbitrariedad".
La novela registra el ambiente de un período y los distintos personajes,sostiene el autor, grafican la división que se dio en el medio teatral entre aquellos que pensaban "que había que mantener vivo al teatro, a pesar del toque de queda y el cierre de salas, y quienes creían que había que abandonarlo y seguir un camino de lucha confrontacional".
En la presentación del libro, el Taller de Investigación Teatral que dirige Raúl Osorio dramatizará algunos pasajes. El año pasado, la misma compañía llevó a escena su relato anterior, Una Casa Vacía, y es posible que Sombras que Caminan sea estrenada en teatro a principios del año 2000.
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Publicación "El Mercurio", 21 de agosto de 1999
El Teatro de la Vida
Aunque desde el principio Carlos Cerda aclara que se trata de creación
literaria basada en un hecho real, "Sombras que caminan" (Alfaguara)
da pie a varias especulaciones. Sobre todo en relación a sus personajes
y a la libertad conque el autor ha trabajado sus destinos.
La novela se presentará este martes, en el Goethe Institut, y contará
con la participación del Taller de Investigación Teatral (T.I.T.),
que dirige Raúl Osorio: "La compañía realizará
este año un montaje del libro a partir del mismo método con que
abordó el año pasado "Una casa vacía". Al comienzo,
cada actor encarna todos los personajes y el libreto se va creando a partir
de la interpretación que ellos hacen de la novela", explica el escritor.
De alguna manera, "Sombras que camina" retoma un tema que Cerda sabe
manejar: las relaciones de pareja. Quizá con tanta contingencia merodeando,
los vínculos cotidianos requieren de una lectura más detenida
para ser descubierta. Lo que sin duda logran sus seguidores, aquellos que saben
que no hay dupla sin la participación de un tercero. Es lo que ocurre
con Horacio Ortega, el protagonista, y su mujer, Nora, quien sostiene una relación
edípica con su padre, la que extrapola a su matrimonio. El segundo triángulo
importante es el de la pareja con su amigo Marcelo, cuya muerte genera nuevas
directrices a seguir.
- Se podría dividir su novela en dos partes bien definidas...
"El suceso central es aquello que ocurrió con motivo del estreno
de "Egmont" en el Teatro Municipal en 1986. Aunque significativo,
cuando estaba trabajando en el texto tuve la impresión de que este suceso
no bastaba para sostener toda una historia. Por eso decidí escribirla
en dos partes, de modo que cada una de ellas tuviera su propia dinámica
y base de apoyo. En la primera mitad narro el via crucis de un actor en tiempos
de dictadura, y en la segunda, la frustrada interpretación de "Egmont"
por el protagonista".
- También están los textos de Agustín Siré intercalados
entre los capítulos...
"Sabía que en algún momento tenía que ampliar el campo
de visión y referirme no sólo a la peripecia de un actor en Santiago,
sino a todos los desencuentros que a lo largo de la historia del teatro se han
producido entre el artista y las costumbres imperantes. Por eso tomé
los textos de Siré como si hubiesen sido escritos por el protagonista
para el microprograma cultural de una radio. Sin embargo, no quería que
esa relación se descubriera desde un principio sino ya avanzada la obra".
- Esta es la primera novela en la que incursiona con un narrador en primera
persona...
"Recuerdo que el cambio más drástico en el proceso de escritura
se produjo cuando ya tenía tres cuartas partes del texto listas. Me di
cuenta de que me había abocado a una secuencia de figuras emblemáticas
que abrazaron con gran pasión el tema de la libertad - Egmont, Goethe
y Beethoven- y que mi obra se estaba transformando en una suerte de novela histórica
metida dentro de la biografía de un perdedor circunscrito a nuestra realidad.
Entonces surgió la solución. Como ya estaban las páginas
en cursiva con los textos de Siré y la novela no toleraba otra apelación
directa a la historia, cambié la voz del narrador. Esa es la manera más
natural de delimitar el espacio descrito. La primera versión fue escrita
en tercera persona, lo que admite ir a todas partes, pero debilita el relato.
Con la primera persona, en cambio, todo se limpia, ya que todo lo que no está
dentro del ámbito de conciencia del protagonista, por ley tiene que salir".
- Es evidente el grado de libertad que adquiere la segunda parte de la novela,
si pensamos por ejemplo en José Soza...
"Quiero ser muy claro. El personaje de mi libro no es José Soza.
La novela es un mundo imaginario, es una historia inventada en torno a un suceso
que ocurrió. Lo que rescato de esa historia es la noche del 25 de noviembre
de 1986, cuando se estrenó la Obertura "Egmont" en el Teatro
Municipal. Según lo solicitado por Beethoven en la partitura, el monólogo
debía interpretarse sin música, con la orquesta en silencio y
el texto debía decirse en la lengua local. Juan Pablo Izquierdo me contó
que alguna vez lo hizo Gean-Maria Volonté en la Scala de Milán,
y Jean-Louis Barrault, en la Opera de París. Izquierdo llamó a
Pepe Soza, que tiene una estupenda voz y mucha personalidad sobre el escenario.
El lo estaba haciendo espléndidamente bien, pero en la víspera
del estreno, la Corporación Cultural, que entonces y ahora preside Andrés
Rodríguez, tomó la determinación de contratar a un actor
que pudiera decir el texto en alemán. Ese es el hecho. Todo lo demás
en torno a él es ficción".
- Entonces, el protagonista no tiene relación con la realidad...
"Claro, porque no tendría ninguna verosimilitud una novela escrita
en primera persona intentando ponerme en la perspectiva de un ser real. Sólo
un personaje imaginario puede incorporar en su vivencia la memoria afectiva
del escritor. No le puedo atribuir a Pepe Soza mi emocionalidad, pero sí
a Horacio, que vive desde mi. Nunca he sabido que Pepe Soza haya estado siquiera
preso. Es el mismo caso de "Una casa vacía", basada en un hecho
real, pero totalmente ficcionado. Y nadie nunca, en el tiempo que se lleva leyendo
la novela, me ha dicho que la persona en la que me inspiré no es como
la describo, porque se da por supuesto, del mismo modo que el protagonista de
esta novela no tiene porqué ser José Soza".
"Intencionalmente no hablé con Pepe, porque quería tener
la plena libertad de inventar el personaje que yo quisiera. Mi novela no es
un artículo periodístico ni una biografía novelada de Pepe".
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Publicación "El Mercurio", 21 de agosto de 1999
Con Más de 25 Mil Espectadores
Se Despide el Fenómeno de Taquilla "Art"
La obra protagonizada por Cristián Campos, Willy Semler y Alberto
Vega estará hasta el próximo fin de semana en Teatro UC. Luego
viajará a Viña del Mar.
Una boletería auxiliar, funciones agotadas una semana antes
y reservas que se guardan sólo hasta un día antes, han sido algunos
de los síntomas del fenómeno de taquilla teatral de este año,
"Art". Con la argentina Nora Fernández de "Sur realismo"
como su más cercano competidor, la obra del Teatro UC ya ha sido vista
por más de 25 mil personas. Sin embargo, por otros compromisos del elenco,
las funciones terminarán el próximo fin de semana.
"Es la obra del teatro de la UC que ha llevado más público
en la menor cantidad de tiempo", confirma Claudia Echenique, la directora
que tiene bajo su mando a Cristián Campos, Willy Semler y Alberto Vega.
- ¿Crece el ego al tener una obra tan exitosa?
"No, el éxito es pasajero. Es más, estoy segura de que mucha
gente no sabe que la dirigí yo", dice y para confirmarlo anuncia
que su próximo estreno tendrá un carácter social (ver recuadro).
"Ahora, "Art" ha tenido una permeabilidad social muy grande.
Ha llegado a distintos estratos sociales. Y eso que la entrada no es baja",
dice refiriéndose a los tickets cuyo precio más altos llega a
8 mil pesos.
- "Art" venía precedida del fenómeno de taquilla en
Broadway, Londres y Buenos Aires, ¿eso explica el éxito?
"Parte. Lo interesante es que cuando se producen estas obras modernas tan
simples, donde no hay efectos especiales de ningún tipo y donde se reflexiona
en torno a la amistad, te das cuenta de que la gente quiere comprenderse. Le
busca respuesta a sus propios problemas. Además, es sabido que la mejor
forma en que se promueve el teatro es por la recomendación boca a boca".
- ¿Fue paulatino o explosivo el éxito?
"Partió bien y la obra está cada día mejor. Para mí
es un placer trabajar con estos tremendos actores, que hacen su trabajo en forma
tan profesional. No meten ni un texto que no esté en el original".
"Art" se presentará hasta el próximo domingo 29 con
funciones de miércoles a domingo. El fin de semana de 16, 17 y 18 de
septiembre la obra escrita por Yasmina Reza se trasladará al Teatro Municipal
de Viña del Mar. También el próximo fin de semana dejará
de presentarse la otra obra del Teatro UC, "La viuda de Apablaza".
"Los Humildes Pueden Salvar el Mundo"
El próximo proyecto teatral de Claudia Echenique tiene poco que ver con
actores de teleseries, funciones a tablero vuelto y fama. "La tierra anterior"
es el rótulo tentativo del proyecto de teatro social que itinerará
por cárceles y poblaciones de la capital.
Sobre un carromato confeccionado durante sus últimos meses de vida por
el escenógrafo Herbert Jonkers, se trasladará un obra que, por
la estética y argumento, la directora define como de "futurismo
medieval".
"Se trata de una lavandera y un obrero metalúrgico que trabaja en
una caldera, quienes, después del Holocausto, rescatan las células
eucariotas necesarias para preservar la vida", cuenta. "Es bien metafórica",
explica. La idea es mostrar cómo una lavandera humilde puede estar a
cargo de la salvación del mundo. No sólo la gente que es conocida
y exitosa... Como los actores de "Art"", bromea.
"La tierra anterior" fue escrita por Patricia Araya y será
protagonizada por Giselle Demelchiore y Gabriel Sepúlveda. Los diseños
del vestuario "futurista-medieval" serán responsabilidad de
Jael Mancilla.
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Publicación "La Tercera", 19 de Agosto de 1999
"Casi me quebré de emoción,
pero he logrado aguantarme"
María Cánepa, Premio Nacional de Arte '99
El galardón sorprende a la destacada y longeva actriz en plena actividad:
pronto estrenará una obra que Jorge Díaz escribió especialmente para ella y es una de las protagonistas de Coronación, la nueva película de Silvio Caiozzi.
Leopoldo Pulgar
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"Casi me quebré de emoción, pero he logrado aguantarme", dice María Cánepa, recordando lo que sintió cuando le avisaron que había obtenido el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 1999, galardón dotado con 11 millones 567 mil 730 pesos, un diploma y una pensión vitalicia de 20 UTM.
Estaba en la peluquería. El enviado oficial, al que le costó bastante trabajo encontrarla, la abrazó y quiso llevarla volando ante el jurado.
Pero nada fue tan de prisa. En medio de la alegría, su primer pensamiento fue para su marido, el fallecido y destacado actor y director Pedro Orthous, dice esta actriz que pasó "la setentena", de pelo blanco, rostro afable y que rara vez pelea o se enoja.
Al jurado -el ministro de Educación, José Pablo Arellano; Luis Riveros, rector de la Universidad de Chile; Raúl Ruiz, Manfred Max-Neef y Fernando Debesa-, le dijo que "ojalá pudiera seguir haciendo teatro por siempre".
Y también cine, agregó después quien será Doña Elisa, en Coronación, la cinta basada en la novela homónima de José Donoso que Silvio Caiozzi estrenará en marzo.
María Cánepa asegura no recordar el número de roles que ha interpretado desde que abandonó su profesión de asistente social para ingresar al teatro experimental de la Universidad de Chile. Fue invitada por Pedro de la Barra, quien junto a otros visionarios, como el ya mencionado Orthous y Agustín Siré, renovó la actividad teatral en la década del '40.
El galardón la encuentra en plena actividad. Siempre en este mundo de ficción protagonizará en octubre La Dionisea, un monólogo que Jorge Díaz escribió para ella, "una alusión irónica y graciosa a las bacanales de Dionisio", dice la actriz. Pero no olvida a Laurencia, de Fuenteovejuna, ni a Rosita, de Rosita la Soltera, ni menos su rol de Marta en Quién le Tiene Miedo al Lobo.
Anoche, cuando volvió a su casa se comió un pan con mermelada, tomó una taza de té y se preparó para recibir llamadas de felicitación. Contenta y agradecida. Y sin alterar su rostro afable.
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Publicación "La Tercera", 16 de Agosto de 1999
Estreno mundial de Alice Underground abre
encuentro internacional en Francia
El Teatro del Silencio callejea en Aurillac
Mientras aún se recuerda el paso de La Troppa con Gemelos por el Festival de Avignon, la compañía que dirige Mauricio Celedón se prepara para mostrar su séptima producción en la principal muestra gala de teatro callejero. La obra se exhibirá en cinco funciones a partir del 17 de agosto.
Leopoldo Pulgar I.
Mañana, en la inauguración del 14º Festival Internacional de Teatro Callejero de Aurillac, en Francia, el público presenciará la convergencia entre la maravillosa curiosidad de una intrépida niña -Alicia- que recorre mundos desconocidos, y la caudalosa imaginación de la compañía internacional que dirige el chileno Mauricio Celedón.
Evocación y futuro son la materia prima de Alice Underground, la versión que el Teatro del Silencio hizo de Alicia en el País de las Maravillas,del británico Lewis Carroll. Y como esta historia no se remite estrictamente a su anécdota, sino que equivale a un recorrido que sirve para percibir los movimientos del alma a través del movimiento del cuerpo, con poesía, absurdo y sin sentido, la versión de Celedón se emparenta con el espíritu viajero de la niña en la medida en que ésta es lanzada a un territorio igual de amplio pero más específico: el de la memoria, con sus miles de vericuetos, calles ciegas, barreras y momentos a la intemperie.
"Alicia hace un viaje a la memoria, a esa memoria que no queremos escuchar", dice Celedón desde París, mientras concluye los preparativos de su montaje. "En este viaje ella encuentra a personajes como Marx,Lenin, el Che, y Salvador Allende", agrega el director, quien interpreta la obra como "una gran melodía sobre lo que tuvimos y no comprendimos,cosas que yo diría no están terminadas, porque esta es una melodía contra de todas las dictaduras del mundo que no mataron la esperanza de que una 'Alicia bajo tierrá pueda encontrar aquellas cosas fundamentales que tenemos que escuchar".
-Por lo que cuentas, hay una radicalización temática en
este montaje.
-De alguna manera este viaje que hace Alicia es una interrogación del
hombre respecto a qué es una comunidad y cómo se ha malinterpretado
la función del Estado. Pero como esos pensamientos están en el
interior de la memoria, queda la esperanza para seguir viviendo porque, por
ejemplo,¿vamos a juzgar esos pensamientos por los malos actos de dictaduras
como la de Stalin, cuando en el fondo las grandes ideas siguen presentes?.
-¿Haces una revaloración de la ideología?.
-Se hace una revaloración porque se sabe que se actuó
mal, lo que no tiene por qué alcanzar a las ideas. En la memoria están
los grandes pensamientos que el siglo XX tuvo sobre el hombre, los que demuestran
que se pudo vivir de otra manera. En este sentido, en Alice Underground nos
sentimos como leyendo la historia.
La propuesta escenográfica de Alice Underground es un hoyo de cinco metros de diámetro por un metro 50 de profundidad, junto a una carpa de circo y un pasillo de cinco metros de longitud. "Eso es la tierra, el agua y la nieve -explica Celedón-, expresión de un lenguaje del no sentido, porque uno se pregunta ¿por qué si el hombre tiene grandes ideas no las realiza?".
El Teatro del Silencio demoró más de un año en concluir este montaje,desarrollado bajo la modalidad de "implantación", es decir, tres años de residencia artística en la ciudad de Auvergne, con apoyo ministerial y municipal. "La implantación nos da la posibilidad de tener las condiciones materiales para hacer un trabajo que tiene una gran fuerza y que ha evolucionado en la creación", asegura Celedón respecto a Alice Underground. Doberman (1999) y Nanaqui (1997) son las obra anteriores de la compañía, esta última exhibida en media docena de funciones en Valparaíso, y después en una exitosa gira francesa. Aun no hay fecha, en tanto, para concretar Al Abordaje, un proyecto de Celedón basado en Arturo Prat.
-¿Realizarás Al Abordaje en Francia?.
-No. Al Abordaje es una obra completamente chilena y espero hacerla
alguna vez en Chile. Mi idea era hacer una "residencia" en Iquique,
pero al alcalde de esa ciudad, en 1997, creo que se llamaba Soria, le pareció
atroz que fuera a usar la figura de Prat en una obra y pudiera usarla muy mal.
Me volví muy triste pensando cómo un alcalde que tiene toda una
historia de lucha no tuvo oídos para un proyecto como éste. Espero
volver a Chile y montar Al Abordaje sin que lo censuren.
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Chilenos Montarán "El
Señor de las Moscas" en Berlín
Bajo la dirección de Carlos Medina, el único latinoamericano
que ha estrenado obras en el Berliner Ensemble, un grupo de actores nacionales
presentará en Alemania una versión de la novela de William Golding.
En el curriculum del director chileno Carlos Medina, entre otros logros,
figura el hecho de que ha sido el único latinoamericano que ha montado
obras en el mítico Berliner Ensemble de Alemania.
Pero más que un dato anecdótico, esta experiencia resultará
clave para un grupo de estudiantes de Teatro del último año de
la Universidad Arcis.
Después de 25 años de ausencia del país y con un vasto
camino recorrido en las tablas de Europa, Medina regresó a Chile para
dirigir una de las obras clásicas de William Golding, "El señor
de las moscas".
El proyecto, que será estrenado en septiembre, será montado en
una sala de Santiago (aún sin confirmar) con el elenco estudiantil. Pero
lo más importante es que la obra, bajo su batuta, será presentada
también en Alemania durante abril y mayo del próximo año.
La historia de "El señor de las moscas" - llevada a la pantalla
grande, en 1963, por el director y actor Peter Brook- narra la terrorífica
odisea de un grupo de niños que, producto de un accidente aéreo,
quedan aislados y abandonados en una isla solitaria.
Dejado a su propia suerte y sin adultos sobrevivientes, el clan de infantes
crea una microsociedad que, inevitablemente, degenera en un cúmulo de
rivalidades, violencia y crueldad.
PUENTE CHILENO-ALEMAN
A fines de los años '60, el entonces joven estudiante Carlos Medina era
compañero de generación en las aulas de la Universidad de Chile
de figuras como Jael Unger, Alejandro Castillo, José Soza y Eliana Vidiella,
entre otros.
Después de 1973, abandonó el país y se radicó en
Rostock, puerto el Mar Báltico emplazado en la antigua Alemania Democrática.
Luego se incorporó al Berliner Ensemble, una de las importantes compañías
teatrales del mundo fundada por Bertolt Brecht.
Una vez concretada la reunificación alemana, el director creó
una compañía propia llamada Teatro Ikaro. Con ella y en algo más
de dos décadas, cosechó grandes éxitos teatrales especializándose
en piezas de Bertolt Brecht como "El círculo de tiza caucasiano",
"La excepción de la regla", "Madre Coraje" y "Los
días de la comuna", entre otros montajes.
En Europa, también nacieron sus dos hijos. Uno de ellos, Francisco Javier,
quien también estudió teatro, se unirá al novel elenco
que dará vida a "El señor de las moscas".
El resto de los intérpretes estará conformado por 22 estudiantes
de actuación del último año de la Universidad Arcis. La
obra, para ellos, será el examen de egreso de la carrera de Teatro.
"La idea es hacer un puente entre Chile y Alemania. Los actores chilenos
podrán ir a Europa a montar la obra, presenciar otros montajes y asistir
a seminarios y workshops, especialmente diseñados para ellos", señaló
Carlos Medina.
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Publicación "El Mercurio", 12 de Agosto de 1999
Llevan al Teatro Nuevo Libro de
Carlos Cerda
"Sombras que caminan" se llama la novela que se publicará
la próxima semana y que el director Raúl Osorio llevará
a las tablas.
El director Raúl Osorio y el escritor Carlos Cerda están
a punto de consolidar una dupla creativa. Luego de llevar a las tablas la novela
"Una casa vacía", Osorio prepara una nueva adaptación
teatral de "Sombras que caminan", el nuevo libro de Cerda que será
públicado la próxima semana por Editorial Alfaguara.
Como primer apronte de este trabajo artístico en conjunto, durante el
lanzamiento de la novela, que se realizará el 24 de agosto en el Goethe
Institut, los actores del Taller de Investigación Teatral (TIT), dirigido
por Osorio, realizarán una lectura dramatizada de algunos extractos de
la novela.
"Estamos recién empezando el proceso creativo de la pieza que se
estrenará en unos 8 o 9 meses más", señaló
Raúl Osorio.
La historia narra un hecho real ocurrido en noviembre de 1986, en el Teatro
Municipal de Santiago, durante un concierto de la Obertura Edmond, deBeethoven.
"Esa pieza clásica incluye un monólogo sin música
que debe ser interpretado por un actor.Beethoven dispuso que, en cada país
que fuera ejecutada la obra, ese monólogo debería hacerse en el
idioma respectivo. En Italia, lo hizo Vittorio Gassman y en Alemania, Bruno
Ganz, por ejemplo. En Chile, lo iba a hacer José Soza, pero 24 horas
antes del estreno fue reemplazado por un actor alemán", señaló
Osorio.
"El cambio evitó que el contenido fuera entendido por el público
chileno. El monólogo era altamente libertario para la época, una
especie de arenga a favor de la lucha contra todo tipo de autoridad", recuerda
Carlos Cerda.
Además de trasladar esa anécdota de la realidad a la ficción
con los nombres de los participantes cambiados, el texto aborda el mundo del
teatro y la vida de los actores durante el gobierno militar.
En el elenco figuran Rebeca Ghigliotto, Ana María Gazmuri, Victoria Gazmuri,
Pablo Krogh, y Julio Milostich, entre otros.
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María Cánepa: "En
Este País Creen Que Los Mayores de 75 Años No Sirven"
Para demostrar lo contrario, la actriz de 78 años prepara "La
dionisea", una obra escrita por Jorge Díaz especialmente para ella,
que se centra en el tema de la tercera edad.
Podría ser un juego de palabras
entre La Odisea y Dionisio, pero no. La dionisea es, en primer lugar, una piedra
a la que los antiguos griegos recurrían para echarla en agua y así
poner fin a las jaquecas que heredaban de las regadas bacanales en honor al
dios Dionisio. En segundo lugar, se trata del nombre con que la connotada actriz
María Cánepa regresará a las tablas locales en octubre
próximo.
Junto con el estreno de su participación en el filme de Silvio Caiozzi,
"Coronación", María Cánepa comenzará a
encarnar en el teatro a una anciana que, en medio de su soledad, recibe la visita
de los fantasmas de su pasado y comienza a interpelarlos.
"Es una obra optimista. Es divertido ver a esta señora con neblina
en la cabeza, como dice ella misma, analizándose a través de su
pasado... Hasta se le aparece un amor que le levantaron en su juventud e intenta
recuperarlo", adelanta la actriz. "La obra tiene historia de amor
y hasta un tango final", añade en tono de promoción.
MINUTOS PARA LOS 80
"La dionisea" - obra escrita por Jorge Díaz especialmente para
la actriz- será dirigida por Rolando Valenzuela, quien también
integrará el elenco. "Aún nos falta una actriz por definir",
agrega María Cánepa.
La actriz informa que el montaje se presentará a todo público
en el teatro del Estadio Croata. "Pero lo más importante es que
vamos a hacer unas ocho o diez funciones en lugares donde se junten personas
de la tercera edad porque esta obra es para ellos", dice para describir
el proyecto que ganó el financiamiento del Fondart bajo el rótulo
de "Tercera edad: una estación posible".
- ¿Le interesaba tratar en escena el tema de la tercera edad?
"Siempre me ha interesado. En este país creen que todos los mayores
75 años no sirven para nada. Y no es así".
- ¿Y qué edad tiene usted?
"78 años. Me faltan minutos para los ochenta... Qué horrooor".
- ¿Por qué horror?.
"Porque encuentro que cuando uno dice las cifras es como para asustarse.
Pero cuando uno vive, sin preocuparse de la edad, no hay problemas. Bueno, excepto
por esta gripe que tengo", bromea.
- ¿Se ha sentido alguna vez discriminada laboralmente por su edad?
"No, honestamente no... Aunque sí me hubiera gustado que mi teatro,
en el que trabajé desde mis inicios, al que he ayudado y querido tanto,
me hubiera cotizado un poco más".
- ¿No la llaman para actuar al Teatro Nacional?
"Siento que no me llaman desde una vez que dije que no podía actuar
porque había tenido un problema al corazón y el doctor me había
recomendado que me cuidara de las emociones... No sé por qué se
ofenden tanto en este país cuando uno dice que no puede. Es como cuando
a uno la llaman de la televisión para hacer un capítulo, ofrecen
una mugre de plata y uno dice no... También se ofenden".
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Publicación:
El Mercurio
23/07/99
ANDREA FREUND
Pide Respeto
La actriz, quien desde hoy encarna a la esposa de Víctor Jara
en las tablas, exige que no se manosee comercialmente la imagen del cantautor.
También, que se acepte su opción alternativa de vida y de teatro.
Eso, pese a trabajar en teleseries.
Andrea Freund (30) le cuesta dar con la palabra exacta. Trata de buscar
el superlativo adecuado para especial y así describir su conexión
con Joan Jara, la esposa del cantautor que, desde este fin de semana, encarnará
sobre las tablas de la sala Agustín Siré en la obra La ventana
que busca la luz: Víctor Jara.
Es una relación... No sé si es... ¿Mítica..? Es
como cuando algo te marca. Eso me pasa con ella, aproxima.
- ¿Por qué tanto?
Después de haberme ido de Chile a los 5 años, con mis papás
en el 73, volví de España en 1979 y ese verano me llegó
el libro Víctor Jara, un canto truncado, de la Joan. Estaba en la playa
y al leerlo me dio una nostalgia muy grande. Me había ido muy chica y
no entendía por qué, no lo tenía claro. Con el libro se
me aclaró la película. Vi lo que habían vivido mis padres
en esa época y entendí por qué se fueron, por qué
no les interesaba vivir aquí. Además, leyendo el libro supe que
la Joan era bailarina y yo había estudiado danza en España.
Terminado ese verano, Andrea Freund se trasladó a Santiago y descubrió
que, en una pequeña sala del desaparecido Café del Cerro, una
inglesa llamada Joan Jara impartía clases de baile.
No lo podía creer, era como mi sueño hecho realidad. Llegué
a las clases y no había nadie más, solo ella, nos saludamos y
se me produjo una especie de enamoramiento. No fue amistad, siento que ella
fue mi maestra, precisa.
- ¿Y en la preparación de la obra, cómo ha funcionado la
relación?
Ha sido muy cariñosa. Cosa que me ha impresionado mucho, porque ella
es como bien hermética. Hemos conversado, pero no como tomando nota.
A ella no le interesa eso y no es la idea tampoco. En la obra no soy Joan, no
puedo serlo. Sí soy su sentimiento, lo que le tocó vivir, una
atmósfera, una relación de amor.
- El director de la obra, Mateo Iribarren, dice que la idea es alejarse del
fetiche y redescubrir a Víctor Jara...
Más que redescubrirlo, gracias al proceso de esta obra, lo conocí.
Como todos, tenía una imagen del cantautor y acá nos hemos encontrado
con el hombre de teatro, por ejemplo. Además, he conversado con gente
que trabajó con él, con viejos actores, viejos directores. Entonces,
tengo la otra visión que no es sólo la de la Joan, que es la del
amor.
- ¿Qué has aprendido de él?
He aprendido la sencillez, que la simpleza de las cosas está en todo,
que no hay que rebuscarse tanto... En todo caso, eso del cantautor con las manos
quebradas no lo he aprendido nunca y, más bien, lo reniego.
- ¿Por qué?
Porque aprovecharse de eso y de esa imagen me revuelve el estómago. Porque
es feroz. Entonces... Respeto.
- ¿Piensas que esa imagen se usa más bien con fines comerciales?
Sí, claro, como el Che Guevara. O, de otro modo, del mismo Hitler. Esa
utilización me molesta de cualquiera.
- ¿Y cómo se deslinda esta obra del fenómeno de mercado?
En que jamás lo tienes con una guitarra en las manos. Se dice que murió
con las manos quebradas, pero no tenemos esa escena ni el llanto del dolor.
Es una información más, es seco... Y creo que por ahí,
incluso, puede doler más.
- Eres conocida por tus roles en teleseries ¿cómo se entiende
que estés en esta obra de calibre político?
Pero también tienes que acordarte que, el año pasado, estuve metida
con el Vicente Ruiz en Vidas clínicas y tocamos el tema del Sida. Era
un tema súper social.
- Bueno, sumando las dos obras se ve una opción de teatro poco taquilla,
más alternativa.
Es que no me gusta la taquilla. Y siempre he sido alternativa, desde chica.
Pero es porque me toca serlo, no porque lo ande buscando... Me afectó
irme del país entre los seis y los doce años, cuando uno es una
esponja. Cuando volví, era como chancho en misa. Y todavía lo
siento así. Siempre estoy como apartándome. Eso tiene que ver
con esto de ser medio marginal.
- ¿Y cómo se lleva la marginalidad con tu trabajo en teleseries?
Ahí, piola. Tratando de hacer mi trabajo lo mejor posible. Tratando de
mantener mi trabajo. Claro que sin golosina, como el manjar, que te hostiga.
C. G. V.
La ventana que busca la luz: Víctor Jara.- Textos de Víctor Jara,
Joan Jara y Benjamín Galemiri, entre otros. Dirección: Mateo Iribarren.
Coreografías: Espiral. Música: Víctor Jara, Patricio Solovera
y Claudio Araya. Elenco: Erto Pantoja, Andrea Freund, Yussef Rumic, Mariana
Loyola y Fernanda García. Funciones en la sala Agustín Siré
(Morandé 750) jueves, viernes y sábados a las 21 horas. Fono:
6965142.
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Publicación:
El Mercurio
24/07/99
Críticas Generó Reducción
de la Sexta Muestra de Dramaturgia
Participantes y ex directivos del encuentro lamentaron la disminución
del número de obras, aunque no faltó quien la aplaudiera.
Opiniones encontradas despertó, en miembros de la escena teatral,
la reducción de la Muestra de Dramaturgia Nacional del próximo
año. Las nueve síntesis de obras presentadas en cada una de las
versiones anteriores del tradicional certamen, organizado por la Secretaría
de Comunicación y Cultura del Gobierno, se reemplazarán por el
estreno de tres montajes completos de 90 minutos de duración.
Uno de los cuestionamientos más ácidos provino del actor y ex
director artístico del encuentro teatral, Alejandro Castillo.
Según indicó, "no tiene sentido que el Gobierno financie
tres estrenos y que se convierta en una especie de productora teatral. La Muestra
se está desnaturalizando y se está convirtiendo en un concurso
privado. La idea original era convertirla en un detonante que impulsara la dramaturgia
local. Estamos volviendo atrás".
"Es un apéndice cancerígeno del Fondart. Espero que esto
cambié con la llegada del nuevo gobierno. Con estos cambios no abres
nuevos espacios ni ofreces un abanico de lo que está pasando en la escena
chilena. De 100 obras, se van a elegir sólo tres. No hay espacio para
la experimentación ni para los dramaturgos no consagrados. Autores como
Marco Antonio De la Parra, Juan Radrigán o Benjamín Galemiri ya
no necesitan esa tribuna", agregó el actor Alejandro Castillo.
El director Ramón Griffero también criticó las modificaciones
y reprochó que los cambios en las bases se deban a una reducción
presupuestaria.
"Es una lástima. Con sólo tres obras ya no es una muestra.
Se pierde el objetivo de difusión y la diversidad. Además, se
margina a los dramaturgos jóvenes o a los emergentes. Es contradictorio
el argumento de la falta de presupuesto, no se puede recortar algo que no existe.
Esto demuestra que no hay un interés real en resguardar el alma de un
país que es la cultura", señaló Griffero.
"Por estadística y sin pecar de pretencioso, seguramente en la próxima
versión estarán Griffero, De la Parra y Radrigán",
concluyó el director.
El dramaturgo Benjamín Galemiri, quien ha participado en cuatro versiones
de la iniciativa gubernamental, calificó las transformaciones que sufrió
la Muestra como una "evolución positiva" y que asegura la continuidad
del evento, aunque también recriminó el escaso número de
montajes.
"Esta nueva modalidad me parece adecuada. La aplaudo. La Muestra maduró
y se está convirtiendo en un festival de cine, una especie de Festival
de Cannes. Los montajes sintetizados quedaban muy huérfanos y era muy
frustrante que cortaran la obra a la media hora luego de invertir un año
de trabajo en ella. Mi única objeción es la cantidad de obras.
Deberían ser más de tres y buscar convenios para garantizar que
esas piezas se monten durante el año", explicó Galemiri.
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Publicación:
La Tercera
16 de Julio de 1999
El dramaturgo y director teatral
Los nuevos tiempos de Ramón Griffero
El dramaturgo y director teatral se apresta a estrenar su nueva obra,Almuerzo de Mediodía, sin perder de vista el 2000 y los efectos que el cambio de milenio provocará en su trabajo escénico. Y aunque no pretende adivinar el futuro, cree que el teatro que viene intentará recuperar lo más primitivamente humano de la vida y de las personas.
Leopoldo Pulgar
No sabe exactamente sobre qué escribirá en el futuro, pero sí
cree que su quehacer cambiará a partir del próximo milenio. "El
fin de siglo es un impacto sicológico y un cambio mental muy fuertes",
dice Ramón Griffero,mientras prepara los detalles para el estreno, la
próxima semana en la sala Antonio Varas, de su más reciente creación,
Almuerzo de Mediodía (Brunch).
El cambio que viene no significará, sin embargo, que el dramaturgo reniegue de lo que ha hecho desde 1983, cuando debutó en Santiago con Recuerdo del Hombre con su Tortuga, la historia de un exiliado que murió mientras recordaba el circo que poseía. En el texto de esta obra,Griffero empezó a desarrollar un estilo que, más adelante, con Cinema-Utopia, le permitió ser reconocido como el auténtico fundador de una nueva propuesta en el teatro nacional. "En el fin del milenio, presagia Griffero, el pasado estará más presente que el futuro; a partir del 2000 cambiará la visión de las cosas, sin que el pasado se anule".
Está seguro de que sus nuevas obras continuarán registrando lo que sucede en el país y "lo que me rodea en cada momento. Creo que en el teatro del próximo milenio se escribirá sobre el amor, el odio y las tiranías, pero con otro objetivo: se intentará rescatar lo humano y lo primitivo que se ha ido perdiendo y será el gran anticuerpo de lo súper tecnológico que actualmente nos domina".
Hasta allí llegan sus certezas.
La obra de Griffero ha tenido una línea temática continua desde la fundación de su compañía Teatro de Fin de Siglo, y la consiguiente actividad que desarrolló en El Trolley, el glorioso local de calle San Martín. "Eran los años 1982-83, recibíamos amenazas y nadie sabía hasta cuándo seguiría la dictadura", recuerda. En ese período trabajó "sin saber qué sucedería con mi escritura 20 años después, una fecha que me parecía como la meta lejana de un período suficiente para hacer teatro".
En ese contexto difícil, fueron saliendo obras que equivalían a verdaderos jirones del país: Historias de un Galpón Abandonado (la oscuridad de la dictadura ), Río Abajo (las contradicciones de la democracia ) y ahora Almuerzo de Mediodía, que se interna en el mundo interior de los detenidos-desaparecidos, y en la que coexisten sueños, pesadillas, obsesiones y mucha nostalgia por lo perdido. Pero siempre con una salida "porque el futuro existe", dice Griffero.
Cuando se habla del aporte escénico de Griffero, es indispensable mencionar la relación que sus montajes establecen entre texto y espacio.
Para el director, "el escenario es un espacio plástico que necesita ser construido ficcionalmente". Esta búsqueda se refleja en sus montajes, en los cuales es notorio el peso material de la escenografía. A menudo, ésta responde a una versión muy contemporánea del constructivismo, lo que le permite trabajar con objetos físicos sin que pierdan la capacidad de sugerencia. "Busco la magia sobre el escenario para que el público descubra un mundo inesperado", sintetiza.
Griffero se siente contento con el trabajo que ha realizado y con el hecho de que sus textos -aunque han tenido resultados diversos- no quedaran entrampados en los escritorios. "En estos 20 años, dice, el teatro ha ayudado a formar a mucha gente, hemos presentado obras importantes; ha sido una voz cuando no se podía hablar". Y como parte del teatro de los 80 y los 90, considera positivo "que los actuales referentes escénicos no vengan de Europa, sino que sea lo que hemos hecho nosotros, los chilenos".
-¿Qué descubriste
en Almuerzo de Mediodía (Brunch)?.
-Que el concepto 'detenido desaparecidó fue inventado en Chile, que no
existía antes de la Dina y la CNI. Eso es muy fuerte: a fines del milenio,
Chile creó un concepto nuevo para hablar de la tortura. Sabíamos
de los prisioneros de guerra, de los exiliados, de los perseguidos, pero no
de los detenidos desaparecidos, un concepto que aterroriza al mundo y que permanecerá
en el país por mucho tiempo. Estoy seguro que en el 2010 ó 2020,
a un niño o joven chileno que vea la obra le costará entender
esto de los detenidos desaparecidos. Es un concepto que hoy se hace tan común
como decir 'arroz con papas'. Por eso, un objetivo de la obra es mostrar la
situación que vive un ser humano, de alguien que no sabe cuando morirá,
no en un sentido político, sino en un sentido existencial y humano. Mi
teatro no habría existido si no hubiera ocurrido lo que pasó en
Chile. Ojalá nunca hubiera tenido que escribir Brunch.
En Almuerzo de Mediodía (Brunch), el personaje encarcelado que interpreta Marcelo Alonso se mueve en su mundo interior, el que es reproducido hasta el infinito por el espejo que está en la escenografía.
Griffero mantiene aún en su retina interior la feliz experiencia que le dejó la gira que, con su anterior obra Sebastopol, realizó hace un mes por el norte de Chile. Recuerda la espiral ascendente de las emociones cuando el montaje se presentó en la semiabandonada sala de la ex oficina Humberstone, hoy monumento nacional, hasta donde llegaron los pampinos a presenciar una ficción teatral que se desarrolla en amplios espacios abiertos.
En Almuerzo de Mediodía (Brunch), que se estrenará el próximo miércoles, el protagonista también experimentará la sensación de los grandes espacios abiertos... pero a nivel mental. En esta alegoría sobre lo que significa ser detenido desaparecido, un preso se conectará con sus nostalgias y recuerdos, en un desfile que incluirá Sócrates, Gabriela Mistral, un barco que aparece y desaparece, y otros fantasmas. La escenografía (Rodrigo Bazaez) contempla un espejo que multiplica las imágenes y representa un lugar abstracto, rodeado de acuarios con salmones. El equipo lo integran Guillermo Gangas (iluminación), Raúl Miranda (vestuario) y Miguel Miranda (música). El elenco lo componen Marcelo Alonso, Naldy Hernández, Ximena Flores, Carlos Díaz, Mauricio Diocares y Alexis Moreno.
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Publicación:
Diario "La Tercera"
28 de Julio de 1999
Director artístico del Concurso y Muestra de Dramaturgia:
Alfredo Castro: "Se hacía con tres obras o no se hacía"
El actor explica que fue el departamento de cultura del Gobierno el organismo que realizó las criticadas modificaciones en las bases de esta competencia, las que él aceptó para asegurar la "continuidad de la muestra"
Leopoldo Pulgar I.
Ninguna responsabilidad en las criticadas modificaciones de las bases del VI Concurso de Dramaturgia Nacional dice tener Alfredo Castro, director artístico desde el año pasado de esta competencia que concluye con la Muestra que se realiza en el Parque Forestal. Estos cambios motivaron una andanada de críticas de dramaturgos y directores, quienes afirman que la disminución de nueve a tres obras seleccionadas para la versión 1999-2000 favorecerá inevitablemente a los autores de más trayectoria.
"Esta idea no es mía -precisa Castro- sino de la SECC (la Secretaría de Comunicación y Cultura del Ministerio Secretaría General de Gobierno).
"Se me comunicó que la opción era que la muestra se hacía con tres obras de formato completo o no se hacía", debido a que "el presupuesto disminuyó notablemente". Agregó que "ante la disyuntiva de defender un lugar que ha sido fundamental para el teatro chileno en los últimos cinco años, acepté. No sé si es la mejor alternativa, pero era fundamental darle continuidad a la muestra".
Castro agregó que con esto "me queda claro que la política no tiene mucho que hacer con el arte y que el presupuesto artístico de un evento que convoca a miles de personas debiera estar manejado por una comisión de cultura independiente y no supeditado a decisiones de último momento respecto a dónde van los fondos o qué se hace en un período de elecciones presidenciales".
Sin embargo, Castro cuenta que había planteado a la SECC una evaluación crítica del evento, "y lo que se debía modificar" para garantizar el nivel artístico. "Estoy de acuerdo -dice- con la gente que ha opinado que la muestra es buena, pero llegó a un punto en que la calidad estaba siendo afectada y que era muy difícil encontrar nueve obras que cumplieran los requisitos", por lo que "uno empieza a darse cuenta de que el sistema está vencido".
Considera también correcto "que sean tres obras completas las que se exhiban, aunque no sé si eso es lo óptimo". Añade que la exigencia de montar la obra completa "profesionaliza el concurso de dramaturgia".
Castro no comparte las críticas de los dramaturgos Ramón Griffero, Ana María Harcha y Marco Antonio de la Parra, el director Luis Ureta y el ex director artístico del evento, Alejandro Castillo, respecto a que el nuevo sistema favorecerá a los autores ya reconocidos. "Las bases dicen que el jurado congeniará a los dramaturgos jóvenes y a los consagrados,si es que sus obras son buenas. No hay ninguna razón para que los jóvenes de los talleres de De la Parra, Radrigán, Griffero o Galemiri no puedan mandar una obra completa" Castro define "como de transición" el actual evento, para agregar que "hay que buscar con los dramaturgos una nueva forma de revitalizar la muestra. Este año será al fin de muchas cosas, pero no el de la muestra".
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Publicación:
Revista Wikén, El Mercurio
30 de julio de 1999
De la Parra analiza a De la Parra
por Claudia Guzmán V.
Estudió siquiatría pensando en el teatro. Es reconocido
como dramaturgo, pero ahora prefiere ser actor. Fue crítico de televisión,
pero para vivir tuvo que trabajar como guionista en el peor programa de la historia
. Y ahora cree que el cine es lo suyo. ¿Qué le pasa a este paciente?
El mismo se responde.
Primera Sesión: El Teatro.
Desde la escuela de medicina, Marco Antonio de la Parra ha combinado el sicoanálisis
con el teatro. En las tablas, su principal labor ha sido la dramaturgia (Lo
crudo, lo cocido y lo podrido, La pequeña historia de Chile). Aunque,
este último año, también se le ha visto sobre el escenario.
Primero fue en el Festival de Teatro Breve y actualmente está en cartelera
con Madrid Sarajevo, una obra basada en un cuento suyo - también es escritor-
y donde actúa junto a su esposa, Nieves Olcoz. Sin embargo, el tiempo
que comparte entre el diván y el escenario tuvo su punto crítico
en 1988.
Infieles fue una experiencia muy fuerte. El elenco tuvo problemas con el director
(Willy Semler) y terminé dirigiendo yo. El mundo teatral es muy demandante.
Ahí vinieron años terribles... Escribí una novela que publiqué
antes de tiempo. Quería agitar un país que se sacaba de encima,
aparentemente, la coraza del gobierno autoritario. Pensé que tenía
que optar por la medicina o por el teatro. Me quedé con la escritura
en el arte y por la sicoterapia en la medicina, relata.
- ¿No pudiste decidir?
Decidí que, al final, todo era lo mismo, todo era lenguaje y eso es lo
que me interesa. La secreta relación de la palabra y el inconsciente,
la historia pequeña y la universal, el país, el amor, el héroe....
- Te separaste de tu primera esposa (siquiatra) y ahora estás casado
con una actriz ¿No será una señal?
Me separé tras una historia bastante más complicada que algo conversable
en la prensa. Hubo un gran amor, hubo dificultades. Fue un proceso de crisis
personal... Conocí a Nieves (Olcoz) y me sorprendió con su inteligencia,
su talento, su energía y su coraje. Además, tiene una cosa académica
fuerte, es filóloga, doctorada en literatura y teatro de Yale... Bueno,
todo es como esta pieza, dice, y comienza a guiar un breve tour por los muros.
Los libros de esta muralla son novelas. Esa otra es de teatro, poesía
e historia de las religiones. Y ese librero de allá es de sicoanálisis.
- Harto más chico en proporción...
Sí, allá está la obra completa de Shakespeare. Creo que
antes de leer a Freud hay que leer entero a Shakespeare. Después de eso,
hablamos...El es fundamental para entender la naturaleza humana.
- Si habías decidido quedarte con la escritura, ¿Por qué
te pusiste a actuar?
Por la oportunidad de encontrarme con un grupo de creadores jóvenes.
La influencia más fuerte me la han dado mis alumnos. Son geniales.
Segunda Sesión: La TV.
Marco era joven, necesitaba dinero para formar un hogar y comenzó a trabajar
en TV. En ese tiempo no tenía el merecido desprestigio que tiene hoy
y hasta se podía pensar en algo divertido, explica.
Primero trabajó en sketches de Sábados Gigantes, donde copiaba
las comedias de Molire. Después, en varias tonteras. Incluso, estuve
en el peor programa de la televisión chilena. Uno que hizo Coco Legrand
para Megavisión, relata.
- ¿De lo bueno Coco?
No sé, no me acuerdo.
- Si tu currículum en TV eran los sketches de Sábados Gigantes
y el peor programa que se ha hecho, ¿Cómo empezaste a hacer crítica?
Mi currículum era bastante más que eso. Cuando me llamaron de
Canal 13 tenía varias obras en el cuerpo y sabía un kilo de cine
y televisión. Siempre me ha interesado la TV como fenómeno social.
Me preocupan sus posibilidades no explotadas y me aterra su capacidad de corromperse...
Además, me interesaba trabajar el personaje del zapeador y del bobo en
que uno se transforma delante de la pantalla.
- Fue un tiempo de sobreexposición, hasta combos te ofrecieron.
No fue nada. No importa nada una entrevista del Kike Morandé en la revista
Cosas. Lo peor, y de lo que nadie se acuerda - cosa que demuestra lo lobotomizado
que está este país- , es que los cuatro directores de prensa de
los canales más importantes escribieron al director de La Segunda pidiéndole
que me expulsara. ¿Por qué? Porque les molestó cuando dije
que el periodismo televisivo era un oficio dudoso, casi imposible.
- ¿Por qué?
Los noticieros están sometidos a las mismas leyes de mercado que el resto
de la TV... Todos empiezan con fútbol y terminan con adelantos del programa
de la noche o con comentarios de la telenovela. Noticias, hace mucho rato que
no hay. La gente no se entera de lo que pasa. Y, por favor, no me vengan con
el cuento de que la televisión es el reflejo de la sociedad. Es su espejismo,
es su droga.
- ¿Y qué pasó con la petición?
Nada. Después me enteré de que todo había sido una operación
comandada desde Canal 13, que me tenía gran inquina por mis comentarios.
Ellos trabajan la televisión del populismo desenfrenado, con gran desprecio
por el gran público. Por eso, no me extraña nada que se hayan
ganado el Festival de Viña. Ellos se apoderaron de todo lo que hizo La
Red cuando empezó con su fórmula populista estilo Berlusconi.
Se llevaron a Kike Morandé, a Raúl Alcaíno, a Cristián
García Huidobro y a El Desjueves, el programa más subversivo de
la transición ¿Pero qué son ahora García Huidobro,
Gnecco y Poblete?.. Una sopa mansa.
- Después te cambiaste de bando: dejaste la crítica y te fuiste
a trabajar como guionista a TVN.
Eso fue después, pero no fructificó. Dejé la crítica
por cansancio. Fueron cuatro años de ver televisión sin parar
y me tocó un muy mal período. Lo tremendo fue lo que tuve que
ver en esos años de televidente a sueldo.
- ¿Ahora ves televisión?
No, no veo. Me aburrí.
Sesión Final: Cine y Diagnóstico.
Siempre pensé estudiar cine, pero la llegada del gobierno militar tomó
decisiones por mí y cerró las escuelas de cine... El lenguaje
audiovisual es la escritura del próximo siglo. Creo que debería
enseñarse desde el colegio. La cámara debería estar en
la lista de útiles escolares. Yo estoy esperando que se abaraten las
tecnologías para poder hacerlo con mis alumnos, declara.
- ¿Has hecho algo de cine?
Cosas pequeñas, en video. Las tengo por ahí ocultas. Respeto mucho
eso todavía. No quiero ser esclavo de algo todavía demasiado caro.
Terminaría siendo esclavo de la producción, de la taquilla.
- Leí que pensabas que uno de los problemas de la posmodernidad es que
se hacía de todo un poco ¿no caes en lo mismo?
Hace rato que no hay otra manera de vivir esta época. Todos sabemos que
tendremos varios oficios. Se estudia una cosa, se hace otra, se profundiza en
una tercera... Además, no he hecho un poco de todo. Soy profesor de sicoterapia,
de dramaturgia; tengo varios libros, integro la Academia de Bellas Artes. De
lo que me gusta, he hecho mucho... Demasiado. Y eso también es un problema.
- ¿Múltiples oficios, múltiple personalidad?
Como te dije, creo que todo es parte de lo mismo. Del lenguaje, de transmitir
a otra persona una esperanza, el placer de encontrar el sentido de la vida...
Castoriadis, en sus escritos sicoanalíticos, corregía a Freud.
El placer no es meramente sexual, es mucho más que eso. Es encontrarle
a la vida su rumbo.
Claudia Guzmán V.
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Publicación:
La Tercera
5 de Agosto de 1999
Montaje teatral se estrenará el
lunes
A Puerta Cerrada: el infierno según Sartre
Con la exhibición de esta obra, la compañía Meridiano 71 abre una ventana hacia la revalorización de los textos del filósofo francés, considerado uno de los grandes pensadores del siglo XX.
Leopoldo Pulgar I.
Escasos son los montajes en Chile de obras de Jean Paul Sartre. Por eso es llamativo el deseo de la compañía Meridiano 71 de llevar al escenario Huis Clos (A Puerta Cerrada) cuyos personajes viven un profundo proceso tras la identidad y la verdad, al tiempo que experimentan un angustioso encierro, condenados a vivir juntos por toda la eternidad.
A Puerta Cerrada, escrita en 1944, fue exhibida durante la ocupación de París por los nazis, por tanto tuvo un claro valor de resistencia política. Este título, una metáfora del marco físico que agobia a los personajes sartreanos, refleja el punto de vista de un autor formado entre dos guerras mundiales que derrumbaron las utopías de la época y dejaron como herencia a un ser humano desconfiado y perdido respecto al sentido de su vida. En este sentido, el texto tiene plena vigencia para la compañía Meridiano 71 "por lo contemporáneo de un texto que, a nuestro juicio -dice la directora Marcela Terra- habla de una realidad que identifica el tiempo que vivimos y lo que ocurre en Chile". Huis Clos sintetiza "la crisis del individuo y su soledad frente al mundo", un texto que reconoce "las dudas del ser humano", que anda "perdido en busca de una reconstrucción" que se basa en el "ocultamiento, la apariencia, la autoprotección y el olvido", agrega Terra, egresada del primer curso del Magister en Dirección que desde hace tres años ofrece el Departamento de Teatro de la Universidad de Chile.
En este montaje, el grupo teatral se hará cargo de las obsesiones metafísicas que nunca abandonaron al filósofo, novelista y dramaturgo francés -la contingencia, la libertad y la conciencia-, tal como lo confesó en 1972 al explicar la relación entre su filosofía y su teatro,específicamente El Ser y la Nada y Huis Clos. Una afirmación que también explica la vocación de un escritor que rastreó en su mundo interior y que lo llevó a angustiarse por el sentido de la existencia propia y ajena, y a desarrollar una reflexión que intentó redescubrir las relaciones de las personas en la sociedad.
El humanismo existencialista de Sartre, que plantea que cada ser nace en una sociedad en la que asume la responsabilidad de cosas que no ha hecho,aterrizará en A Puerta Cerrada en una evocación de los años '40 que enfatizará el "encierro, deterioro y despojo" que vivirán Inés, Estelle y Garcin. Todos están muertos y en el Infierno, sin poder escapar de una convivencia obligada en la que todos serán juzgados por los otros, por lo que hicieron y fueron.
En este ambiente donde la solidaridad no existe y que exige que cada cual explique por qué ha sido condenado, los personajes de Sartre concluyen en que cada uno es el "verdugo" de los otros y que "el Infierno son los demás". La idea del compromiso o no con la acción es otro tema de la obra. "El hombre construye su existencia en la plena libertad de sus decisiones y opciones, en la soledad profunda de su ser" -dice la directora-, libertad que se transforma en una condena: estar siempre bajo la mirada y el juicio del otro, la forma cómo Sartre imagina que debe ser el Infierno".
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Publicación:
El Mercurio
5 de agosto de 1999
Galemiri Debuta en Teatro Infantil
con Obra sobre Adolescente Embarazada
Para niños de 12 a 99 años será "El libro
de Rebeca", el montaje que el dramaturgo estrenará el 30 de este
mes en la sala Finis Terrae. Dirigirá Alejandro Trejo.
La sexualidad reprimida y la agresión verbal son algunas constantes
dentro de las obras de Benjamín Galemiri ("El seductor", "El
coordinador"), sin embargo, desde el próximo 30 de agosto el autor
debutará en el género infantil. "El libro de Rebeca"
se llama el montaje que bajo la dirección de Alejandro Trejo se presentará
en la Sala Finis Terrae para niños de "12 a 99 años",
precisa el dramaturgo.
"A pesar de que es una obra por encargo - que ganó un concurso de
la Unicef y el Ministerio de Educación- , traté de no traicionarme",
dice el autor. "Me di cuenta de que la clave de escribir para niños
es no escribir para niños. Lo que hice fue ponerme en una situación
ambiental de colegio. Y, bueno, tuve que hacer una pequeña investigación
sobre los gustos de los jóvenes de hoy", añade.
De los temas propuestos por los organizadores del concurso a Galemiri le interesó
el de la sexualidad y el de las adolescentes embarazadas. Ese es el perfil de
Rebeca, la protagonista, una niña que escribe un libro sobre sus vivencias
mientras sus compañeros tratan montar una obra escolar.
"En estos alumnos-actores que tratan de asumir todos los roles de la supuesta
obra se ve el tema de la identidad fuera de foco. Que es lo que en realidad
significa la adolescencia, una búsqueda de identidad. Los alumnos hacen
de profesores, el marihuanero hace de rector", grafica Galemiri. "Rebeca,
mientras, es un poco perversa. Es la víctima, pero al mismo tiempo manipula.
Y eso, en cierta forma, también es la infancia y la adolescencia: tratar
de llamar la atención", agrega.
- Las obras para niños o adolescentes buscan una moraleja, alguna enseñanza,
¿cuál es la tuya?
"A mí me viene muy bien el tema de la no discriminación.
Por todo lo que soy. Porque soy chileno, porque soy del tercer mundo, porque
soy judío. Entonces, ésa es la moraleja. No discriminar el ser,
las personalidades, las situaciones económicas".
- ¿Por tus antecedentes, no podrías haber escrito para niños
menores de 12 años?
"Después de escribir "El libro de Rebeca" siento que puedo
retroceder a niños más pequeños... Creo que los niños
pueden ver de todo. Es más, yo siempre he dicho que todas mis obras son
hechas a partir de mis primeros 5 años de vida: la visión autoritaria
paternal, la visión sexual. El resto es un comentario tragicómico
sobre eso".
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