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En esta sección durante Enero - Abril del 2001:

El Saco y el Lugar del Deseo por Carmen Gloria Larenas

¡ LOS JERARCAS por Eduardo Guerrero

CORPS por Pedro Labra H.

MATRIX por Juan Antonio Muñoz H.

El gran desembarco de las reinas del mambo por Eduardo Guerrero

CLOSER por Pedro Labra H.

EL DIA DEL JUICIO por Pedro Labra H.

"TRIZAS"por Eduardo Guerrero

Morir por Juan Antonio Muñoz H.

Loco afán por Eduardo Guerrero

LOS JERARCAS por Juan Antonio Muñoz H.

LAS MORLAS por Leopoldo Pulgar

LAS MORLAS por Pedro Labra

Johan Padan descubre América por Pedro Labra H.

POR ENCARGO DEL OLVIDO por Pedro Labra

"Cuentos Noh"

Fresa y Chocolate

En esta sección durante Septiembre-Diciembre 2000

Isabel desterrada en Isabel por Leopoldo Pulgar

Último Gol Gana por Leopoldo Pulgar

Swing por Leopoldo Pulgar

EL DESEMBARCO DE LAS REINAS DEL MAMBO por Leopoldo Pulgar

CONFESIONES DE MUJERES DE 30 por Juan Antonio Muñoz H.

Animitas por Leopoldo Pulgar

MESA 12 RESERVADA; UN DRAMA LIGHT por Leopoldo Pulgar

MESA 12 RESERVADA; UN DRAMA LIGHT por Pedro Labra

LA REINA DE BELLEZA por Pedro Labra

NN 2910 por Juan Antonio Muñoz H.

EL DESEMBARCO DE LAS REINAS DEL MAMBO por Pedro Labra

NN 2910 por Leopoldo Pulgar

PERRO! por Leopoldo Pulgar

PERRO! por Pedro Labra

"ESCUCHO DISCOS DE AL JOLSON... MAMA"por Juan Antonio Muñoz H.

Fresa y Chocolate por Pedro Labra

EL COORDINADOR por Pedro Labra

El Coordinador por Leopoldo Pulgar

LAS TRES PLUMAS DEL CUERVO por Pedro Labra

Te Juro Juana que Tengo Ganas por Leopoldo Pulgar

La Herencia por Leopoldo Pulgar

El Apocalipsis de mi Vida por Leopoldo Pulgar

In Separables por Leopoldo Pulgar

Peer Gynt por Leopoldo Pulgar

Venecia por Leopoldo Pulgar

Venecia por Pedro Labra

En esta sección durante Mayo-Agosto 2000

Peer Gynt por Leopoldo Pulgar

Peer Gynt por Juan Antonio Muñoz H.

Mac... TV por Leopoldo Pulgar

Mac... TV por Juan Antonio Muñoz H.

Juana de Arco por Leopoldo Pulgar

Santas, Vírgenes y Mártires por Juan Antonio Muñoz

Santas, Vírgenes y Mártires por Leopoldo Pulgar

La Palabra Sumergida por Leopoldo Pulgar

El Húsar de la Muerte por Juan Antonio Muñoz.

 La Amante Inglesa por Leopoldo Pulgar

 Elsa Poblete da una clase en Fatamorgana por Leopoldo Pulgar

 El Principito por Leopoldo Pulgar

 Hay Que Ver "Cinema Utoppia" por Juan Antonio Muñoz H.

En esta sección durante el período Enero-Abril del 2000:

 Cervantina por Leopoldo Pulgar

 Los Cabellos de Absalón por Leopoldo Pulgar I.

 "El Señor De Las Moscas": Impactante Rito Juvenil de Liberación por Pedro Labra

 Critica acerca de El Señor de las Moscas. por Selene, una espectadora

 El Señor de las Moscas, un montaje imperdible por Leopoldo Pulgar

 La rabia domina al Hamlet donde actúa Daniella Tobar por Leopoldo Pulgar

 "Hábitos Oscuros" Por Eduardo Guerrero

 La magia de la compañía Royal de Luxe por Leopoldo Pulgar

 El Rucio de los Cuchillos por Leopoldo Pulgar

 El ser o no ser de la Monogamia por Leopoldo Pulgar

 Macbeth" sin Salida por Juan Antonio Muñoz

 Monogamia Entretenida y Estimulante por Pedro Labra

 "Frankestein" por Eduardo Guerrero

 Palomitas Provocativas y Grotescas por Pedro Labra.

Bendito Achondo por Juan Antonio Muñoz H.

 Cita a Ciegas, equívocos entre dos mujeres por Leopoldo Pulgar

En esta sección durante 1999:

 Viernes por Eduardo Guerrero

 "Sonata Otoñal" por Eduardo Guerrero

 Nemesio Pelao, ¿Qué Es lo Que Te Ha Pasao? por Pedro Labra

 El Amor Intelectual de Galemiri por Leopoldo Pulgar

 Hechos Consumados: el gran clásico de Juan Radrigán por Leopoldo Pulgar I

 'La Ultima Tentación de Kristián' Saca Risas Fáciles por Pedro Labra

 El Amor Intelectual por Eduardo Guerrero

 La Ultima Tentación de Kristián, puros chistes por Leopoldo Pulgar

 No me Pidas la Luna, el peso de lo cotidiano por Leopoldo Pulgar

 No Me Pidas La Luna, por Eduardo Guerrero
Sobre el Abismo, historia y melodrama por Leopoldo Pulgar

 Peter por Eduardo Guerrero

 "Miss patria" por Pedro Labra

 Vanessa Miller responde a crítica de Pedro Labra

 "El zoológico de cristal"

 "Zipelbrum"
por Eduardo Guerrero
 
Chispeante es El Libro de Rebeca por Leopoldo Pulgar

 Intenso juego de pasiones por Leopoldo Pulgar

 El teatro Decir sí
por Eduardo Guerrero

 A Puerta Cerrada: la vigencia del humanismo de Sartre por Leopoldo Pulgar I

 Hoy Parte Notable Ciclo de Tragedias por Pedro Labra

Dos ejemplos de dramaturgia chilena

 El Príncipe Feliz de Oscar Wilde por Eduardo Guerrero

 Teatro Infantil por Eduardo Guerrero

Sobrio y emotivo es montaje sobre Víctor Jara por Leopoldo Pulgar I.

 

Análisis y Crítica de Obras Enero - Abril del 2001
Última Actualización: 29 Mayo, 2001

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Publicación "El Mercurio", 27 de Abril de 2001
Doble Estreno

Carmen Gloria Larenas

Un afortunado estreno doble protagonizaron las coreógrafas Marcela Escobar y Paulina Mellado con sus trabajos "El saco" y "Lugar del deseo", respectivamente. Aunque las obras no tuvieron la misma calidad - la segunda fue mejor lograda- , ambas permearon al público, principalmente a través de los sentidos, con producciones mínimas y adecuadas, que dejaron el protagonismo a los bailarines.

El escenario - pequeño y perfectamente íntimo- acogió en primer lugar "El saco". Marcela Escobar apareció vestida de rojo - afortunado diseño de Ana Luisa Escobar- , con un saco que en realidad era un gran almohadón, recostada, inquieta. Con los primeros acordes de una muy buena percusión grabada, compuesta por Marcelo Aedo, la artista inició un verdadero pas de deux con el elemento que fue manipulando con soltura, con curiosidad. La sensualidad, entonces, se hizo presente y durante los primeros minutos la progresión de los movimientos mantuvo vivo el interés. Sin embargo, ese atractivo sensual del comienzo se fue diluyendo para impregnarse de la más típica relación obsesiva, un tanto arrebatada, menos concentrada. Fue una lástima que no se aventurara más, que no siguiera explorando el camino íntimo del comienzo. Pudo ir más lejos, pudo ser más audaz, pudo optar por explorar los sentidos de una manera más cadenciosa. Tampoco ayudó en ese sentido la partitura de Aedo que, si bien como música resultó interesante, viva y atractiva, no ayudó en la creación de la atmósfera que necesitaba la obra. Fue marcando caprichosamente un tempo que no nos pareció acorde con el espíritu real del trabajo.

No sucedió lo mismo con "Lugar del deseo", de Paulina Mellado. La música compuesta por Miguel Miranda fue el perfecto partenaire de una propuesta protagonizada por cuatro actores jóvenes que, bajo una acertada dirección de Mellado, abrieron canales de encuentro con el público gracias a un vocabulario dancístico simple, muy explícito, muy verbal. El gran mérito de Paulina Mellado fue no intervenir caprichosamente los hallazgos dinámicos de los bailarines-actores. Respetó una verdad que desembocó en movimientos que podríamos calificar de muy verbales por lo claro, que se hicieron familiares con el avanzar de la obra, organizados en frases coreográficas centradas en la acción pura más que en la danza. Ello explica la comodidad con la que, poco a poco, el cuarteto llenó el escenario, a pesar de manejar una limitada variedad de movimientos que por momentos fueron repetitivos, y una técnica dancística insuficiente. No por ello la obra decayó. Pero sin duda los instantes de profunda presencia del ser no disperso en movimientos marcaron la pieza: hubo insinuación, gestos sutiles, pausas, respiraciones intensas, sensualidad, temor, indecisión, verdad. Tal como el universo real de las relaciones de pareja.

El entorno apuntó en la misma dirección gracias al concepto visual de Nury González y la iluminación de Hernán Cornejo. Ambas obras continúan presentándose en Santa Helena 1332.

Carmen Gloria Larenas.

Publicación "El Mercurio", 21 de Abril de 2001

Los Jerarcas

por Eduardo Guerrero

No es una obra bíblica ni mucho menos, como pudiera creerse por su título. Estos jerarcas son dirigentes políticos, con un matiz algo despectivo en su nominación. Así, en lo concreto, esta puesta en escena nos remite a una fecha concreta: la noche del 10 de septiembre de 1973, horas antes del golpe militar. Por lo mismo, estamos frente a un texto (Pedro Vicuña) de carácter político, pero sin caer en el panfleto ni en algo que se le parezca. Lo valioso, en sí, en función del grupo a cargo de este trabajo, es esta mirada joven a un suceso que a nadie dejó ni ha dejado indiferente.

En casi una hora de duración, se asiste a una representación que privilegia, sin duda, por el tipo de texto, lo actoral, tanto en su disposición colectiva como individual. Se viven momentos de desconcierto, de angustia, de tensa espera. En ese contexto, adquiere un cierto carácter simbólico ese teléfono que suena y cuyo interlocutor va dando las nefastas noticias. Por otra parte, con un lenguaje algo retórico se nos muestra a estos jerarcas que, entre discusión y discusión, no se ponen de acuerdo para ver cuál es la mejor forma de evitar lo inevitable.

A ese lenguaje enunciado anteriormente, se contrapone sin duda, por su implícita poesía, el discurso del presidente y de la mujer. Entonces, se va pasando de una situación a otra, a través de un ritmo entrecortado y en donde el motivo clave es el de la traición. Además, uno como espectador presencia interesantes momentos en cuanto a la disposición espacial y, junto a ello, hay que dejar constancia de una escenografía minimalista (sólo un sillón rojo al centro), tonos grises en el vestuario, cortinaje negro, una acertada dirección primeriza de Nicolás Fontaine y, en su conjunto, sobrias y bien llevadas actuaciones, con una Carolina Fadic que, a nuestro entender, logra transmitir plenamente la emotividad de ese instante, en uno de sus mejores trabajos arriba de las tablas.

Con una destacable investigación histórica,

Los jerarcas es un montaje que nos llama a la reflexión en torno al golpe militar de 1973 (otra más) y deja abierta la pregunta de cómo hacer para lavar la sangre de estos ríos. (Galpón 7, Chucre Manzur 7. Viernes y sábados, a las 20.30 horas, y domingos,
21.00 horas).

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Publicación "La Tercera", 16 de Abril de 2001

"CORPS":
Propuesta Juvenil

Un grupo que debuta estrena una interesante relectura de "Macbeth".


Pedro Labra Herrera

En virtud del único estreno teatral jamás efectuado aquí un Viernes Santo, podemos apreciar "Corps" (cuerpo), la segunda obra escrita en 1993 por el destacadoteatrista francoegipcio Adel Hakim.

Sin nexo alguno con la Eucaristía, como se podría sospechar, es una reinterpretación contemporánea de la 'tragedia maldita' de Shakespeare en la línea de la Nueva Dramaturgia. Sigue de cerca la historia original con sólo un actor en escena (Macbeth) y un coro femenino que representa un ente denominado La Foret (el bosque, la espesura); éste relata, comenta, encarna al trío de brujas y a Lady Macbeth, y adquiere otros sentidos más abstractos.

Desdramatizada y simbólica, es una catarata oral que con su flujo altamente poético va y viene entre la referencia a Shakespeare, y una meditación acerca de cómo la lucha por el poder - y con ella la guerra, la violencia, la ambición, la competencia- ha llegado a ser para el hombre actual otro órgano de sobrevivencia. Con una fascinación por lo fisiológico, el texto contiene además descripciones minuciosamente detalladas de cada asesinato; el dominio es tan embriagador como el sexo, sugiere.

Tal densidad conceptual y estética es encarada en dirección colectiva - como no debiera- por un grupo debutante de actores formados en la UC, error juvenil que cobra su precio. Las tres actrices participaron en un taller académico sobre la tragedia que Hakim dictó hace dos años con grandes logros. De esa experiencia la propuesta conserva poco - lanzar el texto directo al público- y olvida lo más importante: entender cabalmente lo que se dice, expresar sin aspavientos.

Desde la escenografía, que amontona sacos como en una trinchera o zona de catástrofe, el montaje tiene demasiados elementos que no ayudan a despejar su esencia: suele haber gritos, acciones físicas innecesarias y gestualidad excesiva, cierto desorden. Pese a sus abundantes impericias, el esfuerzo sin embargo es serio.

Pedro Labra Herrera

"Corps".- Museo de Arte Contemporáneo. Jueves y domingo a las 19:30, viernes y sábado a las 20:30 horas.

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Publicación "El Mercurio", 14 de Abril de 2001

"MATRIX":
Ciencia Ficción con Humor

Notable despliegue físico y una nueva mirada sobre la película protagonizada por Keanu Reeves propone el reciente estreno del Teatro Lo Castillo.


"Matrix, del cine al teatro" es un atractivo espectáculo de la compañía Puntocomics, que desarrolla en él la técnica teatral bande mimée, que integra elementos de pantomima, comic y cine. Se trata de un teatro físico, en el que el cuerpo del actor debe ser suficientemente expresivo para plasmar las emociones y la interioridad de los personajes, pero también para reproducir ambientes, elementos escenográficos (naves, calles, edificios), dar cuenta del paso del tiempo y de los cambios de lugar. Un trabajo muy exigente, entonces, de alta resistencia, y que exige un compromiso grupal serio ya que las obras se sustentan en una coreografía repleta de detalles que se deben seguir al pie de la letra.

La compañía dirigida por Mariana Libenson triunfa en todos estos aspectos, proponiendo, a la vez, una mirada diferente de la película.

Desde hace ya un tiempo, en Chile se ha podido ver montajes teatrales basados en obras cinematográficas de variado carácter: desde "La rosa púrpura del Cairo" hasta "El húsar de la muerte". En este caso, no se persigue apropiarse de la película, sino comentarla desde otro punto de vista y con una técnica diferente. Esta "Matrix" escénica mira con cierto escepticismo las películas de ciencia ficción y las parodia un tanto, aunque con una aplicación que también suena a homenaje. Uno se divierte en "Matrix, del cine al teatro": si se ha visto el filme antes, muchas de sus escenas serán reconocibles en otra forma, con otros recursos y otra intención, y si no se lo conoce, la historia quedará igualmente clara y el despliegue físico sorprenderá.

Las principales distancias que toma el espectáculo respecto del referente son el constante humor y el tono que se dio al personaje de Neo, harto más despistado que el del cool héroe de Keanu Reeves.

También es interesante la elección del grupo para iniciar la obra: una escena de sombras proyectadas en una pantalla, en la que se observa a un acomodador que ubica al público en sus butacas.

A niños y adultos está dirigido este montaje, que propone una técnica poco desarrollada en Chile, que se quisiera ver, en el futuro, integrada a un sujeto dramático más contundente.

Juan Antonio Muñoz H.

"Matrix, del cine al teatro".- Teatro Lo Castillo (Candelaria Goyenechea 3820, local 2). Viernes y sábado, a las 20:00 horas. Domingo, a las 18:00 horas.

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Publicación "El Mercurio", 14 de Abril de 2001

El gran desembarco de las reinas del mambo

por Eduardo Guerrero

El nombre en sí es ambicioso, porque de gran desembarco, nada. Nos referimos a este espectáculo teatral de carácter revisteril y en el que, a través de diversos cuadros, se nos ofrece como se promociona humor de actualidad, baile, música y mucho más. Una revista como la vida misma, con momentos alegres y otros no tantos, de dulce y de grasa.

El tema, en su esencia, es una reflexión sobre la condición de lo femenino en el Chile de hoy. Bastante amplio en realidad. En lo concreto, en una especie de show dentro del show, van desfilando estas reinas del mambo con sus problemáticas a cuesta. Todo lo anterior conforma una diversidad que no tiene un buen hilo dramatúrgico. Hay chispazos, momentos de acertada teatralidad, pero en su conjunto falta el armazón que configure un espectáculo de mayor imaginación y creatividad. Igual el público acepta gustoso la propuesta (no muy difícil en estos tiempos), ya que provoca constantemente risas fáciles.

Con canciones, orquesta en vivo (Los Bucaneros del Mambo), un variado y colorido vestuario, se va desarrollando este montaje. Cada una de las actrices va aportando, dentro de su peculiar estilo, al logro de las escenas. Algunas más creíbles que otras. En todo caso, del conjunto, el mejor trabajo es el de Mariel Bravo, notándose sin duda más oficio arriba de las tablas y una mayor versatilidad para enfrentarse a distintos papeles. También hay que hacer notar que es una representación en la que los actores, directa e indirectamente, interactúan con el público, a veces con bromas más soportables y otras de dudoso gusto; en general, por ese clima de fiesta y de jarana, a pesar de nuestra idiosincrasia más bien introvertida, el espectador engancha con esta ruptura de la cuarta pared, lo que queda demostrado al final del espectáculo, cuando aparecen, en gloria y majestad, estas reinas del mambo y sacan a bailar a la platea. Con Los Bucaneros del Mambo incluidos.

En suma, El gran desembarco de las reinas del mambo posee el supuesto atractivo de lo revisteril, pero carece de una solidez dramatúrgica y teatral. Para entretenerse y pasar un buen rato, como se dice, ya que para problemas está la vida misma. Teatro San Ginés, Mallinkrodt 76. Jueves y viernes, 20.30 horas; sábados, 21.00 horas; domingos, 20.00 horas. Teléfono 7327947.

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Publicación "El Mercurio", 12 de Abril de 2001

"CLOSER":
Texto Notable, Montaje Correcto

Esta aguda obra sobre la pareja se presenta en un montaje cuidado, pero menos estimulante de lo esperado.


Pedro Labra Herrera

El estreno de "Closer" nos pone al día con una de las piezas más representadas, premiadas y aplaudidas en las más importantes plazas teatrales, desde que debutó en 1997.

Sobre un escenario neutro, presenta a cuatro desconocidos, dos hombres y dos mujeres, cuyas vidas se entrecruzan y a lo largo de unos cuatro años - resumidos en doce escenas- se emparejan y desemparejan intercambiándose varias veces.

¿Cómo puede llegar a ser cautivante un esquema tan sencillo y poco original? Es que a partir de sus personajes, el autor inglés Patrick Marber nos habla con aguda y amarga sabiduría - y unos diálogos penetrantes, a ratos de la crudeza más brutal- de la pareja, del amor y el sexo en los 90.

Con sus vaivenes afectivos, Alice, Ann, Larry y Dan nos hacen asomarnos a la precariedad de los sentimientos en estosdías; a la ansiosa, desesperada, necesidad de establecer lazos estrechos con alguien (lo que no pasa obligadamente por la satisfacción sexual); sobre todo, a su dolida soledad.

La ambigüedad de "Closer" - que quiere decir más cerca, más íntimo- se hace irónica: hacia el final debiéramos conocer más a los personajes; sin embargo, descubrimos que se han vuelto inasibles (en especial Alice, que parecía la más simple y desembozada del cuarteto).

Es intrigante que, con semejante material, un montaje de recursos nobles y sin concesiones, y un reparto bien distribuido, las dos horas de representación, en lugar de aumentar progresivamente en interés, se estiren fatigosamente. Se percibe frío y distante, quizás, porque la puesta rechazó cualquier adaptación: la historia ocurre en el lejano Londres, donde todo es diferente a nosotros. O tal vez porque el director - el actor chileno Francisco Morales, alejado hace casi tres décadas de nuestro medio- no supo trabajar el aspecto fino de la actuación, capaz de enriquecer a los personajes y sus interacciones.

Esa respiración más compleja y profunda tomaría tiempo; puede también que la producción le temiera al intermedio y que el espectáculo durara dos horas y media.

De hecho, nunca hay verdadera química, un flujo creíble de impulso erótico, entre los ejecutantes, punto crucial en una obra como ésta. El vestuario de las actrices subraya con excesivo énfasis cuán distintos son sus roles. Las luces y la música aportan sin desentonar. Resumiendo, el resultado final está bien, pero pudo ser mejor.

Pedro Labra Herrera

"Closer". De Patrick Marber. Dirigida por Francisco Morales. Multisala Arena. Jueves, viernes y sábado, a las 20:00 horas; domingos, a las 18:00 horas.

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Publicación "El Mercurio", 6 de Abril de 2001

"EL DIA DEL JUICIO":
Payaso Muerto Caminando

Este unipersonal recuerda a los juglares de feria y al italiano Darío Fo.


Pedro Labra Herrera

En los minutos finales de "El día del juicio", su creador e intérprete - Andrés del Bosque, especializado en técnica clown- ejecuta una rutina circense que es el mejor signo teatral que puede dar de sí mismo: encaramado en un poste de tres metros de altura, bromea mientras se equilibra peligrosamente sobre una base de sustentación mínima, a punto de caer al vacío.

Tras perder la demanda interpuesta por dos ex integrantes de su compañía, adeuda 12 millones de pesos y si trabaja para pagarlos - en su oficio, el de actor- se arriesga a que lo embarguen. En la hora y cuarto que dura la obra, Del Bosque, con su 'ángel' a toda prueba, quiere divertirnos haciendo un despliegue de sus muchas destrezas y talentos en las artes de la juglaresca y la bufonería; bajo la despreocupada apariencia, corre un río de amarga perplejidad e impotencia por la absurda situación que vive.

Aunque hay alusiones directas al problema, la autorreferencia es menos explícita, y por ende más inofensiva. La idea central proviene de una antigua farsa francesa en la que un tipo, abrumado por sus acreedores, se hace pasar por muerto. En escena, Del Bosque se declara difunto y hace que su 'alter ego' tome su defensa: cuenta un par de fábulas picarescas en décimas populares, con abundantes gags y recursos bufos; canta, anima al muñeco que es su doble, introduce elementos folclóricos y chistes procaces, busca la complicidad y hasta la participación del público.

¿Puede hacernos reír un payaso que no sabe nadar, manoteando en medio del océano para no ahogarse? Tal vez. La verdad es que el espectáculo, en parte improvisado, carece de una estructura clara, salta de una cosa a otra. Hay en él buenos momentos, y también bastante distracción y relleno. La sombra de Darío Fo, bufón subversivo y Premio Nobel, sobrevuela el esfuerzo; sin embargo éste nunca llega a ser realmente satírico y provocador a causa de su origen tan personal y subjetivo.

Pedro Labra Herrera

"El día del juicio".- Teatro Antonio Varas (Morandé 25) hoy y mañana a las 20:00 horas. Reservas al 6961200.

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Publicación "El Mercurio", 24 de Marzo de 2001

"TRIZAS"

Por Eduardo Guerrero

Con el subtítulo de Siete espejismos de una historia fragmentada, este nuevo espectáculo de la compañía La Borja con la dirección y dramaturgia de Mauricio Moro se caracteriza por una revisión histórica de diversas instancias que han ido marcando nuestro hacer como nación. De las buenas y de las malas. De esta forma, vinculado con su título, Trizas, se tornan significativas las palabras de uno de los personajes: "recién ahora me doy cuenta de que el país se había quebrado".

Más importante aún es la forma de estructurar este texto: una mujer analfabeta (Andrea Giadach) es la encargada de intervenir, con un modo muy peculiar, entre cada uno de estos espejismos ("Rosario", "La marcha", "La maldita", "El tamaño de la esperanza", "La sobreviviente", "El rey de Constantinopla" y "Las trizas del espejo"). Ella en sí es un espejismo y representa, de alguna manera, la mirada de tantos seres comunes y corrientes que ven cómo hemos vivido de remezón en remezón. Físico y metafórico. Así, ella se va haciendo "cargo de toda esta historia", con su analfabetismo a cuestas. Con sus palabras poéticas que se esparcen como signo de dolor y de esperanza.

Muerte, sueños, nostalgia, realidad. Todos estos motivos van conformando este montaje de carácter intimista, que apela a una sensibilidad a flor de piel. En todo caso, esta lograda puesta en escena debe su acierto, en primer lugar, a una dramaturgia interesante y, más que nada, bien construida, teniendo en cuenta la dificultad de los objetivos propuestos. En segundo lugar, en apoyo de ese aludido intimismo, van surgiendo los lenguajes de la iluminación y la música, a los que se suman las más de treinta gigantogra-fías que se constituyen, además, en un texto independiente que habla por sí solo. Por lo mismo, más que resaltar cada una de las propuestas actorales (en donde sí valoramos sobre todo los trabajos de Andrea Giadach y Mario Müller, por su verdad escénica y desdoblamiento, respectivamente), la representación apunta a una preocupación por generar un cuidadoso acercamiento colectivo a la temática histórica. Todo lo anterior vivenciado en dos niveles espaciales de acertada disposición.

También se nos dice: "Yo quisiera no recordar, pero no puedo". Una buena lección, en los tiempos actuales, de mirar el pasado con su justa perspectiva. Hay recuerdos que se eternizan y se hacen historia (Museo Nacional de Bellas Artes. Reservas: 2055118. Viernes, sábado, domingo, 20.30 horas).

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Publicación "El Mercurio", 31 de Marzo de 2001

"Morir" para Ver

Humor negro y sentido cinematográfico se conjugan en la obra de Sergi Belbel, que acaba de debutar.


Juan Antonio Muñoz H.

Es de esperar que "Morir", del dramaturgo catalán Sergi Belbel, en la versión dirigida por Alfredo Castro con actores que egresan del Club de Teatro, se mantenga en cartelera. Varias son las razones, partiendo por la obra misma, entretenida e interesante. Después, que está en manos de Castro, quien siempre propone y potencia los textos. Además, en el elenco hay actores que seguro darán que hablar. Ya algunos lo han hecho, como Juan Pablo Ogalde y Gonzalo Valenzuela.

Belbel, quien se ha caracterizado por sus visiones amargas y desencantadas, goza con lo negro y apocalíptico, pero también goza revirtiéndolo todo. Juega con el espectador este Belbel, pero de una manera franca y lúcida. En "Morir", primero articula siete escenas cuyo lugar común es que, tras una situación dada, uno de los personajes muere. Luego, como si volviera atrás, reproduce parte de la escena, cambiando o una frase o la actitud de uno de los personajes, a través de lo cual demuestra que muchas muertes pudieron evitarse.

Pero no es sólo el juego teatral desatado lo suyo, sino comentar la violencia habitual de la vida de las grandes urbes, la soledad en medio de las multitudes, la precariedad del uso del lenguaje (y las consecuencias que esto puede tener) y la rabia y el nervio en que se vive a diario.

Alfredo Castro ratifica el sentido cinematográfico de la obra de Belbel y propone un ritmo de alta tensión, que se expresa en las imágenes escogidas, en las variaciones cromáticas de cada cuadro y en la utilización del espacio. El director ocupa los cuatro vértices del amplio escenario de la sala Siré, alternando la situación de cada diálogo. De esa manera, de acuerdo al lugar que uno tiene en la sala observa un momento u otro en primer plano. La actuación - exigente y exigida- está fuertemente marcada y las escenas se trabajaron con intenciones diversas dependiendo del tipo de personajes, del material actoral disponible y del carácter de la conversación descrita por Belbel. Hay realismo en la terminal catarsis telefónica de la anciana, guiños al absurdo en la pelea de la madre con su hija, caricaturas en la relación de la enfermera fea con su paciente molestoso, cita a las películas de policías motorizados, halo a película conyugal de los años '40 en el diálogo entre el guionista y su mujer. Aunque en todos los integrantes del elenco se advierten valores para la escena, destacaron los trabajos de Paola Giannini (notable como la anciana), Juan Pablo Ogalde (el drogadicto y el asesino), Gonzalo Valenzuela (mejor como motociclista que como guionista), Taira Court (mejor como víctima que como enfermera) y Catalina Camus (la hija).

Juan Antonio Muñoz H.

"Morir".- Viernes a domingo, a las 20:00 horas. Sala Agustín Siré (Morandé 750). Reservas: 6960862.

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Publicación "El Mercurio", 31 de Marzo de 2001

Loco afán

por Eduardo Guerrero

Esta obra fue una de las propuestas teatrales más interesantes del Festival Internacional de Teatro a Mil recién pasado y, además, la más provocativa. No era para menos. Las cinco crónicas que se seleccionaron para estructurar el espectáculo, fueron sacadas del libro homónimo de Pedro Lemebel, en donde a través de un lenguaje muchas veces poético y no por ello menos punzante, se muestra el mundo de la homosexualidad. Hay una crítica ácida, sin pelos en la lengua, en estas historias de la ciudad, en estas crónicas de sidario.

Por lo mismo, en función de lo anterior, el riesgo escénico de la compañía La Comarca y de su director, Alejandro Trejo, era elevado. Había que adaptar el texto, buscar las historias más idóneas para el propósito del grupo, establecer nexos entre ellas y, sobre todo, acercarse a un tipo de actuación que no cayera en la sobreexposición ni en el amaneramiento gratuito. Todo con una sutileza necesaria para hablar de un producto artístico de calidad. Y, sin duda, este espectáculo superó todas las expectativas generadas con antelación: mérito de la dirección, de los seis actores (Julio Milostich, Cecilia Godoy, Verónica Santiago, Jorge Becker, Tito Farías, Sergio Cantillano) y del equipo técnico.

De comienzo a fin, uno como espectador no sólo se va interiorizando de cada uno de los relatos (la de Miguel Ángel, iluminado niño chileno; la del robo de una guagua; la de un travesti con sida; la del asesinato de una loca; y, finalmente, el manifiesto de Lemebel), sino que se va impactando por su atmósfera, por su hiperrealismo, por su violencia, por su humanidad. Y este lenguaje de la textualidad, este lenguaje hecho verbo, adquiere una lúdica dimensión al materializarse sobre el escenario, con sus aportes teatrales, incluyendo un llamativo maquillaje, una iluminación de luces y sombras, una música llena de nostalgia, un vestuario que era parte de la farándula y, sobre todo, unas solventes actuaciones del colectivo, cada uno entregando los matices precisos para dar credibilidad a sus personajes, sobre todo el multifacético despliegue de Julio Milostich, a la cabeza de un elenco de profesionalismo a toda prueba.

En suma, Loco afán es un montaje dentro de sus peculiares características que da cuenta de unas crónicas de uno de los escritores chilenos más aclamados últimamente y que, más que nada, nos presenta un trabajo de alto vuelo creativo. (Sala Galpón Siete, Chucre Manzur 7. Jueves, 20.30 horas; viernes y sábados, 21.30 horas, y domingos, 19.30 horas. Teléfono 7328764).

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Publicación "El Mercurio", 23 de Marzo de 2001

"LOS JERARCAS":
Política en Escena

En su debut como dramaturgo, el actor Pedro Vicuña repasa con lucidez el 11 de septiembre de 1973.


Juan Antonio Muñoz H.

En "Los jerarcas", de Pedro Vicuña, hay dos mundos que se plantean ante la inminencia de un golpe de Estado. De un lado, los personeros de Palacio, que buscan al Presidente y que no se animan a aceptar lo que ya es un hecho. Y de otro, los revolucionarios de base, atomizados y poco efectivos en sus decisiones.

Son dos discursos que no se encuentran y que nunca debaten lo que es el conflicto central.

Conocedor del teatro, de su historia y estructura, el nuevo dramaturgo triunfa, primero, en la tarea de hacer una obra seria sobre este espinoso tema y, segundo, en la construcción de una pieza cuya acción dura menos de 24 horas. Además - esto se agradece- es teatro de texto, hecho para ser actuado y no insinuado.

Vicuña tuvo un excelente colaborador en Nicolás Fontaine, quien debuta en la dirección y que asombra por su capacidad para mover una obra que alterna en la acción a dos grupos humanos y que exige un tempo que siga en paralelo un in crescendo de intensidad. Fontaine resuelve todo con fluidez y traslada al público de un sector al otro sin confundir.

El pequeño escenario está bien utilizado y los pocos elementos sobre él - un sillón rojo (esto es bastante cliché...) y una lámpara- cumplen con su función teatral; en especial cuando los actores mueven la luz con violencia para interpelar al personaje con que hablan (diseño integral de Daniel Molina).

Los diálogos de Vicuña son directos: vertiginosos y divertidos-terribles en el caso del grupo de base; concisos y tensos, entre los otros. En Palacio, si bien las llamadas telefónicas son un atractivo elemento de nervio, prevalece un tono más lírico, probablemente porque el autor pone énfasis en el martirologio de la institucionalidad. Esto último debilita un tanto la figura del Presidente, que casi no tiene parlamentos que no sean de vuelo poético, algo fuera de contexto en relación a lo que ocurre. Eso mismo, en cambio, está muy bien llevado en el personaje de María (Payita en las sombras) cuando, ya a punto de finalizar la pieza, se convierte en una suerte de Cassandra, pitonisa capaz de ver los resultados que tendrán los hechos equivocados de los hombres. Es estremecedora la entrega de Carolina Fádic tanto en este contenido papel como en la sanguínea, cuestionadora y dura revolucionaria. Y muy bien Juan Pablo Bastidas, como Carlos, el amigo del Presidente, austero en su dolor, expuesto a través de un habla a punto de convertirse en llanto.

Juan Antonio Muñoz H.

"Los Jerarcas".- Galpón 7 (Chucre Manzur 7) viernes y sábado a las 20:30 horas; domingo a las 21:00 horas. Reservas al 7328764.

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Publicación "La Tercera", 15 de Enero de 2001

"LAS MORLAS": buen debut de Elsa Poblete

Tal vez el mayor acierto de la talentosa actriz Elsa Poblete, en su doble debut como dramaturga y directora teatral, fue someter sus inquietudes a las estrictas leyes de la sencillez y del rigor al momento de escribir y montar Las Morla. Y, además, no pretender contar grandes historias, sino dejar que brillen los encuentros y sensaciones cotidianas de un grupo de mujeres de costumbres extravagantes para la época en que vivieron, a principios del siglo XX.
Lo interesante radica en que el recurso no deja en el espectador imágenes anecdóticas, ya que a través de un relato no cronológico que resalta los contornos que definen a las Morla, Elsa Poblete bosqueja el perfil espiritual de las mujeres e, incluso, revela una cierta cosmovisión religiosa que conduce sus acciones. Esto, en forma indirecta también permite caracterizar a una parte del sector más acomodado de la sociedad chilena, sus intereses y sus ocios. Así, se ve a las Morla como mujeres con capacidades parasicológicas, pero también en una relación muy real con sus familiares muertos, con quienes dialogan y sienten dentro de sus casas y de sus vidas. Una particularidad que obviamente no encaja con el racionalismo de la cultura contemporánea.

Así, la obra transcurre como un juego de evoluciones, en la medida en que los personajes crecen y maduran. Una levedad que transmiten las actrices, el soporte adecuado en un montaje no feminista, aunque se advierte el peso de la sensibilidad atribuida a las mujeres. Por todo esto, la obra llega al espectador como una delicada marea que traslada a mujeres que se ríen y lloran como si ambas condiciones fueran parte de una misma felicidad (LPI).

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Publicación "El Mercurio", 15 de Enero de 2001

"LAS MORLA":
Chifladas y Geniales

Pedro Labra Herrera

Nada hay de reprobable en que un creador comience tomando a su maestro de modelo. "Las Morla", con la que Elsa Poblete hace sus primeras armas como dramaturga y directora, parece escrita y dirigida por Gustavo Meza, cuya sobras la destacada actriz interpreta normalmente (además, es su pareja). Igual para Poblete es un buen debut, con abundantes méritos propios.

Como lo hace Meza, busca restituir un trozo de nuestra pequeña historia, un fragmento perdido de nuestro pasado, para revelar - con mirada sensible y una postura definida- su significación. Y lo pone en escena con una rica teatralidad de recursos sencillos y variados, que despliega de modo estimulante.

Partiendo de una novela y del diario de uno de sus personajes, Poblete rescata del olvido a las tres excéntricas hermanas Morla - junto a su hermano Carlos, después embajador- quienes hace casi un siglo fueron el comidillo de la sociedad santiaguina. En un espacio casi siempre desnudo, un continuo de cuadros bien hilvanados que salta libremente en el tiempo y el espacio, nos da a conocer sus asombrosas rarezas y su obsesión por la muerte y la comunicación con el más allá.

Pudo ser un montón de chismes y anécdotas, pero la autora-directora presenta a sus heroínas como marginales autónomas y rebeldes, dueñas de un mundo propio; a fin de cuentas, como adelantadas a su época, a la modernidad y la liberación femenina. La narración incluye la presencia de Nicolasa, la cuarta hermana muerta cuyo fantasma participa en la acción y la comenta; y permite un retrato indirecto del período con sus alusiones a hechos y personalidades de la sociedad, el arte y la historia que rodearon la vida de las Morla.

Gracioso y querible, el montaje - que dura una hora 25 minutos- tiene un aire entre divertido y poético, a medias sorprendido y mágico, desquiciado y surreal, lo que enmarcan bien la escenografía, las luces y, sobre todo, la estupenda musicalización, de aporte esencial. No hay grandes actuaciones, pero el elenco entrega un trabajo de equipo homogéneo, lleno de energía física y encanto, en el estilo adecuado.

Pedro Labra Herrera

"La Morla".- Funciones en Sala La Comedia los viernes y sábado a las 20 horas, domingo a las 19 horas.

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Publicación "El Mercurio", 15 de Enero de 2001

"JOHAN PADAN...":
Unipersonal de Brillante Ejecución

Pedro Labra Herrera

Se puede asistir por interés en el texto, otro de los monólogos cómico-satíricos del polémico Premio Nobel de Literatura de 1997, el italiano Darío Fo, que además da aquí su muy particular visión del Descubrimiento de América.

Pero el mayor atractivo resulta ser su intérprete, Álvaro Solar, chileno radicado largo tiempo en Alemania. Más que actor, él es un entretenedor, un contador de historias sobre el escenario, al igual que es en sí mismo un espectáculo.

Escrito en 1992, el texto hace que el mismo Johan Padan, un campesino italiano, nos cuente cómo huyendo de la Inquisición, se embarcó hacia las Indias con Colón en su cuarta travesía. Tras varias peripecias, será reverenciado por los nativos como un santón y luego oficiará de singular intermediario de los españoles en su tarea evangelizadora.

La narración ilumina la Conquista de América con un punto de vista fresco, humorístico y también muy crítico: "si estos salvajes llegan a conocer un cristiano, se van a poner salvajes", comenta el irónico héroe. En la sección final, la irreverencia religiosa del relato es desfachatada e hilarante.

Solar despliega en las casi dos horas de este unipersonal una energía inagotable, y una variedad asombrosa de recursos, hasta deslumbrarnos.Vestido de negro y con un telón de fondo también negro, luce - como lo hace- dotes de mimo e improvisador, e inserta de vez en cuando oportunas chanzas de actualidad.

Pero además aplica a la obra sus impresionantes habilidades musicales: canta acompañándose con guitarra, toca diversos instrumentos de percusión - incluso palmea su propio cuerpo- para marcar ritmos y atmósferas sin dejar de hablar, y produce vocalmente una pasmosa variedad de ruidos ambientales.

De su boca, por ejemplo, puede salir un festival de fuegos artificiales o, en un momento, todos los ruidos de la selva. Inigualable, sin duda.

Pedro Labra Herrera

"Johan Padan descubre América".- De Darío Fo. Dirección: Ferruccio Cainero. Intérprete: Alvaro Solar. Auditórium de la Fundación Telefónica. Hasta mañana, 21:00 horas.

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Publicación "El Mercurio", 9 de Enero de 2001

"POR ENCARGO DEL OLVIDO":
Crónica de Conciso Dramatismo

Breve y escueta rigurosamente, esta obra recrea el caso de la madre e hija de un detenido desaparecido y de un ex agente de la Dina arrepentido.


Pedro Labra Herrera

El dolor y la amargura de la culpa y de las verdades no dichas por años, rebasan la obra "Por encargo del olvido", que da una mirada desde la perspectiva joven a la cuestión no resuelta del atropello a los derechos humanos después del 11 de Septiembre de 1973. El equipo creó colectivamente el texto a partir de hechos reales que investigó de manera concienzuda.

En unos pocos cuadros y en apenas 40 minutos, ilustra escénicamente la relación entre la mujer de un detenido desaparecido y su hija, la cual siempre se sintió postergada por el fantasma paterno, y el encuentro de la madre con un ex agente de la DINA arrepentido, quien le entrega la carta de despedida que su esposo le escribió antes de ser ajusticiado.

La acción sucede en dos tonos bien diferenciados: uno, cotidiano y luminoso, muestra el living familiar, sencillo pero impecable, donde ocurren las escenas de madre e hija, y un primer plano inquietante y en penumbras para los contactos de la mujer y el ex militar. Aunque a las actrices les falta sutileza para sugerir su conflicto en los primeros momentos, la actuación está trabajada con interioridad; hay también un expresivo empleo de las luces y de la música.

El problema es que, de tan somera, la inexperta dramaturgia alcanza apenas a delinear los personajes en sus rasgos imprescindibles; ellos y la misma crónica de cómo llegan a hacer las paces consigo y los otros, logran escaso desarrollo. Tanto, que la obra - con la que el actor Mauricio Bustos debuta como director- termina bruscamente, llega a un clímax sin resolución y trunca el clima emocional que logró crear.

Se sigue con respeto a causa de su estremecedora materia prima documental, y porque la compañía La Trompeta ("Antes de la lluvia") ya nos habituó a su profesionalismo. Pero queda la clara impresión de que el resultado bocetea algo que pudo ser mucho más potente.

Pedro Labra Herrera.

"Por encargo del olvido".- hasta el domingo 14, a las 21:00 horas, en el Galpón 7 (Chucre Manzur 7).

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Publicación "El Mercurio", 8 de Enero de 2001

Extraordinarios "Cuentos Noh"

Con estética definida y compleja, la obra propone un Mishima que interpela con crueldad y belleza.


Juan Antonio Muñoz H.

Pocas veces se encuentra en un director un grado tan alto de compenetración con la obra que aborda como sucede con Claudio Rodríguez y los tres cuentos Noh, de Yukio Mishima, que debutaron el jueves en la sala Pedro Prado. Rodríguez da cuenta en ellos ("Sotoba Komachi", "El tambor de seda", "Yoroboshi") de un rico mundo interior y aborda los relatos con una estética muy definida, sobre la traducción de Claudia Saldivia para la versión de Marguerite Yourcenar.

El noh es un género lírico-teatral-japonés de antigua data, del cual Mishima efectuó una relectura formal, reflexionando a la vez acerca de la estratificación valórica nipona enfrentada a Occidente. Transgresor como Mishima, Rodríguez propone cambios en la manera en que estos cuentos deben ser puestos en escena, reproduciendo la dicotomía de la cual nacieron y mezclando elementos tradicionales con otros pertenecientes a las búsquedas teatrales europeas del siglo XX. Así, observa la herencia sin asumirla de manera cabal, aunque respeta la regla de que las obras deben recrearse sobre una tarima de madera de 5 por 5 metros con un telón de fondo distinto para cada una.

Al igual que en los dos cuentos presentados el año pasado ("Hanjo" y "Aoi"), la cellista Angela Acuña encarna una suerte de bajo continuo a través del que se subraya el pulso de cada obra. Además, se incluyen momentos cantados de filiación ritual.

El director llamó a sus actores (todos bien escogidos y cada uno trazando una curva expresiva fundamental para la comprensión de su personaje) a marcar una gestualidad precisa y una manera de hablar; es a través de esas opciones que el director comenta la sensibilidad de Mishima. Si a eso se agrega que hay muchos momentos en que los textos usan una doble negación, la palabra adquiere un valor distinto y genera una compleja métrica y un ritmo que no sólo tienen que ver con el habla y su sonido, sino con cómo se reflexiona, y se elabora la frase siguiente y qué gesto es el adecuado para ella. El público participa activamente de esto, tanto en lo intelectual como en lo sensible.

Aunque los tres relatos son amorosos, en todos fueron destilados aspectos oscuros, humor e ironía. "El tambor de seda" se resuelve en una comedia negra en la que se plantea un amor senil y la burla que provoca en quienes están vacíos. En el patetismo de "Sotoba Komachi", que inicia la serie, hay constantes guiños de humor en el personaje del poeta borracho quien descubre que la belleza que se nombra se convierte en muerte, mientras que la expresionista y cruel "Yoroboshi" discute, con una ironía insolente y desaforada, pavorosa, acerca de la verdad de los afectos y de los sentidos.
Juan Antonio Muñoz H.

"Tres cuentos Noh".- De martes a domingo, a las 20:00 horas, en la sala Pedro Prado de la Estación Mapocho.

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Publicación "La Tercera", 3 de Enero de 2001
Sabor a chiste y caricatura tiene Fresa y Chocolate


Leopoldo Pulgar

La gracia de la película Fresa y Chocolate, que en 1993 presentaron los directores cubanos Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabio, protagonizada por Jorge Perugorría y Vladimir Cruz, radica en la profunda humanidad y sutileza de la relación entre un escritor homosexual y un joven militante comunista. A través de los altibajos de esta comunicación, se muestra cómo afecta la intolerancia de algunos o de una sociedad y cómo el dogmatismo y los prejuicios deterioran a los jóvenes heterosexuales cuya conducta es, en realidad, el problema de fondo en la obra.
Senel Paz es el autor del texto, reescrito igual que para la película, a partir del cuento El Lobo, el Bosque y el Hombre Nuevo, Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo. Según ha contado, estos son los valores que refleja el montaje Fresa y Chocolate, estrenada en 1992 por la compañía cubana Arte Dramático, que dirige Tony Díaz e integran Antonio Arroyo (Diego, el escritor homosexual) y Luis Mesa (David, el estudiante). El mismo grupo presentó una temporada en Santiago y actúa esta noche en el Festival de Teatro de La Reina.

La verdad es que, ocho años después, esos atributos son un deslavado telón de fondo de la obra. En el montaje se acentúa el gesto actoral que privilegia el chiste y hace estallar la risa a través de caricaturizar el amaneramiento gay, transformando a Diego en una especie de simpático héroe y a la obra casi en una apología del homosexualismo, opciones válidas aunque no lo sugieren ni el texto ni el espíritu de esta obra.

Así, mientras el escritor se luce con su ingenio, David se comporta como un joven atontorronado y superficial, pasto fácil del seductor Diego. Por eso, no se ve por ninguna parte el proceso de acercamiento que ambos viven, en la medida en que ambos derrumban prejuicios, valoran la amistad y David comprueba que los homosexuales no son seres malditos, logros luminosos de la película.

El trabajo de iluminación es impecable y preciso en Fresa y Chocolate; atractiva la simplicidad del entorno escenográfico y destacadas las cualidades histriónicas de Antonio Arroyo, como deficitarias las de Luis Mesa.

Pero las ansias de hacer reír a cada instante (lo que se consigue y el público aplaude) no deja ver a los sencillos y emotivos seres humanos ni cómo evolucionan.

 

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